Estimados lectores, hoy les traemos un documento inédito en español. Como siempre, traemos información desde el otro lado del telón mediático.
El siguiente documento que podrán leer en nuestra página o bien descargarlo en formato PDF, fue elaborado por el Centro Geopolítico de Estudios Estratégicos de Saná (Yemen). Que la lectura les resulte fructífera:
EL LÍDER MÁRTIR
AYATOLÁ ALÍ JAMENEI
DE LA REVOLUCIÓN AL ESTADO
Introducción
En medio de las tempestuosas transformaciones que presenció el siglo XX, sobresalen personalidades excepcionales que no se limitan a producir un acontecimiento histórico, sino que redefinen las ecuaciones del poder y de la influencia, y construyen entidades civilizacionales cohesionadas. Entre ellas ocupa un lugar eminente el ayatolá[1] sayyid[2] Ali al-Husayni Jamenei, el otrora Líder Supremo de la República Islámica de Irán[3], como uno de los más destacados ingenieros estratégicos del mundo islámico contemporáneo.
El estudio de una personalidad de esta magnitud no puede reducirse al relato de una biografía tradicional; antes bien, consiste en descomponer los elementos de la “construcción” integral cuyas bases asentó. Una construcción que comenzó, en sus fundamentos, en los círculos de la hawza[4], hasta llegar a la lucha clandestina contra el régimen del Sha; que se extendió hasta abarcar los pilares de todo un Estado, y que alcanzó la edificación de un frente regional de resistencia que modificó el mapa de la influencia en la región y, después, en el mundo.
Este estudio aborda la personalidad del líder mártir[5], el sayyid Jamenei, a través de cuatro ejes fundamentales que constituyen los lados de un cuadrado estratégico integrado: la formación revolucionaria, la gestión del Estado sobre el terreno, la profunda construcción institucional y, finalmente, la proyección hacia los espacios regional e internacional. Comprender estas etapas no significa solamente comprender a un solo hombre, sino comprender el secreto de la resistencia de la República Islámica y de su transformación, desde un proyecto revolucionario sitiado, en una gran potencia regional que se enfrentó a la más poderosa fuerza mundial —Estados Unidos— y a sus agentes, no solo mediante la resistencia, sino imponiendo sus propias ecuaciones.
Este estudio parte de la hipótesis de que la genialidad del líder mártir Jamenei no reside únicamente en su liderazgo, sino en su extraordinaria capacidad para la “construcción institucional”, que permite que el Estado y el proyecto sigan existiendo y recuperándose después de su martirio. Ese es el legado que los días han demostrado a través de grandes pruebas existenciales.
1. Origen y formación política inicial
1939-1979
Raíces intelectuales y espirituales bajo la influencia del imán Jomeini
El sayyid Ali al-Husayni Jamenei nació en la ciudad santa de Mashhad[6] en el año 1939, en un hogar de saber y piedad. Su padre, el ayatolá sayyid Yavad Jamenei, era uno de los grandes ulemas de la ciudad, lo que le permitió crecer en un ambiente impregnado de ciencias religiosas y de preocupación social. Desde su más tierna infancia comenzó sus estudios en la hawza, formándose con grandes maestros; sin embargo, la verdadera transformación de su personalidad intelectual y política comenzó con su profunda vinculación al fallecido imán Ruhollah al-Musawi Jomeini [1902-1989].
A una edad temprana, conoció el pensamiento del imán Jomeini, que representó para él y para su generación de jóvenes seminaristas una revolución intelectual contra el “inmovilismo”, la “imitación” y la “sumisión” al régimen del Sha. La vinculación del sayyid Jamenei con el imán Jomeini no fue simplemente la relación de un alumno con un maestro, sino un vínculo doctrinal y político profundo, pues vio en el imán un refugio para corregir el rumbo de la umma[7] y revivir el deber del yihad[8] contra el tagut[9], el poder tiránico.
Esta temprana formación sembró en su personalidad tres cualidades esenciales que lo acompañaron durante toda su vida:
§ El iytihad revolucionario[10]: es decir, que la jurisprudencia islámica no está aislada de la realidad, sino que es una herramienta para transformarla.
§ La paciencia estratégica: la resistencia es un camino largo que exige firmeza.
§ La clarividencia para conocer al enemigo: mediante una comprensión profunda de la naturaleza del conflicto contra la arrogancia mundial[11] —Estados Unidos— y contra la entidad sionista[12].
Su papel en el movimiento revolucionario anterior a 1979
El sayyid Jamenei no fue simplemente un pensador, sino un hombre de acción de primer orden. Desde comienzos de la década de 1960, y coincidiendo con el estallido de la chispa de la Revolución del 5 de junio —15 de Jordad[13]— de 1963 bajo el liderazgo del imán Jomeini, se implicó plenamente en el trabajo clandestino y público contra el régimen del Sha. Su papel en este período se manifestó en lo siguiente:
§ Organización y movilización: fue responsable de crear círculos organizativos en Mashhad y Jorasán[14], y de organizar a jóvenes, intelectuales y hombres de religión en las filas del movimiento islámico.
