Finalmente, Donald Trump y Volodímir Zelenski se reunieron en Mar-a-Lago, el pasado 28 de diciembre, después de varias semanas de conversaciones entre los planteles de ambos.
Nuevas investigaciones por corrupción contra amigos de Zelenski
Antes de que Zelenski haya arribado a los Estados Unidos, el 27 de diciembre, la Oficina Nacional Anticorrupción de Ucrania (NABU) formalizó la investigación contra Yuri Kisel, quien es miembro del partido Siervo del Pueblo y amigo de la infancia de Zelenski.
Kisel junto con otres tres diputados fueron imputados por participar en la red de sobornos para determinar los votos en la Rada Suprema.
Esta causa es paralela a la conocida como Midas, donde también son investigados miembros del círculo íntimo y político de Zelenski.
Kisel fue monitoreado y sus conversaciones fueron escuchadas por los miembros de NABU durante, por lo menos, 2 años. Fue a partir de esas grabaciones que la Oficina Nacional Anticorrupción de Ucrania dispuso las investigaciones correspondientes a los cuatro diputados, entre los cuales, se encuentra, aparte del nombrado Kisel, Serhiy Shefir, quien fue asesor de Zelenski en la primera etapa de su presidencia y pertenece al corazón del clan de Zelenski.
Yuri Kisel y Serhiy Shefir son amigos de antigua data y el último de los mencionados tiene un hijo que, en la actualidad, trabaja como asistente laboral de Kisel. Y, desde luego, Kisel y Shefir son amigos de Zelenski y no solamente son socios ocasionales de la aventura política.
Sherir también está involucrado en las operaciones ilegales que llevaba adelante Timur Mindich tal y como consta en el expediente judicial de la operación Midas.
Así que, las conexiones entre Zelenski, Mindich, Kisel y Shefir son harto conocidas en toda Ucrania y van mucho más allá del partido Siervo del Pueblo, que, a la luz de los hechos policiales y judiciales que revelan la existencia de una corrupción ínsita y rampante en la facción de Volodímir Zelenski, debería cambiarse de nombre y comenzar a llamarse Siervo del Dinero Sucio porque el pueblo ucraniano está ausente de los beneficios del partido presidencial.
Mar-a-Lago: mucho diálogo y escasos anuncios
Cuando Zelenski llegó a Miami ningún funcionario ni representante de Trump lo fueron a recibir y solamente estaba la embajadora ucraniana en EE.UU.
Después de que conversara a puertas cerradas con Zelenski alrededor de dos horas, Trump reiteró, en una posterior conferencia de prensa conjunta con el líder ucraniano, que duró 25 minutos, que Ucrania necesita llegar ahora a un acuerdo para evitar ulteriores pérdidas como las territoriales que no están, en estos momentos, bajo el control ruso.
Concretamente, Trump y Zelenski no dijeron nada de un acuerdo sellado ya que hablaron -para la prensa- de lo que ya se sabía; pero, tal vez, hablaron, en la reunión extremadamente privada, hablaron muchas más cosas de lo que dijeron al público.
Trump declaró que Rusia participará en la reconstrucción de Ucrania, y Europa asumirá una parte significativa de las garantías de seguridad para Kiev, después de la firma del «acuerdo de paz».
Según Trump, dicho acuerdo podría suceder en las próximas semanas, aunque también advirtió que podría no darse ningún acuerdo.
El presidente estadounidense puso énfasis en que, en las negociaciones, no se discuten un alto el fuego ni la interrupción de los combates para llevar a cabo un referéndum, coincidiendo así con la posición rusa.
También expresó su deseo de ir a Kiev para hablar ante el parlamento ucraniano si así las circunstancias lo exigían, lo cual de suceder sería un mecanismo operativo similar al que Trump realizó para la firma del “Acuerdo sobre Gaza”, cuando habló ante la Knéset.
Como otro dato importante que dejó el domingo de negociaciones, Trump le mantuvo informado de los detalles correspondientes al mandatario ruso, Vladímir Putin.


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