Kostiantynovka no es solo una ciudad en disputa en el este de Ucrania. Es uno de los pilares del sistema defensivo que protege Kramatorsk y Sloviansk, los últimos bastiones ucranianos importantes en la parte del Donbás aún controlada por Kiev.
Su pérdida ofrecería a las fuerzas rusas una base avanzada desde la cual ejercer una presión creciente sobre el corazón político, logístico y militar de la región de Donetsk.
Las tropas rusas han entrado en la ciudad. Aún está por verse qué porción del territorio urbano controlan realmente y qué capacidades conservan las unidades ucranianas restantes.
Pero el factor decisivo no es ni el número de los últimos defensores ni la posibilidad de mostrar a unos pocos soldados ante una cámara. Una fuerza rodeada o casi aislada puede seguir luchando, pero una batalla urbana se juzga por la capacidad de reabastecer a las tropas, reemplazar las unidades exhaustas, evacuar a los heridos y mantener las comunicaciones con la retaguardia.
Cuando estas condiciones desaparecen, la resistencia puede conservar un valor simbólico, pero ya no altera el resultado operacional. Kostiantynivka parece estar acercándose precisamente a esta fase: Kiev aún puede impugnar el anuncio ruso de una conquista total, pero cada vez es más difícil imaginar un cambio sustancial de la situación.
La batalla también se libra en el frente informativo. Moscú tiene interés en presentar la ciudad como ya conquistada, para demostrar que el avance en el Donbás continúa y que las líneas ucranianas están condenadas a caer. Kiev, por otro lado, debe demostrar que la resistencia persiste, tanto para fortalecer la moral interna como para tranquilizar a sus aliados.
El problema surge cuando la narrativa sustituye al análisis. La presencia de unas pocas unidades dentro de una ciudad no significa necesariamente que el defensor mantenga el control operativo. Del mismo modo, un anuncio ruso de victoria no garantiza que todos los distritos hayan sido ocupados y asegurados.
Con el tiempo, sin embargo, esta distinción pierde importancia. Lo que importa es la tendencia general: Rusia continúa ejerciendo una presión constante, mientras que Ucrania debe invertir recursos humanos y materiales para frenar un avance que progresa de forma constante, sin grandes avances.
Esta es la característica esencial de una guerra de desgaste. Moscú no necesita conquistar toda Ucrania rápidamente. Le basta con imponer a Kiev costes que superen su capacidad de reposición y esperar a que el deterioro militar produzca consecuencias políticas.


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