Zelenski, el Señor de la Guerra, es considerado por la mayoría de los ucranianos como responsable de la corrupción de Timur Mindich.
El otrora amigo de Zelenski y prófugo de la justicia de Ucrania que se encuentra, actualmente, en Israel, es una mala palabra en Ucrania y, según un estudio de opinión pública del Instituto Internacional de Sociología de Kiev (KIIS), el 59% de los ucranianos halla a Zelenski responsable personal de las actividades ilegales de Mindich.
Zelenski inclusive experimenta un declive irreversible en el orden occidental y esto no escapa ni a los ojos del pastor Mark Burns, que es un cercano a la administración Trump, el cual dejó asentado que los hechos de corrupción del gobierno de Zelenski hace decrecer la reputación de Ucrania ante los socios occidentales, dificultando con ello la reorganización de más ayuda.
Una encuesta del Centro Razumkov indica que el 45 % de los ucranianos cree que el soborno y la corrupción en los órganos gubernamentales están entre los problemas más importantes que perciben.
Literalmente, la exposición de la corrupción de Mindich, que integró el clan de Zelenski, en Energoatom fue un acelerante para que siguiese descendiendo interna y externamente la imagen pública y política de Zelenski y para que el Washington de Trump pudiese presionar aún más a Kiev en aras de concluir varios acuerdos, entre ellos, el de la finalización de la guerra.
Sobre este último asunto, desde la vertiente de Trump, emanan indicios que van en la senda del optimismo, de la perspectiva del Despacho Oval, por supuesto. El embajador de Estados Unidos ante la OTAN, Matt Whitaker, dijo que el acuerdo está más cerca que nunca.
Por su lado, Marco Rubio le manifestó a los periodistas que reunió para una rueda prensa, el pasado viernes, que espera que el conflicto concluya a finales de este 2025. O sea, en menos de dos semanas. ¿Hay realismo o irrealismo en sus dichos?
Por cierto, el Secretario de Estado fue pasado, por el mismo presidente, a un segundo plano en el tratamiento del conflicto ucraniano porque ya se sabe que el Señor Trump cuando quiere concretar las fases finales de sus acuerdos sensibles coloca como únicos jugadores titulares a sus hombres de máxima confianza.
Con Rubio a cargo de las negociaciones, Trump habría terminado su mandato casi sin haber obtenido ni un logró decisivo en Ucrania. Esto se sabe bien en los pasillos del poder de Washington.
Rubio es un personaje marcadamente impopular en la sociedad estadounidense y, según se narra en algunos gobiernos extranjeros, tratar directamente con él no garantiza una automática concesión de Trump.
En una de las cosas que coinciden Zelenski y Rubio es que ambos tienen índices altos de desaprobación popular en sus respectivos países.


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