El sueño de la casa propia es otro de los fenómenos del Estados Unidos potencia mundial que se disipa en la población estadounidense.
En efecto, los especialistas en el mercado inmobiliario y la propia gente del país comentan más asiduamente de la misión imposible que es para los habitantes de las generaciones millennial y Z de adquirir una vivienda.
Daniel de Visé, columnista de USA TODAY y especialista en generación de riqueza y finanzas, narra en su artículo Los compradores de vivienda por primera vez son una especie en extinción, del pasado 3 de julio, un panorama que decir sombrío es decir la verdad, pero a la vez es quedarse corto.
Este veterano del rubro, dijo Los millennials creen que comprar una primera vivienda nunca ha sido tan difícil. Tienen bastante razón. En 1975, una vivienda típica costaba aproximadamente 2,4 veces más que el ingreso anual promedio de un hogar menor de 40 años, una medida estándar de la asequibilidad de la vivienda, según un nuevo informe del Centro de Investigación Pew. En 2019, esa relación precio-ingreso había aumentado a 2,9. En 2024, alcanzó 3,5.
En la última década, los precios de las viviendas han aumentado mucho más rápido que los salarios. La creciente relación entre precio e ingresos, sumada a las elevadas tasas de interés, ha hecho que la compra de una vivienda sea inalcanzable para millones de estadounidenses de las generaciones millennial y Z.
Otro informe, esta vez de la empresa de gestión de negocios, Redfin, señala que El 67% de la Generación Z reporta dificultades para mantenerse al día con sus pagos de vivienda, ya sea alquiler o hipoteca. Esto representa una proporción mucho mayor de la población que el 52% de los Millennials y la Generación X que enfrentan desafíos similares.
En lo que va de este año, 2026, no hubo mejoras importantes en la crisis de acceso a vivienda que se está armando en los Estados Unidos y da la impresión que la administración Trump y el liderazgo del partido demócrata viven en otra realidad o que no les interesa, en cierta forma, resolver ese problema que se está convirtiendo en agudo para muchos ciudadanos y familias estadounidenses.
La plataforma Realtor.com recordó que el déficit de oferta de viviendas superó los 4 millones de hogares en 2025. Los hogares jóvenes se han visto afectados de manera desproporcionada por la escasez. Para muchos trabajadores que se encuentran al inicio o a mitad de su carrera profesional, comprar una vivienda con los precios y las tasas hipotecarias actuales sigue siendo inalcanzable. Como resultado, la tasa de hogares encabezados por familias, definida como el porcentaje de personas que son cabeza de familia, ha disminuido entre los jóvenes de 18 a 44 años durante la última década.
En este análisis, estos hogares ausentes representan una demanda reprimida de vivienda, es decir, personas que podrían haber formado hogares en condiciones más asequibles y con mayor oferta, pero que en cambio siguen viviendo con sus padres, familiares o compañeros de piso, indicó la especializada publicación.
Obviamente, muchos jóvenes y familias de los EE.UU. tienen serios problemas para tener su casa propia, algo que no se ve en millonarios extranjeros, preferentemente del Golfo y de América Latina, que sí compran propiedades en distintas ciudades de los Estados Unidos.
En el caso de los compradores latinoamericanos, una parte significativa de ellos son familiares de dirigentes políticos de los diversos países que integran la región que está al sur de los Estados Unidos. Generalmente, lo hacen con dinero malhabido.


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