Trump acordó con Zelenski en una sala cerrada de la Casa Blanca. Volodímir, en esta ocasión (lunes 18 de agosto de 2025), no pudo replicar la escena del escándalo del 26 de febrero ni manipular el intelecto de Trump (¡Increíble, pero Zelenski pensó que lo podía hacer!).
Se fue de Washington sin dar declaraciones a la prensa (pautadas, por ejemplo, con la cadena Fox News) porque, indudablemente, algunas clausulas que forman parte del compromiso con Trump, no pueden ser dichas públicamente. La reunión de negociación del pasado lunes fue acordada en la cumbre de Alaska.
La oficina presidencial de Zelenski llevó un mapa, pero los asistentes de Trump le mostraron otro mapa el cual fue desplegado en la oficina oval para que todo el mundo lo pudiera apreciar: un dominio militar ruso completo en algunas regiones de Ucrania.
A partir de esa realidad, se trabaja desde el equipo de Trump para aportar a la finalización de la guerra en Ucrania. Previamente, Trump había comentado que Ucrania no se sumará a la OTAN, que Estados Unidos no financiará la guerra si Zelenski quiere continuarla y que Kiev deberá conceder territorios.
El estado ucraniano del posconflicto podrá comprar armamento y equipos militares estadounidenses, pero no podrá ya contar con el patrocinio de los Estados Unidos de Trump para hacerle la guerra a Rusia.
Pero no sólo el régimen ucraniano antirruso dejará de contar con el impulso estadounidense, sino que también lo padecerán los británicos y los europeos rusófobos. Mientras Trump y Vance permanezcan en el despacho presidencial, Rusia no será una enemiga de los Estados Unidos.
El entendimiento Trump-Putin -en construcción- pretende sepultar al globalismo y estos máximos jefes de estado no permitirán que el obstáculo ucraniano (movilizado por las fuerzas enemigas de sus proyectos) les estorbe en dicho propósito. Es así de simple. Sin constructos teóricos ni tremendismos semi-apocalípticos.
El poder lo hace de otra forma como, por ejemplo, Trump y Putin lo están haciendo para escarmiento del “pequeño Volodímir”, arcilloso político y efímeramente histórico.


Deja un comentario