Como viene ocurriendo en sus últimas ediciones, la Cumbre del G7 de este 2026 también repercutirá débilmente en los diversos desarrollos de la geopolítica mundial.
La reunión de Évian no cristalizará una mejor absorción, por parte de las élites cuyos estados integran este foro, de las crisis nacionales y sistémica de poder que atraviesa la mayoría de sus países; tampoco producirá un cambio de reversión de la tendencia declinante del G7.
En verdad, las conversaciones que tengan entre sí los Trump, los Macron, los Starmer, los Merz, los Meloni, entre otros, no estarán entre las más importantes de la historia misma del G7 y tendrán poco calado en los problemas que son subyacentes a los países de dicho club porque la deuda soberanía seguirá creciendo exponencialmente, el espiral inflacionario no será erradicado de algunos países clave de Europa y las tensiones intestinas que se expanden en las sociedades del G7 no serán minimizadas ni erradicadas; de igual manera, no se alinearán milimétrica e indestructiblemente los objetivos prioritarios de los Estados Unidos con Europa, ni Japón tendrá un gran seguro de vida provista por el G7.
Un G7 sin las potencias multipolares y sin la visión de una parte de los importantes estados de segundo orden carece de una viabilidad conducente en cuanto a resultados concretos y eficaces que predominen en las arenas de la historia mundial que se está construyendo.
Si un Occidente atlantista y un Japón sin una estrategia realista y perfectiva no pueden cambiar por sí mismos el planteo iraní sobre el estrecho de Ormuz, ¿Cómo pueden dominar estructural e históricamente al mundo?
¿Cómo pueden resolver la economía mundial si el enfoque adoptado por ellos, durante décadas, fue el que generó la crisis económica en gran parte del mundo?
En ese contexto, en vano labora todo el espectro mediático adicto a los miembros de dicha organización para presentar, ante la opinión pública internacional, a la Cumbre de Évian como un espacio donde se tomarían las decisiones trascendentales y corte terminantes para Occidente y el mundo entero.


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