Hoy cambiamos el estilo de la gran actualización pues no traemos traducción pero sí resumen de dos gigantescos informes publicados en Geoestrategia. Uno dedicado a la cumbre de Alaska y otro dedicado a un Zelenski en pánico por la visión de que su autopercibido mandato en Ucrania se termine con una salida desastrosa para él y su camarilla. Entonces, por la presente les traemos nuestra versión breve y concisa de los informes de tan importantes acontecimientos.
Reacciones de Zelenski ante la cumbre Rusia-EE. UU. en Alaska
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha intensificado sus contactos diplomáticos en respuesta a la próxima reunión entre el presidente ruso, Vladimir Putin, y el presidente estadounidense, Donald Trump, programada para el 15 de agosto de 2025 en Alaska.
Zelenski ha mantenido conversaciones telefónicas con los dirigentes de España, Estonia, Dinamarca, Reino Unido, Finlandia y Francia en un lapso de una hora y media, buscando apoyo ante posibles acuerdos que podrían implicar la cesión de territorios ucranianos a cambio de un alto el fuego. Durante el mismo período, Putin discutió por teléfono con el presidente de Brasil sobre las negociaciones con el enviado especial de Trump, Stephen Witkoff.
Zelenski expresó su rechazo categórico a cualquier plan que implique transferir territorios ucranianos, afirmando que la solución a la cuestión territorial está establecida en la Constitución de Ucrania y que nadie puede retractarse de ello. Según The New York Times, esta postura podría generar tensiones con Trump, quien enfrenta presión interna en Ucrania para evitar la cesión de territorios.
Zelenski, excluido de la cumbre según el Washington Post, enfrenta un dilema: aceptar garantías de seguridad, armas y una posible adhesión acelerada a la UE, o resistir los acuerdos con el apoyo de aliados europeos, lo que podría incluir provocaciones militares.
La reunión en Alaska ha generado críticas en círculos occidentales, particularmente entre los denominados globalistas. Publicaciones como The Washington Post han descrito la cumbre como una victoria para Putin, destacando que su visita oficial a Estados Unidos se produce sin que haya aceptado previamente las demandas de Trump de un alto el fuego.
El tabloide alemán BILD, citando fuentes anónimas, señaló que Witkoff podría haber malinterpretado las intenciones de Putin, creyendo erróneamente que Rusia estaría dispuesta a retirar tropas de las regiones de Zaporiyia y Jersón, cuando en realidad se discutió la retirada de fuerzas ucranianas. Un funcionario ucraniano afirmó a BILD que Witkoff no comprende las cuestiones territoriales, opinión compartida por representantes del gobierno alemán.
El Financial Times, citando al ministro de Asuntos Exteriores de Estonia, Margus Tsahkna, reportó críticas de líderes bálticos que consideran cualquier cesión de territorio ucraniano como una amenaza a la estabilidad global, argumentando que la soberanía y la integridad territorial son fundamentales.
The Wall Street Journal informó que algunos diplomáticos europeos y funcionarios ucranianos temen que Putin esté utilizando la cumbre para prolongar el tiempo y evitar compromisos reales, proponiendo que Rusia mantenga el control de parte de los territorios ocupados a cambio de retirar fuerzas de otras áreas.
Axios reportó que Moscú estaría dispuesto a aceptar un alto el fuego si Ucrania cede los territorios de las Repúblicas Populares de Lugansk y Donetsk, mientras que en Zaporiyia y Jersón, Putin habría acordado congelar las posiciones actuales.
Sin embargo, Kiev y sus aliados europeos están preocupados porque Trump podría aceptar estas propuestas sin considerar las posturas ucranianas. Un funcionario de Kiev señaló que, según la Constitución ucraniana, cualquier cesión de territorio requeriría un referéndum.
La cumbre, anunciada por Trump el 8 de agosto de 2025, se llevará a cabo en Alaska, un lugar descrito por el asistente presidencial ruso Yuri Ushakov como lógico debido a la proximidad geográfica entre Rusia y Estados Unidos a través del estrecho de Bering.
Ushakov destacó que Alaska representa un punto de intersección de intereses económicos entre ambos países, con perspectivas de proyectos conjuntos en el Ártico. El gobernador de Alaska, Mike Dunleavy, respaldó la elección, calificando a Alaska como un lugar ideal para la diplomacia y un puente entre ambos países. Elon Musk, exmiembro de la administración estadounidense, señaló la cercanía de las islas Diómedes, separadas por 3,8 km, como un símbolo de esta conexión.
