¿Por qué la UE acelera sus pasos para una nueva alianza con Canadá?

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La Unión Europea, en su propósito de detener su descenso en el presente tiempo histórico y de postular un enfoque dicotómico del trumpista, sigue explorando, en el marco occidental globalista, todas las posibilidades para concretar ello.

Ahora, sincera su voluntad de establecer con Canadá una relación integral, cubriendo todas las dimensiones posibles: la diplomática, la tecnológica, comercial y de seguridad.

Piensan quienes moldean la estrategia europeísta que las élites canadienses se encuentran, en estos momentos, en mejores condiciones para firmar y hacer progresar un acuerdo de esa naturaleza por el avance del trumpismo y por las implementaciones chinas en el continente americano.

Los europeístas les ofrecerían a sus pares canadienses cubrirlos de las agendas de Washington y Pekín, asegurándoles, según la propuesta, una asistencia de seguridad y militar ante una eventualidad de peligro de pérdida territorial que podrían tener los canadienses.

Especialmente, Bruselas quiere estrechar los vínculos con Canadá para que este país, como jugador de poder internacional, se alinee, en la medida de lo posible, con la agenda de la UE en la mayoría de los archivos de la geopolítica mundial.

Algo parecido quiso -o quiere- hacer Bruselas con México y algo similar procura aplicar con los países del Caribe y de América del Sur.

Esta pergeñada alianza transatlántica genera mucho interés en Bruselas y Ottawa a tal punto que el representante europeo, en Canadá, Geneviève Tuts, declaró: Lo que tenemos en mente es algo diferente a lo que tenemos con otros países. Será algo único.

Por su parte, el primer ministro, Mark Carney, se reunirá con los altos funcionarios europeos durante los próximos días en una invitación especial que personalmente le dirigieron los dirigentes europeos que están detrás de la realización de esa alianza.

Las fuentes que siguen de cerca estas conversaciones relatan que este acuerdo se está diseñando con mucha rapidez y que los protagonistas quieren presentar, ante el público mundial, un compromiso final en la cumbre UE-Canadá que, los días 28 y 30 de octubre, se desarrollará en Montreal.

Con toda seguridad, esta alianza europeo-canadiense tendrá, entre sus víctimas, a sectores naturales de la economía y la productividad canadienses e incidirá para que Canadá, como estructura nacional, no se dirija, en algún momento, al policentrismo geopolítico.


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