Convertido en todo un escándalo internacional, el fallido intento de asesinato contra Nadia Beller, con la posterior detención de Fernando Cerimedo, quien se encuentra en el penal cruceño de Palmasola, continúa produciendo un cúmulo significativo de noticias.
No hay que olvidar que Cerimedo había logrado escalar a posiciones regionales en el campo político y digital junto con la irrupción de la derecha libertaria, lo que llevó a considerárselo, en diferentes ambientes, como un cerebro y un jugador clave de dicho emergente.
Hoy, a finales de agosto de 2026, referentes y movimientos del libertarismo pretenden despegarse de la persona y el historial reciente de Cerimedo, convencidos de que hacerlo de esa manera podrían mantener, en las relaciones públicas, una supuesta moral colectiva.
Este derrotero está siendo aprovechado por todos los actores que, pese a que no comparten entre sí la misma trinchera ideológica y posición de poder, remarcan el carácter pernicioso del movimiento libertario que entornan a figuras como Jair Bolsonaro, Javier Milei, José Antonio Kast, Rodrigo Paz y Abelardo de la Espriella, entre varios de relevancia internacional.
Muchos están siendo testigos del derrumbe de toda esa corriente -y no tan sólo de Cerimedo- que tuvo la jactancia de creerse el ancla histórica de la región.
Conforme a los datos, Cerimedo integraba una red donde él no era el centro, sino una parte destacable por las funciones que desempeñaba; este entramado contaba -y cuenta- con el concurso de Santiago Caputo -Asesor presidencial de Milei-, y el empresario argentino Leonardo Scatturice, entre otros.
Este grupo es el que, además de participar en diversos negocios lícitos y otros que son Non sanctos, mediante el uso de la influencia sobre las estructuras estatales, es el que planeó y bregó para conectarse fundamentalmente con las redes norteamericanas e israelíes para ofrecerles distintos tipos de servicios para que tales estadounidenses e israelíes, al momento de externalizar determinadas necesidades y operaciones, tengan a este grupo como contratado.
Por ello, Cerimedo nunca fue un espía ni un agente de servicios especiales, sólo fue alguien que les ofrecía, en la medida de lo posibles, sus servicios a esas agencias.
Recordemos que este grupo estaría manejando, en la actualidad, negocios que, sumándolos en su totalidad, superarían los mil millones de dólares.
La ciudadana boliviana y sobreviviente del atentado que habría sido organizado por el propio Cerimedo, Nadia Beller, dijo, a la prensa argentina, que el 3 de agosto se reunieron Brad Parscale y Fernando Cerimedo. Parscale es el director de Clock Tower X que, según documentos oficiales, es una empresa contratada por el gobierno israelí para influir en la opinión pública de los Estados Unidos en favor de los intereses israelíes.
Cerimedo es reconocido por ser el representante en la América Ibérica de la plataforma de inteligencia de datos Campaign Nucleus.
Según el New York Times, Parscale proporciona la tecnología de segmentación de votantes, las plataformas Campaign Nucleus y EyesOver, mientras que Cerimedo se encarga de la comunicación en el terreno, informa Drop Site.
En las últimas horas, Nadia Beller volvió a mencionar el funcionamiento de una red de corrupción en Bolivia en la que Cerimedo, funcionarios, policías y medios de comunicación serían partes fundamentales.
Igualmente, Beller, quien también es abogada, reafirmó de que, a través de su relación con Cerimedo, llegó a enterarse detalles de casos de corrupción en Argentina donde el gobierno de los Milei sería una pieza clave en ello.
Hablando de los hermanos Milei, en la tarde del miércoles, se conoció informativamente, en Buenos Aires, que la relación entre ambos hermanos no sería de la mejor y que hasta sucedió una pelea inusual entre ellos.
Versiones periodísticas que se suman a otras que no dejan bien situados a los Milei.


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