Donald Trump y sus mayores comunicadores dijeron, durante la campaña electoral de 2024, que si conseguían quitarles la Casa Blanca a los demócratas, estarían en condiciones de enviar a la cárcel a las figuras criminales de dicho bando y que demolerían el cártel de la Familia Soros.
A más de un año y medio del segundo mandato trumpista, ningún demócrata vio la cárcel de cerca ni tampoco los Soros fueron sometidos, pese a las promesas antes referidas y a los rumores que circulan, en esta semana, sobre la eventualidad de que el gobierno federal revoque la exención de impuestos para la Open Society Foundations.
Esta mera posibilidad movilizó el entusiasmo de muchos seguidores del trumpismo quienes se conformarían, en caso de concretarse, con aplicarle la fuerza del código tributario a los Soros.
George Soros, de 96 años, y poseyendo algo más que un instinto animal, ha podido, hasta la actualidad, disfrutar de su libertad ya que no hubo una ofensiva fuerte en contra de su red en todo el territorio estadounidense.
Adoptó algunas precauciones, ante la probabilidad de algunos escenarios desagradables, sí; pero su imperio sigue vigente.
Hace un año, se discutió, en las plataformas de información y de análisis, una supuesta orden de Trump consistente en que un grupo de fiscales investigaban a todo el Imperio Soros, pero, un año después, no hay novedades concretas sobre ello y la comentada movida en contra de Soros podría tratarse de reducir la injerencia del financiamiento de los Soros -pero sin medidas drásticas- en las próximas elecciones y de mantener en alto las expectativas de los votantes trumpistas antiSoros cuando el presidente cae al 32% -o más- en la favorabilidad de los votantes.
Forbes informó que, hasta el momento, George Soros, cuya fortuna Forbes calcula en US$7.500 millones, y su hijo Alex canalizaron, junto con organizaciones bajo su control, aproximadamente US$103,7 millones hacia super PAC alineados con el Partido Demócrata para las elecciones de medio término de noviembre.
Ningún sorosiano ha dejado atrás su odio a Trump, aún más, lo están levando quizá con más fuerza que antes. Por ejemplo, hace unos días, el fiscal de distrito de Filadelfia, Larry Krasner, dijo sobre Trump que Él mismo es la personificación del odio. Es la personificación de la ignorancia. Es la personificación de privar a la gente de su derecho al voto y a la educación. Krasner es un delfín de los Soros.
En limpio, Donald Trump todavía no atacó molecularmente al Imperio Soros y este ultimaba una jugada para acabar con Trump.


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