Gergely Karacsony, alcalde de Budapest, no sólo ha permitido la marcha LGTBi, sino que, en un descarado acto de prevaricación, ha decretado que no será necesario la obtención de los pertinentes permisos de las autoridades húngaras.
Este tipo de actos no están permitidos en Hungría. El Parlamento, en el que el partido Fidesz de Viktor Orban tiene mayoría absoluta, aprobó el pasado marzo una ley para prohibir las marchas LGBTQ+, alegando la protección de los menores.
La tensión no se ha hecho esperar, y las fuerzas tradicionalistas han convocado diversas manifestaciones para oponerse a la marcha LGTBi. Se presagia que ultraderecha va a plantar cara en las calles con multitudinarias concentraciones.
La formación nacionalista HVIM ha descubierto el recorrido de la marcha LGTBi, que permanecía en secreto por parte de los organizadores, y han decidido convocar lo que han denominado un evento familiar, todo a la misma hora y la misma zona. La Policía, por su parte, ha permitido a los patriotas el normal desarrollo de su protesta.
Otra organización tradicionalista, Mi Hazánk, cuyo significado es ¨Nuestra Patria¨, que además apoya a Orbán en el Parlamento, ha convocado concentraciones en todos los puentes de la ciudad de Budapest para impedir así el paso de la marcha LGTBi.
La onda expansiva con epicentro en la ciudad de Budapest, se ha extendido por toda Europa, y a esa marcha han acudido políticos de distintas formaciones izquierdistas europeas como muestra de oposición a las políticas de Orban. Ha sido el caso de Yolanda Díaz, Vicepresidenta Segunda del Gobierno español y Ministra de Trabajo, quien ha viajado acompañada de Ernest Urtasun, Ministro de Cultura, quienes han viajado a la capital húngara para dar su apoyo a la comunidad LGTBI.
Ursula von der Leyen, enemiga declarada de Viktor Orbán, también ha hecho declaraciones en apoyo a la marcha, y se tiene conocimiento de que 72 europarlamentarios se han desplazado desde distintos puntos de Europa.
La Unión Europea parece tener un especial interés en impedir la soberanía de determinados países, inmiscuyéndose constantemente en sus asuntos nacionales.


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