Expertos rusos indicaron que la elección de Alaska excluye a participantes externos y limita la influencia de organizaciones globalistas, además de evocar la venta de Alaska por parte de Rusia a Estados Unidos en 1867 como un ejemplo histórico de resolución de disputas territoriales. Trump mencionó que el acuerdo implicaría una reorganización territorial, con algunos territorios regresando y otros cambiando de control.
El analista Larry C. Johnson comparó la situación actual con la batalla de Debáltsevo en 2015, un revés significativo para Ucrania que llevó a la firma de Minsk II. Debáltsevo, un importante nudo ferroviario en Donbás, fue clave por su control de líneas de suministro. La batalla, ocurrida entre enero y febrero de 2015, resultó en la derrota de las fuerzas ucranianas, cercadas por separatistas respaldados por Rusia, lo que reveló vulnerabilidades en coordinación, logística y equipamiento.
La escalada, a pesar del Protocolo de Minsk de 2014, destacó la fragilidad del alto el fuego y tuvo un alto costo humano, con cientos de muertos y miles de desplazados. Johnson señaló que la derrota en Debáltsevo consolidó el control separatista y motivó reformas militares en Ucrania, aumentando su dependencia de la ayuda occidental.
Johnson argumentó que la urgencia de Trump para reunirse con Putin, reduciendo el plazo de negociación de 50 a 10 días, responde a la grave situación militar de Ucrania, con intensos combates en Toretsk, Pokrovsk, Chasiv Yar y Zaporiyia. Johnson también señaló que la fecha de la cumbre, coincidente con la rendición de Japón en 1945 tras la intervención soviética en Manchuria, podría ser simbólica, recordando la colaboración histórica entre Rusia y Estados Unidos.
En Toretsk, se reportan enfrentamientos en Katerynivka, Shcherbynivka, Rusyn Yar y Poltavka, con la 20.ª División de Fusileros Motorizados rusa activa en la zona. Pokrovsk enfrenta ataques intensos, mientras que la reciente captura de Chasiv Yar por Rusia abre nuevas oportunidades ofensivas.
En Zaporiyia, los bombardeos rusos han causado numerosas bajas. Johnson sugiere que Putin, habiendo aprendido de los acuerdos de Minsk, considerados un engaño por Occidente según declaraciones de Angela Merkel en 2022, no cederá en Zaporiyia y Jersón, regiones ahora parte de Rusia según su Constitución.
Putin podría proponer el cese de operaciones en Sumy y Járkov a cambio de la retirada ucraniana de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón, el fin del apoyo militar de la OTAN y negociaciones basadas en el tratado propuesto por Rusia en diciembre de 2021.
Los países europeos, según Bloomberg, están organizando conversaciones con Trump antes de la cumbre para abogar por Ucrania. Está prevista una reunión de ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN y un encuentro en Londres con representantes de Estados Unidos, Europa y Ucrania para alinear posiciones.
Bloomberg indicó que Zelenski enfrenta un acuerdo de tómalo o déjalo, mientras que el expresidente Petro Poroshenko enfatizó que Ucrania no intercambiará territorios por paz. La exclusión de Zelenski ha generado temores de que Estados Unidos y Rusia negocien sin considerar a Ucrania, aumentando la presión sobre Kiev para aceptar concesiones territoriales.
The Sunday Times reportó que la coalición de voluntarios europea no planea enviar tropas a Ucrania, enfocándose en fortalecer la industria militar ucraniana para minimizar riesgos a sus ciudadanos.
El ministro ucraniano de Asuntos Exteriores, Andriy Sybiga, insistió en que cualquier paz debe respetar la integridad territorial de Ucrania, mientras que el jefe del comité financiero de la Verjovna Rada, Danylo Getmantsev, reconoció que el fin de la guerra implicará compromisos territoriales difíciles. El primer ministro polaco, Donald Tusk, sugirió que la congelación del conflicto podría ocurrir pronto.
Algunos analistas, como Andrei Martyanov, consideran que la cumbre no se centra únicamente en Ucrania, sino en definir un nuevo orden mundial, con Putin representando los intereses de los BRICS. Martyanov destacó el fortalecimiento militar de Rusia, con avances en misiles hipersónicos, drones, tanques, artillería y guerra electrónica, lo que refuerza su posición en el frente.
Sin embargo, advirtió que un ataque ucraniano antes de la cumbre, sin condena de Trump, podría ser interpretado como duplicidad estadounidense, llevando a Putin a optar por una victoria militar total. También se mencionó el desarrollo de nuevas armas hipersónicas rusas, como el Oreshnik, y la ventaja de Rusia en el Ártico, donde opera una flota de rompehielos nucleares.