§ Predicación y concienciación: por medio de sus encendidos sermones en las mezquitas de Mashhad, especialmente en la mezquita de Goharshad[15] y en la escuela [religiosa] de Nawab, denunciaba los crímenes del régimen y revelaba su subordinación a Estados Unidos e Israel. Sus discursos eran grabados y distribuidos por todo Irán como una de las herramientas más importantes de la lucha revolucionaria.
§ Confrontación y resistencia: fue detenido seis veces por el aparato de seguridad del Sha —la SAVAK[16]— y pasó años en prisión y en el exilio en regiones remotas como Iranshahr[17]. Las memorias de aquel período revelan una solidez psicológica y doctrinal excepcional, pues convirtió la prisión en una plataforma de estudio, escritura y comunicación con el resto de presos revolucionarios.
§ Su papel en esta etapa fue decisivo para convertir la ciudad santa de Mashhad en uno de los centros más importantes de la revolución fuera de la capital, Teherán, lo cual lo situó en la primera línea de los dirigentes principales de la Revolución Islámica al llegar el año 1979.
2. El campo de la responsabilidad: de la presidencia a la tutela de la umma
1979-1989
Sus funciones de liderazgo en los albores de la revolución
Con el triunfo de la Revolución Islámica el 11 de febrero de 1979, y por orden directa del imán Jomeini, el sayyidJamenei asumió responsabilidades decisivas y delicadas para gestionar la etapa de transición:
§ Fundación de la Guardia Revolucionaria: fue uno de los primeros fundadores del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, institución que más tarde se convertiría en el ala militar y de seguridad fundamental para proteger el sistema.
§ Imamato del viernes en Teherán: el imán Jomeini lo nombró imam del viernes en la capital, para que fuera su voz y su discurso dirigido a las masas, así como el intérprete oficial de la línea de la revolución.
§ Dirección del ejército: fue enviado a los frentes de combate en Kurdistán para resolver allí la crisis de seguridad, lo cual mostró su capacidad para el mando sobre el terreno y para gestionar el conflicto armado que intentaba desestabilizar la revolución en sus comienzos, tras el derrocamiento del sangriento régimen del Sha.
Presidencia de la República en tiempos de guerra y desafíos: el intento de asesinato
En 1981, mientras Irán vivía el punto culminante de los disturbios internos —explosiones en las oficinas directivas y en la jefatura del Gobierno— y los comienzos de la guerra impuesta por el régimen de Sadam Husein, el sayyid Jamenei fue elegido presidente de la República. Su período presidencial —1981-1989— fue sinónimo de dirección del país en las circunstancias más oscuras:
§ Gestión de la guerra —la Defensa Sagrada[18]—: no fue un presidente desde detrás de los despachos, sino que estuvo constantemente presente en los frentes, lo cual le valió el título de, “el presidente de los frentes”. Trabajó para coordinar los esfuerzos entre el ejército y la Guardia Revolucionaria, y para elevar la moral de los combatientes.
§ Intento de asesinato: el 27 de junio de 1981, mientras pronunciaba un discurso en la mezquita de Abu Dharr[19], en Teherán, un miembro de la organización terrorista Muyahidín-e Jalq hizo estallar una bomba que estaba escondida en una grabadora. La explosión le causó heridas graves en el pecho y en la mano derecha, que quedó permanentemente inutilizada. Este incidente no hizo sino aumentar su determinación, pues regresó para completar sus responsabilidades tras salir del hospital, pronunciando su célebre frase: “No soy sino un pequeño servidor de este gran pueblo”. Aquel momento encarnó, ante la base popular, la leyenda de la resistencia y del sacrificio.
La recepción de la bandera tras la partida del fundador espiritual de la República Islámica, el imán Ruhollah Jomeini
El 3 de junio de 1989, la República Islámica y el mundo se estremecieron con la partida del imán Jomeini. Fue un momento decisivo y crucial, pues los enemigos de la revolución creyeron que su final había llegado. En aquel momento crítico se reunió la Asamblea de Expertos del Liderazgo, y eligió por mayoría al ayatolá sayyid Ali Jamenei para ser el Líder Supremo y Líder de la Revolución Islámica.
Esta transición fluida del poder en el punto álgido de la crisis fue, por sí misma, un milagro político. Jamenei recibió un Estado que:
§ Acababa de salir de una guerra devastadora que había durado ocho años.
§ Tenía una economía exhausta y una infraestructura destruida.
§ Se enfrentaba a un asfixiante bloqueo internacional.
