Parece que Donald Trump estaría escuchando los consejos equivocados. O dicho de otra manera, el 47° permitió que se le acercara demasiado a su persona el senador por Carolina del Sur, Lindsey Graham, que es considerado un anti-MAGA por los seguidores más fervientes y patriotas de Trump.
Desde que Trump comenzó su camino político, Graham se puso en el bando contrario, llamándole “idiota” e “incompetente”, pero luego se le aproximó por razones de poder.
Con el paso del tiempo, Trump elogió a Graham y hasta publicó, en marzo, y en su red social, un apoyo político para el senador neoconservador que, en 2026, competirá por su reelección.
Graham, en sus cuatro mandatos, siempre suscribió el guion de la industria de defensa y de todos los proponentes de las guerras como sistema y reprochó y atacó persistentemente contra los populistas y soberanistas de MAGA.
Por ello, grupos fundamentales de MAGA aumentaron sus cuestionamientos contra el senador republicano e impulsan campañas para impedir su reelección. Fruto de eso, en la reciente Cumbre de Acción Estudiantil de Turning hubo encendidos aplausos para el oponente de Lindsey Graham, el exvicegobernador de Carolina del Sur, André Bauer, y le demostraron su respaldo para que lo destrone a Graham cuando sean las siguientes elecciones por el escaño de senador.
«Necesitamos cortarle la cabeza a la serpiente más grande, a la víbora de dos caras más grande de todas, y esa es la liberal Lindsey Graham», les dijo Bauer y les pidió acompañamiento para expulsar de la Cámara Alta a quien “está promoviendo una política exterior globalista y más intervención militar”.
Distintos comunicadores influyentes de MAGA también se unieron a estos esfuerzos, alertando sobre la peligrosidad que constituiría Lindsey Graham para los objetivos del gobierno de Trump.
Es que Lindsey Graham, como se dijo, está en las antípodas de MAGA y es un halcón que quiere resolver cuestiones graves para EE.UU. a través de bombardeos y guerras.
Según su entendimiento, Washington debe tratar belicosamente a Rusia, China e Irán, reduciendo al mínimo la proyección geopolítica de estos estados.
Así, por un lado, Trump continúa diciendo que conversa mucho con Lindsey Graham y, por el otro lado, la disidencia de MAGA se prepara para destronarlo al senador. Muy pronto, estaremos presenciando el desenredo.


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