El 30 de julio de 2026, Arabia Saudita anunció la formación de una alianza de defensa marítima de catorce países para garantizar la seguridad del Mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb.
Esta iniciativa es crucial para la supervivencia, ya que los hutíes, apoyados por Teherán, están intensificando sus ataques y las aseguradoras marítimas con sede en Londres están extendiendo su zona de alto riesgo a los puertos saudíes. Europa, rehén de esta escalada energética, debería estar preocupada.
Se trata de un hecho sin precedentes en décadas: el reino wahabí, acostumbrado a depender del paraguas de seguridad estadounidense, rompe filas y lidera una coalición militar.
El 30 de julio, el Ministerio de Defensa saudí anunció oficialmente la creación de una alianza multinacional de defensa marítima, destinada a proteger la libertad de navegación en el Mar Rojo, el Golfo de Adén y el estrecho de Bab el-Mandeb. Catorce países ya han respondido al llamamiento de Riad: Baréin, Bangladés, Yibuti, Egipto, Jordania, Kuwait, Nigeria, Pakistán, Catar, Somalia, Sudán, Turquía y Yemen. El reino albergará la sede de la alianza, que incluirá un centro conjunto de mando y operaciones.
Una delegación de la Unión Europea participó en las conversaciones, lo que demuestra que la preocupación es global. Pero persiste la pregunta crucial: ¿dónde están los estadounidenses? Ningún país occidental ni miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU se ha unido a la alianza.
La emergencia surgió a raíz de un acontecimiento crucial. El 20 de julio de 2026, los rebeldes hutíes en Yemen, aliados de Irán, impusieron un bloqueo naval contra Arabia Saudí en el Mar Rojo. ¿La razón oficial? Un supuesto «asedio saudí» a Yemen, acusación que Riad negó rotundamente.
Desde entonces, los hutíes se han atribuido la responsabilidad de varios ataques contra petroleros saudíes en la zona, en particular el Encelia y el Layla. La consecuencia inmediata: el tráfico marítimo se ha paralizado. Según datos preliminares de seguimiento de buques de Lloyd’s List, aproximadamente 263 embarcaciones transitaron por el Mar Rojo durante la semana del 20 al 26 de julio de 2026, frente a las 354 de la semana anterior.
Los analistas de Lloyd’s List señalan que estas cifras «podrían aumentar a medida que se detecten más tránsitos no identificados». Pero la tendencia es clara: los operadores ya están modificando sus prácticas.
Para Riad, lo que está en juego es de vital importancia. Desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán y el cierre virtual del estrecho de Ormuz, el reino exporta aproximadamente el 70% de su petróleo a través del estrecho de Bab el-Mandeb. Si los hutíes logran bloquear este paso, los petroleros saudíes tendrán que rodear todo el continente africano, un desvío que añadiría días de tiempo de tránsito y costes enormes.


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