MAGA atraviesa su mayor momento crítico porque Donald Trump no estaría traduciendo en hechos el grueso de la agenda del movimiento y, en cambio, se centraría en cuestiones internacionales y en narraciones sin correlato en la realidad del estadounidense promedio.
Por esas razones, los cuestionamientos al mandato Trump escalan desde el llano mismo de su red de votantes y apóstoles y llegan a referencias tales como Tucker Carlson, la representante Marjorie Taylor-Greene, Steve Bannon, Alex Jones, Emerald Robinson y Mike Cernovich y otros.
Todas estos aglutinadores coinciden en que Trump está demasiado inmerso en los planos mundiales que en resolver las cuestiones axiales de su pueblo y tal actitud le estaría facilitando las cosas a los globalistas.
En el medio, las encuestas diversas no están mintiendo del todo porque Trump cayó en la favorabilidad de los jóvenes menores de 30 años, en la aceptación dentro de la clase trabajadora y todos los días debe lidiar con los tanques de MAGA que lo critican.
De dicho panorama no debe seguirse que MAGA esté a punto de fracturarse o diluirse o que Trump producirá tal giro que enterrará a su gente porque Carlson y Bannon, por citar sólo dos nombres y hombres, están presionando para que, precisamente, las cosas de MAGA no cambien radicalmente su rumbo y eso implica que el presidente no se disloque de la agenda primigenia y central del movimiento.
Cada vez más claro y fuerte explican que los demócratas globalistas pueden ganar las elecciones de medio término, obstruir al gobierno en los dos últimos años antes de su conclusión, recuperar la Casa Blanca y encarcelar a Trump y un número relevante de sus partidarios.
Informaciones procedentes del circuito del trumpismo, muestran que las conexiones entre Trump y las personalidades que mencionamos más arriba están ocupándose para evitar que el movimiento se bifurque y que Trump les pediría a ellos que le den algo más de tiempo para tener una buena performance en las elecciones legislativas y así trataría de concretar las grandes medidas que le piden o exigen…pero, a la vez, estos grupos de MAGA están construyendo sus propias respuestas electorales o vías alternativas como la opción a seguir si se detona la vinculación con Trump.
El brazo nacionalista de MAGA tiene futuro y desde allí saldrán los jugadores para la década del 2030, mientras que el propósito de instalar la dinastía política de los Trump es el que corre peligro, máxime después del asesinato, por encargo de un integrante del alto poder internacional, de Charlie Kirk.


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