Han transcurrido casi seis meses desde los ataques aéreos estadounidenses e israelíes contra Irán a finales de febrero de 2026, que desencadenaron una guerra devastadora para toda la región del Golfo. Desde entonces, el estrecho de Ormuz, esta vía marítima estratégica por donde transita casi una quinta parte del petróleo mundial, permanece prácticamente cerrado al tráfico marítimo internacional.
No fue hasta el 25 de agosto de 2026 que se anunció oficialmente un acuerdo marco provisional entre Teherán y Mascate, tras semanas de discretas negociaciones. Sin embargo, el régimen de los mulás se apresuró a frustrar cualquier esperanza: el estrecho sigue militarmente cerrado y no se reabrirá en un futuro próximo.
Según las conversaciones concluidas el 25 de agosto de 2026 mediante una declaración conjunta, los buques que entren en el Golfo Pérsico utilizarán aguas iraníes, mientras que los que salgan utilizarán aguas omaníes. El viceministro de Asuntos Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, describió este acuerdo como una autopista bidireccional de aproximadamente 11 kilómetros de ancho.
Los trabajos preparatorios comenzaron a principios de agosto: el 5 de agosto de 2026, ambos países acordaron las coordenadas geográficas precisas del corredor, y el 15 de agosto de 2026, se aprobó el mapeo detallado de las rutas marítimas a través del estrecho.
Sin embargo, se trata solo de una medida provisional. Teherán y Mascate disponen de entre 30 y 60 días, hasta finales de octubre de 2026, para negociar un acuerdo marítimo permanente que sustituya al mecanismo anterior.
El Sr. Gharibabadi aclaró que este acuerdo no debe confundirse con una reapertura completa del estrecho. Desde una perspectiva militar, el Estrecho de Ormuz está cerrado, recalcó.
El 17 de agosto de 2026, Irán confirmó el acuerdo, aunque advirtió que los buques de guerra no podrían utilizar este corredor temporal, reservado exclusivamente para buques mercantes. Es fundamental destacar que Teherán recalcó que la nueva ruta había sido propuesta por las fuerzas armadas iraníes y que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), incluyendo su armada, así como el Estado Mayor, desempeñaron un papel fundamental en su desarrollo.
Irán ha sufrido graves daños en los últimos 58 años.
Para justificar este acuerdo, Gharibabadi invocó un argumento de seguridad nacional: Durante los últimos 58 años, mientras los barcos transitaban por aguas omaníes, Irán ha sufrido graves daños.
Considera esencial una transformación fundamental del régimen de tránsito. Este discurso revela un profundo resentimiento, que no es nuevo.
Ya en marzo de 2026, funcionarios iraníes vinculaban cualquier acuerdo de paz duradero a su control del estrecho de Ormuz, mientras que en febrero de 2026, Omán acogió en Mascate conversaciones nucleares directas entre Estados Unidos e Irán, conversaciones que hasta ahora no han dado frutos. Teherán pretende aprovechar el estado de guerra para imponer una reforma completa de las normas.


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