Aunque cueste creerlo a muchos que conocen el historial del partido demócrata, pero, en las filas oponentes a Trump, surgen voces que advierten de un posible fraude electoral que el 47° llevaría adelante en las elecciones de mitad de mandato para evitar ya sea su impeachment o la ralentización u obstrucción de su agenda de poder en 2027 y 2028.
Una de las expresiones que, con fuerza, está poniendo, en la consideración pública, este supuesto plan es el activista Ralph Nader, para quien Trump tendría ya listo algunas acciones para hacerse con el triunfo en las próximas elecciones.
En efecto, Nader escribió: Actualmente, la popularidad de Trump es tan baja que pone en peligro suficientes escaños republicanos en la Cámara de Representantes y el Senado como para darle al débil Partido Demócrata, supeditado al dinero de las grandes corporaciones, la oportunidad de hacerse con el control del Congreso. Esto es precisamente lo que teme Trump, a pesar de controlar el Poder Ejecutivo y de la inmunidad que le otorgan seis fallos injustos de la Corte Suprema. Cabe destacar que sabe que el juicio político y la destitución en el Senado son definitivos e irrevocables en los tribunales federales.
En su argumentario, Nader se apoya en la opinión de dos autores afiliados al partido demócrata, Mark Medish y Joel McCleary, quienes, a su vez, están también diciendo que se debe tener cuidado con el papel ilegal que Donald Trump implementaría en las elecciones de renovación parcial del Congreso estadounidense.
Así, Nader sostiene lo siguiente: En 23 páginas a espacio sencillo, Medish y McCleary explican detalladamente los eventos, directivas, confiscaciones de boletas y borradores de órdenes de emergencia que Trump podría usar para imponer el control federal sobre las elecciones de mitad de mandato y desplegar una fuerza paramilitar interna de tamaño y presupuesto sin precedentes. Trump y sus secuaces ya han extendido su control dictatorial sobre nuestras instituciones democráticas.
Obstruir la votación en distritos electorales clave, luego inventar la necesidad de poderes de seguridad nacional para depurar y contar erróneamente las papeletas, acusar falsamente de fraude, confiscar ilegalmente las papeletas, amenazar a los trabajadores electorales y alegar sin pruebas injerencia extranjera son preparativos para una escalada inmediata.
Luego describen el Archivo Acordeón del Diablo, que significa los elementos de una estrategia radical y ramificada para aferrarse al poder a casi cualquier precio a medida que nos acercamos a la prueba de las elecciones de 2026. Aunque describen a Trump como una mente maestra brillante que concentra un poder extraordinario en sus manos, nos recuerdan que también tiene el control total de su cargo, dirigiendo el Departamento de Justicia, el FBI, el ICE (la mayor fuerza policial federal nueva en la historia de Estados Unidos), el IRS, la Comisión de Bolsa y Valores y la Comisión Federal de Comunicaciones, la comunidad de inteligencia y las fuerzas armadas. [Bajo la tutela absoluta de Pete Hegseth.] Está utilizando cada agencia en un ataque coordinado contra sus adversarios políticos de maneras que se habrían descartado como fantasía hace tan solo unos años.
En consonancia con estos tres autores, dos miembros destacados del American Progress, Michael Sozan y Ben Olinsky, igualmente, publicaron su documento bajo el nombre La administración Trump está interfiriendo en las elecciones de mitad de mandato de 2026 para afianzar la presidencia imperial, en el cual se lee que Trump pensó en aplicar unas 15 tácticas, siendo algunas de ellas estas:
- Sembrar dudas sobre la integridad electoral mediante la desinformación para justificar la nacionalización de las elecciones.
- Utilizar al gobierno federal como arma colocando a negacionistas electorales en puestos clave del gobierno.
- Desmantelar agencias clave y programas esenciales de seguridad electoral.
- Utilizar como arma las bases de datos federales y exigir información personal de los votantes a los estados para rastrear o eliminar votantes.
- Emitir órdenes ejecutivas inconstitucionales para limitar el acceso al voto.
- Impedir que los estados utilicen equipos de votación.
- Utilizar el Departamento de Justicia y el Departamento de Seguridad Nacional para intimidar a los administradores electorales.
Desde el lado de Trump, desmienten estas afirmaciones y esgrimen que son fábulas de los demócratas para ensuciar el trabajo del presidente y que el partido azul podría hacer uso del fraude. Por el lado de los soberanistas de MAGA, recuerdan que el gobierno federal de Trump todavía no metió en prisión a nadie por el fraude electoral del 2020.
Así que esperaremos a las elecciones de noviembre próximo para contemplar si la baza del fraude electoral se instrumentaliza por uno o ambos de los bandos: el trumpista y el antitrumpista.


Deja un comentario