Los dos líderes fuertes del noreste asiático reafirmaron su compromiso mutuo de permanecer en una asociación estratégica y jugar en la misma sintonía en los campos de la geopolítica global.
La visita de Xi Jinping a Pyongyang de este mes de junio (el jefe de estado chino estuvo en Corea del Norte el 8 y 9 de junio) sucedió luego de los encuentros de máximo poder, en Pekín, entre Xi, Trump y Putin del pasado mes de mayo.
Si bien es cierto que Xi Jinping recibió por separado a Trump y Putin, pero, no cabe la menor duda, de que conversó productivamente con ellos sobre algunos expedientes internacionales que hacen al interés común de estas tres figuras de la primera clase de la política mundial.
Algunos de los primeros efectos de estas conversaciones sobre estos asuntos complejos deberían cristalizarse, en la superficie de la escena mundial, en los próximos meses y, según ser puede apreciar objetivamente, no hubo ninguna ruptura o antagonismo de parte de Xi y Putin respecto de Trump y viceversa.
Asimismo, Xi decidió ir por sí mismo a Pyongyang, al mismo tiempo, en que Donald Trump procura establecer un nuevo compromiso con Kim Jong-Un (para este año o el subsiguiente, 2027) en una dimensión más de la implementación mundial de su forma de hacer poder.

Pero retornando a Corea del Norte y el diálogo face a face entre Kim Jong-Un y Xi Jinping, se puede decir correctamente que el entendimiento geopolítico sino-norcoreano progresa a pasos consolidados y que Pekín tendrá, en todo momento, de su lado al sistema nacional de Corea del Norte, particularmente, si, algunos factores del poder atlántico globalista, y sus socios de las élites japonesas o taiwanesas, se aventuran en una iniciativa insensata de agresión focal y relevante contra China.
Xi Jinping señaló que, ante el panorama mundial en rápida evolución, ambas partes deberían adoptar una perspectiva a largo plazo y basarse en los logros del pasado para extraer lecciones del desarrollo de las relaciones entre los dos partidos y países, aprovechar las oportunidades que ofrece la tendencia general de la historia de la humanidad, inyectar nuevas connotaciones contemporáneas y un fuerte impulso a la amistad tradicional entre China y Corea del Norte, y abrir un futuro más brillante para la causa socialista de ambos países y para la paz y el desarrollo regionales, informó el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular China.
Previamente, en un artículo firmado por él mismo, y que fuera publicado en los medios de comunicación de Corea del Norte, Xi Jinping dijo Debemos adaptarnos a las tendencias actuales, mejorar la comunicación y la coordinación estratégicas, salvaguardar conjuntamente el sistema internacional con las Naciones Unidas como eje central y el orden internacional basado en el derecho internacional, oponernos al hegemonismo y a la política de poder, y rechazar todo intento y acción que pretenda revivir el militarismo y poner en peligro la seguridad y la estabilidad regionales. Promoveremos conjuntamente un mundo multipolar equitativo y ordenado y una globalización económica inclusiva.
La cooperación entre las fuerzas armadas de estos dos estados también estuvo en la agenda de discusiones y las partes también alcanzaron un consenso en esa área.
Como suele acontecer en este tipo de reuniones, una parte de la comentocracia internacional que sigue los dictados de las élites atlantistas, especuló de que Xi buscaba minimizar, en lo posible, los contactos significativos entre Corea del Norte y Rusia, algo que, obviamente, no es congruente con la realidad misma de los hechos y que merece una respuesta jocosa por su naturaleza absurda.
Lo que también resulta evidente es que, sin apresuramientos imprudentes ni fricciones erróneas, los estados soberanos de noreste asiático y que propician la multipolaridad siguen avanzando en el objetivo general de que la región sea un marco multipolar propiamente dicho. Al menos, en las próximas décadas.


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