Para quienes no están interiorizados de la trastienda de la escena política argentina, esto resultaría irracional, pero podrían llevarse una sorpresa.
En las mesas de conversaciones del corazón político de la Argentina, se comenta, cada vez más con mayor vigor, que la oficina presidencial, dirigida por los hermanos Milei (Karina Elizabeth y Javier Gerardo), no solamente no habría roto ningún puente con la expresidenta, Cristina Fernández de Kirchner (CFK), desde que esta sufre una prisión domiciliaria, en plena Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sino que estos vasos comunicantes, incluso, se incrementaron entre ambas partes.
Reiteramos, esto no es un rumor de café o de los foros de internet, sino que es un tema que se conversa seriamente en los factores reales de la política institucional del país Cono Sur.
Nosotros, ya, en junio de 2025, cuando abordamos la condena a prisión domiciliaria contra CFK, informamos del rol verdadero que tuvo Milei en esa sentencia judicial, al decir De acuerdo con la información recabada, en esta experiencia tuvo poca o ninguna injerencia el presidente Javier Milei a quien le convenía políticamente tenerla a Fernández de Kirchner compitiendo electoralmente contra el gobierno libertario para recoger los votos antikirchneristas y desplazar definitivamente a figuras como las de Mauricio Macri.
Esta información fue confirmada después, por el desarrollo de los hechos, y se conoce perfectamente que el poder ejecutivo nacional no tomó ninguna medida posterior para intentar cambiar la prisión domiciliaria por una cárcel efectiva o echarla a CFK hacia el sur, a la Patagonia.
Ahora bien, toda la maniobra de estos días de CFK para pedir una definición de la ONU sobre la inhabilitación de participar en elecciones que tiene en su contra, es puro marketing porque CFK sabe que eso no prosperará y lo hace, principalmente, para:
- Mantenerse en la escena política local como personalidad decisiva
- Esmerilar y dañar políticamente a otros competidores políticos de la oposición.
En concreto, a CFK le convendría, afirman quienes conocen minuciosamente la estrategia de la exmandataria, que, dentro del conjunto de fuerzas que apuntalaban al anterior gobierno de Alberto Fernández, no surja nadie que le haga sombras a CFK y, menos aún, le corte un acuerdo que tendría con Javier Milei.
A cambio, Milei le ofrecería -o le estaría prometiendo- lo que ella tanto anhela… Y Milei evitaría perder las elecciones presidenciales, en la primera vuelta del 24 de octubre de 2027, con un arco político neoperonista fracturado y de lo cual CFK sería una de las encargadas de lograrlo.
Por supuesto, esta no sería la primera vez que CFK se esfuerce por hacer perder a alguien a quien públicamente ella dijo bendecir en contra del neoliberalismo antipopular. Todo esto-y mucho más-, con sus correspondientes confirmaciones, negaciones e imprevistos, se verá más adelante.


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