Pasó la Cumbre de Ankara de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y su conclusión práctica fue lapidaria: Nada nuevo, nada decisivo mirando la inmediatez temporal del mundo. Nada que hará cambiar al mundo.
Trump no pudo someter a sus oponentes intestinos de la estructura ni estos pudieron hacer replegar al 47° en sus propósitos que son notoriamente conocidos en la esfera pública global.
Si bien no se produjo un enterramiento formal de la OTAN, pero tampoco se programó consensualmente una revitalización de la misma. Al concluir la Cumbre 2026, The Economist se expresó de la siguiente manera: Sin duda, se avecina otra crisis. Como señaló un funcionario europeo, el compromiso del Sr. Trump contribuye a preservar la disuasión frente a Rusia, «pero no podemos ser ingenuos».
El Pentágono, tras haber reducido tanto las tropas de primera línea en Europa del Este como las fuerzas de apoyo que prometió enviar para reforzar la OTAN en caso de guerra, está llevando a cabo una revisión semestral que podría conllevar nuevas reducciones.
Se cree que Pete Hegseth, secretario de Guerra, quería retirar todas las tropas, pero Marco Rubio, secretario de Estado, lo impidió. Además, la reanudación de las hostilidades con Irán podría seguir avivando el resentimiento del Sr. Trump ante la negativa de los europeos a unirse a la lucha.
Aun así, con cada conflicto evitado, los europeos ganan algo más de tiempo para reforzar sus defensas.
Siguiendo con las distintas interpretaciones que, en el espacio occidental, se generan por lo que paso y por lo que no pasó en Ankara, Político.eu, publicó una columna de Ivo Daalder, que es un exembajador de Estados Unidos ante la OTAN; En su columna de opinión, Daalder dijo Mientras los líderes de la OTAN regresan a casa tras su cumbre anual en Ankara, parece que han llegado a la conclusión de que estas reuniones realmente no merecen la pena, siempre y cuando Donald Trump sea presidente de Estados Unidos.
Lo expresaron de forma similar, concluyendo la cumbre con un vago: ‘Esperamos con interés nuestra próxima reunión’, en lugar de reafirmar que se reunirían en Albania el próximo año, como estaba previsto.
Y tienen razón. Ankara, en muchos sentidos, fue una oportunidad perdida.
La pomposa «Declaración de la Cumbre de Ankara» es una declaración genérica de una página y seis párrafos que no vale ni el papel en el que está escrita. Y si bien los informes desde dentro de la reunión de líderes de tres horas sugerían que Trump se mostró cordial e incluso elogió a los aliados por aumentar su gasto en defensa, desató una andanada de invectivas contra esos mismos países tan pronto como se encendieron las cámaras.
Mientras que Financial Times hablo sobre la confusión que reina en la OTAN respecto a la determinación de Donald Trump de conquistar Groenlandia
¿Acaso Trump pretende conquistar Groenlandia, o simplemente disfruta inquietando a la OTAN al hablar de sus intenciones respecto a la isla danesa? Los líderes europeos que abandonaron Ankara anoche esperan sinceramente que se trate de lo segundo, subrayó el referido medio londinense.

Sobre este particular asunto espinoso, el diario alemán Die Welt informa que un alto funcionario estadounidense señaló que existe una intensa actividad naval en la región de Groenlandia y que el presidente estadounidense Donald Trump busca una solución permanente.
«Hasta el momento, consideramos que la adquisición de Groenlandia por parte de Estados Unidos es la única solución», continuó el funcionario.
Por el lado ucraniano, los medios noticiosos se encargaron de comunicar un aire de alivio porque Trump no se habría interpuesto en la continuación de la guerra en Ucrania e, incluso, algunos de ellos añadieron que el interés de Trump por detener la guerra caerá fundamentalmente después de las elecciones de mitad de mandato que se realizará el martes 3 de noviembre de 2026.
Con todo, y como lo afirmamos al comienzo de esta nota, no hubo nada importante hacia adelante.


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