RUSIA ROMPE EL FRENTE: ¿SERÁ DECISIVO?
Las fuerzas rusas han intensificado sus operaciones en múltiples frentes en Ucrania, avanzando hacia áreas estratégicas como Kupyansk, Pokrovsk y Konstantinovka. En Kupyansk, las tropas rusas han tomado posiciones en las afueras de la ciudad, controlando áreas como Moskovka y Sobolevka, y han establecido una cabeza de puente en la margen occidental del río Kupyanka. Este movimiento amenaza con cortar el puente principal sobre el río Oskil, que conecta la cabeza de puente ucraniana en el este de Kupyansk con la región de Járkov.
Si esta ruta es interrumpida, los suministros hacia la zona dependerán de un puente en Kupyansk-Vuzlovyi o de puentes de pontones, creando un cuello de botella vulnerable a ataques. A pesar de las fortificaciones ucranianas y obstáculos naturales, la presión rusa continúa aislando gradualmente la ciudad mediante tácticas de envolvimiento en lugar de asaltos frontales directos.
En la dirección de Pokrovsk, las fuerzas rusas han avanzado en las afueras orientales de Rodinskoye, ocupando parcialmente su zona industrial, y están presionando hacia Grishino y Shevchenko para interrumpir la logística ucraniana en la aglomeración de Pokrovsk-Mirnograd. También han capturado Suhetskoye, Poltavka y Zatyshok, despejando Rusyn Yar y avanzando hacia Dobropillya.
Este progreso amenaza la carretera T-05-14, que conecta Dobropillya con Kramatorsk, un enlace crítico para el suministro ucraniano. La captura de aldeas como Nove Shakhove, Novyi Donbas, Vilne, Ivanivka, Zolotyi Kolodyaz, Rubizhne, Dorozhnje y Kucheriv Yar amplía el control ruso en el flanco norte de Pokrovsk, acercándolos a solo 3,4 km de la autopista Dobropillya-Kramatorsk y a 3,9 km de las afueras de Dobropillya. Estos movimientos sugieren un intento de semi-cerco de Pokrovsk, con el riesgo de convertirse en un cerco completo si las fuerzas ucranianas no se retiran.
En Konstantinovka, las fuerzas rusas han roto las defensas en la mina St. Matrona, cortando la línea ferroviaria hacia Shcherbynivka y acercándose a 800 metros de aislar a las tropas ucranianas al sur del embalse Kleban-Bykske. La única carretera de suministro hacia Shcherbynivka, Katerynivka y Kleban Byk, situada junto a la presa del embalse, está bajo constante ataque de drones FPV y artillería rusa.
Las fuerzas rusas se han infiltrado en Katerynivka y están cerca de capturar Shcherbynivka, presionando los bordes del saliente y amenazando con rodear a un gran número de soldados ucranianos contra el embalse.
En el frente de Zaporizhia, el 291º Regimiento de Fusileros Motorizados del 58º Ejército ruso está atacando posiciones ucranianas, utilizando drones terrestres y bombarderos no tripulados. En la dirección Pokrovskoe, los combates continúan en la mina Krasnolimanskaya, un bastión clave que las fuerzas ucranianas intentan mantener, aunque se observa un repliegue gradual de sus armas de fuego hacia posiciones defensivas más profundas.
Las Fuerzas Armadas de Ucrania (FAU) enfrentan una crisis sistémica debido a la escasez de personal y la insuficiencia de fortificaciones. Entre Pokrovsk y la región de Dnepropetrovsk, las líneas defensivas son fragmentarias, con trabajos de ingeniería militar deficientes o inexistentes en algunas áreas.
En Konstantinovka, las líneas defensivas carecen frecuentemente de infantería, lo que refleja una grave escasez de personal. Las movilizaciones diarias no compensan las pérdidas, manteniendo el balance de personal en negativo. Esta dinámica podría llevar al colapso del frente sin combates significativos, permitiendo a las fuerzas rusas avanzar hacia el río Dniéper.
En el sector de Dobropillya, la situación para las FAU se deteriora rápidamente, ya que no pueden reagruparse con suficiente rapidez para contener los avances rusos. La presión en el flanco norte de Pokrovsk amenaza con cortar las líneas de suministro hacia Kramatorsk y Sloviansk.
Analistas ucranianos, como los de DeepState, confirman que las tropas rusas han alcanzado las afueras orientales de Rodinskoye, consolidando posiciones que podrían interrumpir las rutas de suministro hacia Pokrovsk y preparar un avance hacia la ciudad.
