La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) fue establecida en 2008 a través de los liderazgos gravitatorios de Luiz Inácio Lula da Silva y Hugo Chávez.
Llegó a abarcar a Brasil, Venezuela, Colombia, Bolivia, Argentina, Uruguay, Paraguay, Ecuador, Perú, Chile, Guyana y Surinam; pero con los cambios políticos e ideológicos que sucedieron en los estados del subcontinente meridional americano, desde el 2014 en adelante, la organización cayó en su ocaso porque alrededor de la mitad de los países que la componían la abandonaron y los estados que decidieron quedarse no lograron mantenerla activa.
Esta desactivación dejó un vacío en las estructuras partidarias que la vieron con buenas perspectivas.
Desde entonces, los nostálgicos izquierdistas de la geopolítica continental recordaban los mejores momentos de la Unasur y su potencialidad de integración regional con, según esas vertientes, autonomía del imperio norteamericano.
Con el regreso de Lula al gobierno brasileño, en 2023, la idea de reflotar la Unasur cobró forma y los veteranos de la camaradería política intercambiaron mensajes para aunar esfuerzos.
Por un tiempo, el proceso de resucitación quedó en suspenso, pero, por estos días, como consecuencia de los vientos de cambios internacionales, Lula, Gustavo Petro, Gabriel Boric y Yamandú Orsi la quieren recrear.
O, en boca del presidente colombiano, “reconstruir el mejor espacio de integración que alcanzó Sudamérica”.
Para tal fin, Petro propondrá a quien termine vencedor del balotaje presidencial de Ecuador, el libertario Daniel Noboa o la centroizquierdista Luisa González, la reapertura de la sede de Unasur en Quito.
Si González es electa, no habrá ningún problema. En cambio, si Noboa es reelegido en el cargo la respuesta podría ser un No (aunque, al parecer, Petro tiene confianza en la misión).
Los impulsores de un segundo ciclo para la Unasur progresista están convencidos de que reanimarla sería mejor que crear una nueva plataforma.
Una parte de sus objetores, evalúa que esta tentativa de Unasur es la reproducción de experiencias fallidas y la persistencia en moldes fracasados.
El tiempo dirá quien tiene razón.


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