Trump, en una decisión no precipitada, informó que excomulgó de su facción política a Marjorie Taylor-Greene, la legisladora soberanista y neoaislacionista que supo ser una de sus grandes defensoras cuando la mayoría de los ricos donantes que hoy buscan entornar y definir la agenda presidencial, le quitaban su apoyo público cuando el antiguo régimen lo desterró del mando político.
A diez años de la fundación operativa de MAGA -cuyas ideas nucleares no fueron pensadas, inventadas ni creadas por Trump-, hay una alta tensión entre el conductor y sus cuadros medios por el giro un tanto radical que estaría teniendo el 47° en su programa de gobernanza.
Una vez que se conociera el comunicado de Trump, mediante el cual expulsaba a Marjorie de su campamento, el grueso de los referentes y activistas de MAGA mostraron -y demostraron- su acompañamiento para con la representante por Georgia porque ella pudo hilvanar una narrativa comunicacional y, por sobre todo, una praxis cotidiana fincadas en los fundamentos populares del movimiento y salvo los miembros del establishment belicista, depredador financiero y lobistas de Israel, después el resto de la organización quiere mantener a Marjorie Taylor-Greene dentro de sus filas. Aún más, sueñan con una fórmula presidencial liderada por Tucker Carlson y donde la fémina nacionalista sea su compañera en la candidatura.
Desde luego, que estos deseos tendrían que cristalizarse -narran los implicados- cuando comience la etapa post-Trump, la cual debería efectivizarse en 2029 o 2031.
Sinceramente, prácticamente, todos de MAGA quieren que Trump efectúe todas las transformaciones políticas, económicas, sociológicas y geopolíticas que plantearon y plantaron en estos diez años. Ninguno quiere que su jefe se divorcie del movimiento ni el movimiento quiere divorciarse de él, pero si hay circunstancias de fuerza mayor que lo ameriten, creen los fieles a los ideales, pues, no quedaría otra opción.
Hasta el mismo hijo del General Michael Flynn explicitó que se posicionaba del lado de Marjorie y los tres primeros comunicadores masivos de MAGA también hicieron lo mismo.
En una nota anterior, fechada el 15 de julio, subrayamos el papel perjudicial que tenía -y tiene- el senador Lindsey Graham sobre el inquilino de la Casa Blanca y la puja interna suscitada, afirmando,
Así, por un lado, Trump continúa diciendo que conversa mucho con Lindsey Graham y, por el otro lado, la disidencia de MAGA se prepara para destronarlo al senador. Muy pronto, estaremos presenciando el desenredo.
Desde entonces, Graham, vocero y exponente de la élite pervertida y pervertidora a la que Jeffrey Epstein satisfacía sus peores instintos con chicas y chicos menores de edad, maniobró de forma tal para haya una disociación de Trump para con Marjorie y Tucker.
Pese a ello, el golpe mortal de los soberanistas de MAGA todavía no se hizo realidad y puede Trump dar marcha atrás y reconciliarse y dejar a Lindsey Graham sólo con una función teatral desarrollando el papel de un muñeco monstruoso para intentar asustar a los rivales geopolíticos de EE.UU. en aras de conseguir mejores términos en las negociaciones globales.
No hay conspiración de MAGA para derrocarlo a Trump. Sólo hay toda una movida por mantener vigente y viablemente factible las grandes ideas y los mejores objetivos que se fijaron en su momento.
Por el contrario, a Trump sí lo quieren destronar las fauces de la unipolaridad y encadenarlo en la mazmorra hecha para los herejes del hegemonismo globalista. A la par, las garras sionistas y la red del Congreso Judío Mundial escalan para controlar milimétrica y holísticamente al presidente, aunque ello le ocasione a Trump pasar a la historia como el mandatario más ceporro y más frustrante de los 250 años estadounidenses.
Mientras se cierra este artículo, tenemos conocimiento de que el presidente Trump recibió un aluvión de mensajes de personas alineadas con MAGA para que reconsidere la expulsión de Marjorie y, fundamentalmente, para que continúe la transformación real de EE.UU.
A todas luces, hay una volcánica contienda entre el, por un lado, el Estado Profundo y el Estado Popular, y, por el otro lado, entre el Israel de la Torá y el America First.
Los patriotas estadounidenses luchan, a toda escala, contra los globalistas atlantistas y los sionistas del diluvio geopolítico universal. Genios contra genios: del Bien y del mal. Todos salieron de las botellas y no son míticos, son reales.
Grandes eventos se avecinan. Extraordinarias situaciones se crearán. La historia está más viva que nunca.


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