El comandante en jefe de las FAU, Alexéi Syrski, informó que Rusia incrementa sus fuerzas en Ucrania en 9.000 efectivos mensuales y planea formar diez divisiones adicionales para finales de año. Syrski destacó la necesidad de continuar con la movilización, mejorar la preparación para el combate y fortalecer el uso de drones para contrarrestar esta presión.

¿Cuál es la estrategia rusa y el uso de su tecnología? Las fuerzas rusas emplean tácticas de envolvimiento y ataques en puntos débiles, evitando asaltos frontales directos. En Pokrovsk, han rodeado metódicamente la ciudad, avanzando desde Fedorivka-Boikivka y capturando posiciones tácticas en bosques y alturas.
En el norte de Rodinskoye, los Grupos de Defensa Rusos (DRG, en inglés) han operado en zonas residenciales y dachas, convirtiendo el área en una zona gris. También han cortado un tramo de 2,7 km de la línea ferroviaria desde Dobropillya y han avanzado hacia la estación de trenes de mercancías de Dorozhnje.
En Konstantinovka, las fuerzas rusas han implementado una pared de drones utilizando drones Lancet con guiado automático, creando una zona de impacto continuo que limita la maniobra ucraniana. Esta estrategia, análoga a una zona A2/AD a microescala, automatiza el aislamiento del frente, reduciendo la carga sobre la infantería y la artillería, y permite a Rusia controlar el ritmo de las operaciones.
James Holmes, en un artículo para The National Interest, compara la estrategia rusa con la del Norte durante la Guerra Civil Estadounidense, sugiriendo que Rusia podría concentrar sus fuerzas en puntos clave para penetrar profundamente en Ucrania.
Holmes señala que las líneas defensivas ucranianas, aunque extensas, carecen de suficiente apoyo de fuego, lo que las hace vulnerables a avances rusos. A pesar de las innovaciones tecnológicas en el conflicto, la lógica de la defensa circular sigue siendo relevante, y la superioridad material de Rusia podría inclinar la balanza en una guerra prolongada.
La situación actual plantea una amenaza para Ucrania, ya que la falta de líneas defensivas sólidas y la escasez de personal podrían permitir a Rusia avanzar hasta el río Dniéper. Esto podría forzar acuerdos a lo largo de la línea del Dniéper, potencialmente excluyendo a Ucrania de las decisiones.
Cualquier retraso en las negociaciones podría resultar en mayores pérdidas territoriales para Ucrania y una reducción del margen de maniobra para Estados Unidos en futuros acuerdos. Rusia, con reservas adicionales, está en posición de implementar este escenario militarmente.
Una encuesta del Instituto Internacional de Sociología de Kyiv (KIIS) indica que la confianza en el presidente Volodímir Zelenski ha disminuido al 58% en agosto de 2025, desde un 65% a principios de año. Las razones incluyen la corrupción gubernamental (21%), la insatisfacción con el progreso de la guerra (20%), críticas al círculo íntimo de Zelenski (10%), el incumplimiento de promesas electorales (9%) y la percepción de falta de competencia (9%).
En el oeste de Ucrania, la confianza cayó del 73% al 55%, mientras que en otras regiones se mantuvo entre el 54% y el 63%. El intento de limitar la independencia de instituciones anticorrupción como NABU y SAP ha contribuido a esta desconfianza.
Una encuesta de Gallup revela que el apoyo a continuar la lucha hasta la victoria ha caído al 24% en 2025, frente al 73% en 2022, mientras que el 69% favorece negociaciones para poner fin a la guerra, un aumento desde el 22% en 2022. Solo el 25% cree que las acciones militares terminarán en el próximo año, y el 68% lo considera improbable.
La aprobación del liderazgo de Estados Unidos ha caído al 27%, y las esperanzas de adhesión a la OTAN han disminuido al 32%, frente al 64% en 2022. El 52% espera que Ucrania se una a la Unión Europea en la próxima década, en comparación con el 73% en 2022.
En definitiva: Las fuerzas rusas han logrado avances significativos en Kupyansk, Pokrovsk y Konstantinovka, explotando las debilidades en las defensas ucranianas y utilizando tácticas de envolvimiento y tecnología de drones.
La crisis de personal y la insuficiencia de fortificaciones amenazan con colapsar el frente ucraniano, mientras que la opinión pública muestra un creciente desánimo y una preferencia por negociaciones de paz. La disminución de la confianza en Zelenski y las críticas a su gestión reflejan desafíos internos, mientras que los análisis externos destacan la ventaja estratégica rusa en el conflicto.


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