Inequívocamente, la AfD se erigió en el partido predilecto, por las organizaciones que, de una u otra manera, guardan vinculación operativa con los componentes del sistema de poder, para descargar su furia y trabar de ese modo cualquier probabilidad de éxito para el partido soberanista.
Los colectivos liberales y de izquierda argumentan que este partido es el más violento, pero la realidad sería al revés.
Según la policía, en el 2025, la AfD fue blanco de 1.852 ataques contra sus miembros y sedes partidarias en toda Alemania, siendo, de acuerdo con el reporte policial, el partido político que sufrió la mayor violencia política el año pasado.
Hace unos días, Die Welt informó que Nueve personas resultaron heridas en un ataque con líquido contra un puesto informativo del partido AfD en Bad Kreuznach, Renania-Palatinado. Según la policía, la investigación en curso indica que se vertió un líquido desde un edificio contiguo hacia el puesto del partido.
Este citado diario sostuvo que, en el lugar, estaban presentes los parlamentarios del Bundestag, Nicole Höchst y Sebastian Münzenmaier, junto con los diputados estatales Damian Lohr y Jürgen Klein, todos ellos pertenecientes a Alternativa para Alemania.
El temor no es poco para las fuerzas que están alineadas con la cúpula sistémica ya que todos saben que Alternativa para Alemania tiene un significativo potencial de futuro a la par que la debacle para los partidos tradicionales no hace más que profundizarse.
En este contexto, Sigmar Gabriel, veterano líder del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), cree que AfD no es elegida, por muchos alemanes, por su programa político sino por ser una especie de imán para los votantes, como un partido potencialmente capaz de transformar por completo Alemania.
La marea azul se siente más fuerte que nunca y, desde su mismo interior, se llama a estar alertas ante una eventualidad de fraudes electorales que podrían realizarse en Sajonia-Anhalt, Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín, dañando, obviamente, el caudal de votos de AfD.
El voto por correo es más susceptible a posibles intentos de manipulación, viene advirtiendo Leif-Erik Holm, líder estatal de AfD en Mecklemburgo-Pomerania Occidental.


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