El Directorio del FMI autorizó otro Mega préstamo para la Argentina consistente en 20 mil millones de dólares que venía negociando el gobierno de Javier Milei.
Como suele suceder, el organismo crediticio le impuso a Milei algunas exigencias como la devaluación monetaria.
Es importante destacar que los funcionarios argentinos no querían devaluar en esta temporada, pero les obligaron a hacerlo porque si no lo hacían las fuerzas del mercado la aplicarían sin un límite claro.
De haberse dado este último caso, llegaría el gobierno pro-mercado con muy pocas balas (dólares) para el mes de junio.
Ahora, tienen plata, pero no en las formas y en las exigencias que los decisores del gobierno querían.
Gran parte de esa plata puede «esfumarse» en la ventana de los meses de julio y noviembre. Pero, por supuesto, tratarán de mantener los montos para «estabilizar» y que todo continúe, aún con los vidrios rotos, con Milei apareciendo y firmando como presidente de la república.
Las estructuras capitaneadas por Cristina Fernández Kirchner y sus aliados, habían intentado, no sin torpeza, impedir que el FMI hiciera ese préstamo que, en la práctica, se buscaría evitar una implosión financiera y económica argentina que afecte los frágiles y riesgosos mercados occidentales, además de que los dólares fondomonetaristas servirán para las otras tareas consuetudinarias de sostenibilidad del nivel necesario de las reservas internacionales y de respaldo coyuntural del gobierno de Milei, entre otras funciones.
En el mes de octubre, habrá elecciones legislativas nacionales donde el Poder Ejecutivo Federal precisará tener un buen resultado (en alianza con el expresidente Mauricio Macri o sin él) aunque no resultase vencedor para seguir dando la impresión de que cuenta con un fuerte apoyo social y que tiene chances de implementar las reformas integrales laborales y tributarias.
Hay que tener en cuenta que Milei vendió, especialmente en los EE.UU., la idea de que su “genialidad” había logrado controlar la inflación y que la conducía a esta a un cero por ciento. Su “revolución” funcionaba y el libremercadismo construía una experiencia increíble y los chicos de las redes sociales del extranjero fortalecían, en su nube mental, su creencia mágica.
Con certeza, desde mayo, los números dirán que la “economía de Milei” tendrá, al menos, un 4 por ciento de inflación por cada mes.
Por ello, las autoridades políticas se concentrarán para que la inflación baje de modo que, ya sea para las elecciones o para la terminación del año, no sea irreversiblemente desmoronado.
Para concluir, como se estimó, el Secretario del Tesoro, Scott K. H. Bessent, le dijo en persona al presidente argentino que deberá cancelar- con las reservas “genuinas” -el swap con China- restringir lo máximo posible el intercambio comercial con Pekín y aceptar todo lo que Trump disponga como, por ejemplo, la compra a Estados Unidos de bienes usados o que serán descartados por la industria del gigante de la América septentrional.


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