La base también era un objetivo del Pentágono.
El líder mandatario que sigue en bajada entre los votantes argentinos, gestiona la construcción de una base naval integrada en la provincia más austral de la Argentina, Tierra del Fuego, cumpliendo así un proyecto que fue ideado y deseado durante el anterior gobierno, que fue, como se recordará, una combinación fracasada de socialdemocracia y neokirchnerismo en la presidencia de Alberto Fernández (2019-2023).
Ya, en abril de 2024, cuando Milei era presidente de la república argentina, y junto a la, por entonces, jefa del Comando Sur, Laura Richardson, anunció que implementaría ese proyecto. Resaltamos que lo hizo en compañía de ese alto perfil del Pentágono, quien, por cierto, tenía una relación cordial con Cristina Fernández de Kirchner y veía en buenos términos un liderazgo político de Sergio Massa.
Richardson no era una recalcitrante antikirchnerista, era una general norteamericana que trabajó con cierta eficacia para que las variables de decisión argentinas continúen dentro del espectro de influencia estadounidense. Así lo logró con el gobierno de Alberto Fernández y lo mantuvo con el de Javier Milei hasta que ella debió renunciar anticipadamente al cargo previendo el triunfo de Trump.
Esta base naval integrada, que brindará logística y vigilancia mirando el continente antártico, según sus proponentes, en la realidad de los hechos servirá para que Estados Unidos, bajo los Trump, puedan tener una base de facto en esa área y para que el Atlántico Sur quede bajo control permanente de la anglosfera: bajo la gestión estadounidense y británica.
También sería útil para que las potencias anglosajonas reduzcan cualquier posibilidad de presencia, en el área, y en el futuro mediato, de las potencias multipolares y para que toda el área antártica cercana a esa zona termine, igualmente, bajo el control de los estadounidenses y de los británicos.
En concreto, se opera todo un plan para que el Atlántico Sur y la Antártida queden como recursos de la anglosfera en menoscabo de los intereses soberanos argentinos y chilenos.
Cierto es que hay diferencias y hasta competencias entre los grupos estadounidenses y británicos y, no es menos cierto, que Trump presiona a los británicos con despojarles de algunos de sus activos externos si no arreglan una serie de compromisos con él, pero, claramente, las probabilidades de un choque entre los trumpistas y los ingleses por Malvinas son escasas o nulas.
Comentando sobre ello, en una pieza que fue publicada el 27 de abril de 2026, expresamos diáfanamente nuestra opinión sobre ello al decir Trump no es un destructor de la anglosfera, como tampoco es un oponente de la existencia del estado británico. Empero, intentará posicionar a su formato en mejores escalas y estatus globales, aún sobre la exclusividad británica.
Aunque buscará reducir la influencia inglesa sobre Canadá y acrecentará la presencia estadounidense en el resto de América, pero ello no significa que les arrebatará las Islas Malvinas a los británicos para entregarles a los argentinos bajo cualquiera de estas dos modalidades: una única soberanía argentina sobre estas Islas o compartiendo los argentinos la gestión con los estadounidenses.
Menos aún, Trump deseará fortalecer las capacidades argentinas porque hacerlo eso implica ir contra las proyecciones de la Doctrina Donroe donde la Argentina no puede ser un actor independiente ni tampoco un hegemon, sino que debe ser un activo controlado por la externalidad de los Estados Unidos de Trump (mientras dure este formato…)
En realidad, el engañoso amor malvinero de Milei es sólo una táctica que aplica el presidente libertario para congraciarse con Trump, concederle más cosas al Pentágono y para recuperar la iniciativa de la agenda pública e interna de los argentinos en aras de tratar de obtener la reelección presidencial en octubre y noviembre de 2027, mientras vende al pueblo que él es un patriota que hará una gran proeza y que, por necesidad para recortar la influencia británica, recurre a Trump otorgándole importantes beneficios.
Por lo tanto, no existe ninguna causa o gesta malvinera por parte de Milei, como tampoco Trump devolverá las Islas Malvinas a los Argentinos.


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