Cada hora que pasa, cada día que transcurre, cada semana que vuela como un charrán ártico, el seudo hombre faro de la democracia se derrumba.
Estimados lectores, la naturaleza que nunca perdona y el paso de la Historia que pisotea a todo blandengue, están haciendo lo suyo con Zelenski y su grupo.
La buena prosapia no se obtiene en un set televisivo de artista empedernidamente esnifador de lo pernicioso y de pigmeos mercaderes con las muertes ajenas. Ya vislumbramos cómo la corriente principal de los medios occidentales comienzan a correrse de la apología que hacían, contra toda realidad, de Zelenski.
Vemos, sin estar absortos, a ciertos comunicadores perder la vivacidad que tenían cuando defendían, irracionalmente, a Zelenski, el arlequín del circo de la tragedia de los cleptócratas mundialistas.
Precisamente, hace unos días comentamos que, Si Yermak se hunde, Zelenski se hunde con él. Los círculos trumpistas que integran el gobierno de Washington ya hicieron saber que no quieren que Yermak continúe como factor influyente en la Ucrania del posconflicto.
Hoy, y no por mera casualidad, la Oficina Nacional Anticorrupción (NABU) y la Fiscalía Especial Anticorrupción (SAP) registraron la vivienda y la oficina de Andrey Yermak, el exhombre fuerte del gobierno de Zelenski.
Alí Babá, como se lo trataba a Yermak en las conversaciones de sobornos o corrupción política, según consta en las grabaciones que tienen los organismos que le allanaron su domicilio y despacho, pudo comprobar que, a diferencia de su personaje de Las Mil y Unas Noches, él termino engañado y desocultado mucho antes de lo que él podía imaginarse.
Yermak y Zelenski se conocieron en el canal de televisión Inter, cuando Yermak trabajaba como productor. Cuando Zelenski ganó la presidencia, en 2019, Yermak fue uno de sus asistentes para asuntos extranjeros; pero, al poco tiempo, se instaló como Jefe de la Oficina Presidencial. Lleva en ese cargo más de cinco años.
Yermak está contra las cuerdas. El negociador de Zelenski que todavía sueña con frustrarle los planes a Trump para con Ucrania no ve la luz esperanzadora dentro del túnel. Yermak es odiado en su país y es visto como un vil corrupto y comerciante de la sangre derramada de otros. El círculo se va cerrando, el circuito zelenskiano se va cancelando.



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