Un reciente informe de la especializada Fundación Joseph Rowntree concluyó que, en los últimos 20 años, la pobreza empeoró en Gran Bretaña, independientemente de los relatos bonitos que las cúpulas británicas y sus vasallos le transmiten al mundo de lo grandioso y extraordinario que es el mundo anglo.
Los investigadores de la mencionada Fundación divulgaron que alrededor de 14,2 millones de persona viven sin poder satisfacer sus necesidades mínimas. De este conjunto, cerca de 7 millones están en la pobreza extrema y 4,5 millones de niños se encuentran en la marginalidad.
Es imperioso señalar que estos fenómenos no son coyunturales, sino que son expresiones de tendencias estructurales con las cuales conviven las élites y los núcleos influyentes sociales y sus trayectorias expansivas no se deben únicamente a la pandemia global del Coronavirus tal lo destacan los analistas que elaboraron el informe.
Estos especialistas también dijeron: Cada año, observamos que los mismos grupos se ven desproporcionadamente atrapados en la pobreza: las personas con discapacidad, las personas pertenecientes a algunas minorías étnicas, las familias numerosas y los inquilinos experimentan tasas elevadas.
Observamos que tener trabajo reduce considerablemente la probabilidad de caer en la pobreza, pero no es una garantía. Los trabajadores a tiempo parcial, los autónomos y los trabajadores del sector de la hostelería y la restauración, así como del sector administrativo y de actividades de apoyo, presentan tasas de pobreza comparativamente altas, mientras que la pobreza de las personas con empleo, en general, ha ido aumentando con el tiempo.
Al observar las tasas de prestaciones, observamos que siguen siendo insuficientes, con la tasa básica cercana a los niveles de indigencia.
Un estudio precedente, publicado por la Fundación para Londres, determinó que, a mediados de 2025, el 26% de los londinenses eran considerados pobres (2,3 millones de personas) y que la principal variable de la alta tasa de pobreza es el coste de la vivienda.
Siguiendo con los resultados de la citada investigación, se puede observar que, en Londres, el 35% de los niños crece en la pobreza frente al 29% de la media nacional y que los hogares londinenses que tienen un miembro familiar discapacitado tienen una tasa de pobreza del 31%.
A la vez, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) resaltó que Gran Bretaña tiene la mayor caída en el ingreso familiar per cápita del G7 en los últimos meses (un 0,8%).
Mientras que la Fundación Resolution, publicó su reporte, el pasado 10 de febrero, donde se destaca lo siguiente:
Entre diciembre de 2019 y septiembre de 2025, la inflación anualizada experimentada por las familias más pobres fue 0,7 puntos porcentuales más rápida que la de las familias más ricas. El efecto acumulativo de esto ha sido una reducción de los ingresos de las familias con ingresos más bajos en más de un 3% en comparación con las familias con ingresos más altos.
Como resulta evidente, Gran Bretaña no es ningún paraíso terrenal, sus élites empobrecen y marginan a su ciudadanía y no puede darle al resto del mundo ninguna ayuda de progreso económico y social y quienes creen lo contrario son merecedores del premio al Necio del año.


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