Los globalistas quisieron socavar la Cumbre de Budapest con una operación de guerra cognitiva

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Por más de cinco horas, la maquinaria picadora de cerebro denominada “prensa occidental” propagó como si fuese un hecho consumado la cancelación de la cumbre entre los mandatarios ruso-estadounidenses proyectada para efectuarse en la ciudad capital húngara de Budapest lo que llevó a que muchos informadores y analistas elucubren -sin constatar la veracidad de la “info” y sin proceder “prudentemente”, sobre el por qué de la supuesta anulación de la reunión entre Trump y Putin.

A todos los efectos, los referidos hombres y mujeres de la comunicación y el análisis internacionales discurrieron sobre algo que, realmente, no había sucedido porque la conferencia de alto poder de Budapest no se había cancelado (ni pospuesto).

Todo formaba parte no de una “ola de rumores” o de un “festín mediático”, sino de una operación de sabotaje informativo tendiente a obstaculizar e impedir que el encuentro esperado efectivamente se lleve a cabo porque del mismo saldrán efectos decisivos para varios escenarios, incluyendo el bélico ucraniano, que detonarían aún más las ambiciones hegemonistas de los globalistas del atlantismo neocolonialista.

Repetidamente, se dijo, en este medio, de lo crucial que será para el futuro de la guerra en Ucrania, para el futuro de las interacciones ruso-estadounidenses y para el futuro de otras complejidades globales una concordancia concreta y un consenso exitoso entre los dos líderes que antagonizan con las agendas de los globócratas.

Esta enunciación sustentada en la firmeza de los hechos es lo que preocupa en demasía y hasta aterroriza a todos los jugadores de la oscuridad del poder aniquilador de las naciones y, por lo tanto, estos multiplican sus acciones con la urgencia y la necesidad de truncar el acuerdo estratégico multifactorial y multidimensional entre Trump y Putin.

No permitamos que nos engañen. A Trump, con esa seudo información, le quisieron marcar la agenda, con la intención de desviarlo de lo que él quiere: pactar con Putin y finalizar la guerra de los demócratas globalistas. 

Pretendieron, a través de lo informativo y cognitivo, imponerle una “realidad”. En ese contexto, el jefe político del estado norteamericano dijo que él espera que culmine la guerra en Ucrania y que la Cumbre de Budapest no será una “pérdida de tiempo”.

En tanto, Kirill Dmitriev – director del fondo soberano Russian Direct Investment Fund (RDIF) y enviado especial de Putin ante Trump- llama a la próxima  reunión entre los “Amigos Trump-Putin” como “Cumbre de la Paz” porque, lejos de los refractarios del “Consenso de Budapest”, no se cuecen habas, sino que se está asando a los globalistas. Los campeones mundiales ya no son los Soros, los Clinton o los Rothschild.


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