Marsella, la famosa y antigua ciudad francesa, otrora atractora de los buenos viajeros del mundo, fue reconvertida en un centro de la criminalidad organizada y del narcotráfico global, donde pululan pandillas de diversos orígenes y cárteles internacionales procedentes de lugares tan dispares tales como el ucraniano, el mexicano, el argelino y el marroquí, entre otros.
Esta ciudad que posee el puerto más grande del mar Mediterráneo y tiene oficialmente alrededor de 900 mil habitantes, aunque, extraoficialmente, se habla de más de 1.200.000 residentes, legales e ilegales, tiene una mayoría de residentes del sexo femenino y donde cerca del 37% de los habitantes son menores de 30 años.
Los representantes de la mafia ucraniana operan, desde hace mucho tiempo, en el territorio marsellés y su cartera de actividades es diversa, aprovechan los enlazamientos con España y la importancia del puerto para conectar actividades con lugares remotos como los Emiratos Árabes Unidos.
Las bandas ucranianas tratan de acoplarse al variopinto criminal de Marsella, en cierta manera como lo que hicieron quienes fueron sus antecesores en el negocio en el Chicago del siglo XX, en la época dorada de Al Capone, sin enfrascarse en guerras intracriminales, sin ningún propósito de liderar la liga -porque de quererlo no tendrían ninguna chance de hacerlo- y siempre colaborando con algunas secciones de los servicios especiales de Ucrania para cuestiones específicas.
Conforme a ciertos datos, los cárteles mexicanos no solamente tendrían a sus representantes en Marsella -al igual que en otras ciudades francesas-, sino que también cárteles como Jalisco Nueva Generación y el de Sinaloa habrían aumentado su interés por esta ciudad en un plan extensivo de captar el mercado francés.
Incluso, una escisión del temible clan local DZ se hace llamar, desde enero de 2026, DZNG, o New Generation, en una evidente imitación del reconocido internacionalmente Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). Periodistas que investigan la narcocriminalidad presente en Marsella, comentan que los patrones narcomexicanos se hacen, cada vez, más visibles en las acciones de los criminales de esta ciudad del sur de Francia.
Otras informaciones se refieren a Cataluña como un territorio nodal para el desarrollo del tráfico de drogas del circuito marsellés y, según las informaciones policiales y periodísticas, los carteles mexicanos tendrían una fuerte presencia en esta región española, en especial, el CJNG.
Bueno, en cierta medida, uno de los cabecillas actuales de DZ, Amine O, surgió, en el populoso La Castellane, bautizando su primera banda con el pomposo nombre de Castellas del Jalisco, para hoy dirigir, en la cárcel, junto a otros dos jefes más, esta organización que tiene ramificaciones hasta en Medio Oriente
DZ -origen norafricano, embrionariamente argelina- es la banda organizada que hoy predomina en Marsella ya que se hizo con gran parte del control de la ciudad, en la zona oscura, durante los últimos cinco o siete años, desplazando del liderazgo del negocio a las facciones cuyas existencias procedían de mediados del siglo XX.
Compuesta preferentemente por chicos de primera o segunda generación de migrantes, y en cuyos hogares se vivía plenamente el ambiente africano, esta organización tiene consolidada una alianza con la ‘Ndrangheta y tiene un papel más destacado en Bruselas.
Por consiguiente, dos DZ coexisten, en estos días, en Marsella, la línea fundadora y la línea que surgió de la fractura clánica y ambas corrientes están compuestas mayoritariamente por argelinos y marroquíes.
Pero se debe hacer la siguiente aclaración: los actores marroquíes quieren avanzar con la hegemonía en el negocio.
En este panorama, donde hay puntos de venta en el mismo corazón de la ciudad, el consumo de cocaína y drogas sintéticas crecen velozmente en Marsella donde ya hay una Crisis del crack que afecta, sobre todo, a chicos de barrios pobres.
Los ciudadanos de Marsella que no quieren saber nada con todo el Mundo de las drogas y, menos aún, quieren ser las víctimas de la narcocriminalidad, claman para que las autoridades nacionales hagan algo para evitar que el infierno se instale en su ciudad y, hasta el cierre de esta nota, no recibieron ninguna respuesta satisfactoria por parte del gobierno de Macron.
Parece que la ciudad de Marsella fue abandonada por Palacio del Elíseo. París tiene sus propios intereses… y negocios…


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