El G7 se dirige hacia la irrelevancia

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Pasó la última reunión del  G7, teniendo una repercusión menor de la que se esperaba. Da la impresión que gran parte de la opinión pública del mundo le está dando la espalda a los Estados y/o líderes que representan los objetivos de una agenda globocratica y se confirmaría que los motores mundiales estarían en otras áreas geopolíticas.

Es cierto que este G7 sigue manteniendo una importancia en los encuadramientos internacionales y su poderío es significativo, pero, claramente, ya no dirige o gerencia el mundo.

Poniendo los puntos sobre las íes, decimos que los otros bloques multipolares ganan espacio e influencia en las decisiones del todo global, reescribiendo paso a paso los principios e instituyendo mecanismos propios del soberanismo.

Basta con traer a la memoria la cobertura periodística inmensa y la atención política concentrada que cada reunión del G7 sabía tener en otras épocas.

La “era dorada” de las potencias del G7 pasó y hasta Donald Trump le resta interés. Al abandonar precipitadamente la reunión en Canadá evidencia que al inquilino de la Casa Blanca le preocupa más otros escenarios, otros polos y otros desenlaces que los contenidos y/o tramados por el G7.

Para el 47°, no tiene una alta trascendencia lo que diga o haga el liderazgo político de esa asociación. Bueno, Trump lo sigue reiterando: Rusia debería ser sumada al capítulo, pero a Moscú tampoco le despierta un interés el estar en el G7.

Innegablemente, ha disminuido sustancialmente la participación del bloque en el PIB mundial. No ofrece colectivamente  ninguna reindustrialización ni tampoco garantiza un bienestar para los pueblos cuyos Estados son parte del G7. Hablan mayoritariamente de belicismo, financierismo y censura a los disidentes políticos; guerras externas, usura sistemática y represión interna es lo que, en la práctica, aporta el G7.

Ni siquiera su declaración de apoyo a Israel en la guerra que tiene con Irán incidió en la dinámica geopolítica de Medio Oriente.

Lo decimos de otra manera: salvó a Tel Aviv, después, prácticamente, a ninguna capital de esa región le interesó el comunicado del G7.

Por lo tanto, comencemos a prepararnos para ver


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