Javier Milei acumula serios problemas de gobernabilidad, aunque, junto a su hermana, y el núcleo de capitalistas que lo auparon a la Casa Rosada, continúa dando batalla para sostenerse y alejar, de las circunstancias inmediatas, los peligros de impago a los acreedores financieros y especuladores internacionales, la espiral explosiva de caos social y el aplanamiento de la economía física.
Estas amenazas toman un vuelo diferente cuando se incrementan los retos y las dificultades geopolíticas, la oscilación de las variables financieras y la competencia interna por el centro político.
La semana pasada, viajó a los Estados Unidos y, pese a que pagó para estar en una cena de Mar-a-Lago, no obtuvo la reunión personal con Donald Trump.
Con un resultado distinto de la última vez que viajó a USA para verlo a Trump -fue a los pocos días de la operación de la cripto estafa LIBRA-, esta vez Milei no se reunió con su idolatrado Donald.
Parece que, para el mandatario norteamericano, Milei es irrelevante para tratar un número significativo de temas o problemas. No lo ve importante para definir cuestiones que son cruciales para la opinión de Trump.
Milei con su moto sierra icónica ha logrado engatusar a muchos votantes suyos haciéndoles creer que es una figura clave de la política internacional.
Así y todo, la relación con los vasos comunicantes entre el Jefe del poder ejecutivo argentino y el área trumpiana permanece sin fisuras.
Se está hablando mucho respecto de un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre la Argentina y los Estados Unidos, tratativas que, de acuerdo con lo que informan los círculos mileístas, progresaría firmemente.
De ser cierto lo trascendido, apuntamos que la implementación de este TLC no se vería, por razones técnicas y operativas, este año y, muy probablemente, no vería la luz en este mandato de Milei que, constitucionalmente, deberá concluir en diciembre de 2027.
Por tal motivo, dicho deseo de concluir un TLC, en 2025 y 2026, se asemeja más a una pirámide de la Atlántida que a una realidad.
Otra cuestión que Milei tiene que resolver es la condición que le estarían imponiendo desde Washington y que está relacionada con cortar el mecanismo crediticio (swap) con China, que se abrió en los anteriores gobiernos, y que fue rubricado, debido al imperio de la necesidad, por el propio anarco-capitalista.
Para quienes desconocen estos vaivenes, destacamos que el gobierno de Milei no cuenta con el recurso financiero para cumplir directa e inmediatamente con esta demanda ni dispone del margen de maniobra para disociar abruptamente las carteras de negocios de la Argentina con China.
No es un dato menor que la economía de Milei no produce riqueza. No genera las utilidades genuinas que se precisan para un empoderamiento del sistema económico.
Las elecciones legislativas nacionales que se efectuarán este año, son importantes para oxigenar, reducir o congelar ciertas pretensiones que son fundamentales para el ejercicio del esquema de Milei y, en tal sentido, su gobierno estaría desoyendo la sugerencia del directorio del FMI de liberar, hasta junio, el precio oficial del dólar porque una devaluación de ese tipo influirá en el ánimo electoral de los sectores que no son leales a la Casa Rosada, pero que, a la vez, resisten a las opciones del kirchnerismo y del macrismo.


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