El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, sugirió desde Nueva Delhi el 24 de mayo que un borrador de acuerdo entre Estados Unidos e Irán podría firmarse en cuestión de horas.
El texto, cuyos detalles fueron publicados por el sitio web Axios, prevé una extensión de dos meses del alto el fuego y la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz sin peaje.
Aproximadamente el 20% del petróleo mundial transita por esta vía marítima estratégica, y las reiteradas amenazas contra buques mercantes en las últimas semanas han intensificado la presión internacional.
Donald Trump confirmó en su red social Truth que esta ruta marítima volvería a estar abierta al tráfico. A cambio, Washington se comprometería a levantar el bloqueo de los puertos iraníes y a eximir del pago de las sanciones petroleras, permitiendo a Teherán vender su crudo en los mercados.
Los activos iraníes actualmente congelados en bancos extranjeros también serían liberados. Las fuerzas estadounidenses desplegadas en la región permanecerían allí durante la tregua, y su retirada solo se produciría una vez alcanzado un acuerdo definitivo.
La cuestión nuclear sigue sin resolverse. Marco Rubio reiteró que el objetivo estadounidense sigue siendo impedir que Irán adquiera armas nucleares.
Según Axios, el borrador del acuerdo incluiría el compromiso iraní de no desarrollar jamás una bomba nuclear y de negociar la suspensión del enriquecimiento de uranio, así como la eliminación de sus reservas de uranio altamente enriquecido. Sin embargo, las agencias de noticias iraníes Tasnim y Fars presentan una versión diferente.
Afirman que la fase actual se limita al cese de las hostilidades y que Teherán no ha asumido ninguna obligación nuclear, ni en lo que respecta a sus reservas ni a sus instalaciones. El presidente Massoud Pezeshkian también advirtió que no se tomará ninguna decisión final sin la coordinación y autorización del Líder Supremo.
Así pues, el anuncio de una firma inminente contrasta marcadamente con la ambigüedad que rodea la cuestión nuclear. El cese de las hostilidades y la reapertura del estrecho de Ormuz representarían un progreso concreto, pero el tema del enriquecimiento de uranio sigue pospuesto para negociaciones posteriores.


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