§ Vivía el trauma de la pérdida de su fundador espiritual.
El mayor desafío radicaba en lo siguiente: ¿cómo podía el nuevo líder llenar el inmenso vacío del imán Jomeini, conservando al mismo tiempo la línea revolucionaria e iniciando el camino de la reconstrucción? Aquí comenzó la etapa más importante en la vida del líder, esto es, la etapa de la construcción institucional que garantizaría la supervivencia del Estado.
3. La construcción institucional integral del Estado islámico moderno
1989-2026
Henos aquí en el eje esencial para comprender la genialidad del líder mártir Jamenei. Si el imán Jomeini fue el constructor de la “idea del Estado”, Jamenei fue el constructor de la “estructura del Estado y de sus instituciones”. Desde el principio comprendió que la supervivencia de la revolución no se logra solo con entusiasmo, sino mediante la construcción de un Estado moderno, fuerte y cohesionado institucionalmente.
Consolidación de los fundamentos del sistema político y equilibrio entre las instituciones
El líder desempeñó el papel de “guía”, “orientador” y “garante” del equilibrio constitucional. Trabajó en:
§ Consolidar el principio de la Wilayat al-Faqih[20]: no como poder individual absoluto, sino como marco rector que garantiza el carácter islámico del sistema e impide su desviación.
§ Proteger la Constitución: activando su papel en la resolución de los desacuerdos entre los tres poderes —ejecutivo, legislativo y judicial— mediante la orientación y el arbitraje.
§ Apoyar a los gobiernos sucesivos: pese a la diferencia de sus orientaciones —desde Rafsanyani hasta Jatamí, Ahmadineyad, Rohaní y Raisí—, preservaba la estabilidad del sistema apoyando al presidente elegido, al tiempo que lo criticaba y corregía su rumbo cuando era necesario. Esto hizo que el sistema permaneciera estable pese al cambio de gobiernos, a diferencia de lo que sucede en los sistemas presidencialistas frágiles.
Construcción de la economía de la resistencia y el desarrollo de las industrias
Frente al bloqueo económico más duro de la historia —con sanciones integrales tanto estadounidenses como europeas—, el líder planteó la doctrina de la “economía de la resistencia”[21]. Este concepto no fue un simple lema, sino una estrategia integral basada en lo siguiente:
§ Desarrollo autosuficiente: transformando la amenaza —el bloqueo— en una oportunidad mediante la fabricación local de todo lo que el país necesita.
§ Desarrollo de la industria militar: que se convirtió en la palanca de las industrias civiles, como la electrónica, la óptica y las industrias mecánicas de precisión.
§ Sector del conocimiento: vinculando la economía con la ciencia y la tecnología.
§ Diversificación económica: reduciendo la dependencia de los ingresos del petróleo crudo, y orientándose hacia la petroquímica y los productos de alto valor añadido.
Resultado: Irán se encuentra hoy entre los 10 primeros países del mundo en múltiples sectores industriales, como misiles, drones, industrias defensivas, alfombras fabricadas a máquina e industrias alimentarias, pese a 40 años de bloqueo.
El renacimiento científico y académico
Puede decirse, sin exageración, que uno de los mayores logros de la época del líder mártir Jamenei fue el “renacimiento científico”. Durante las últimas décadas lanzó los lemas del “yihad científico” y de “nosotros podemos”, e hizo del progreso científico una cuestión central. Entre las manifestaciones de este renacimiento se encuentran:
§ El salto en la producción científica: el ascenso de Irán al primer puesto mundial en velocidad de crecimiento científico durante varios años, y al puesto 15-16 mundial en volumen de producción científica.
§ El desarrollo en ámbitos estratégicos: logró innovaciones asombrosas en tecnología nuclear pacífica, células madre —entre los cinco mejores países—, nanotecnología —4º puesto mundial— e industrias espaciales, con el lanzamiento de satélites de fabricación nacional como “Nur” y “Jayyam”.
§ Expansión de la educación superior: enorme aumento del número de universidades y estudiantes, especialmente de alumnas, lo cual creó una amplia clase culta e ilustrada.
Equilibrio entre lo civil y lo religioso en la estructura del Estado
A diferencia de la imagen estereotipada que Occidente promueve sobre un “Estado religioso petrificado”, Jamenei dirigió un modelo singular de conciliación entre Islam y república:
§ La república: el compromiso con las urnas como fundamento de la legitimidad del poder ejecutivo, legislativo y de los consejos locales. Las elecciones en Irán son una competencia real, aunque dentro de un marco constitucional, y se celebran con una regularidad asombrosa.
§ Lo islámico: la garantía de que las leyes no se aparten de la sharía[22] por medio del Consejo de Guardianes de la Constitución, y la orientación de las políticas generales hacia los valores de la justicia y la independencia.
§ La interacción vital: el sistema no se basó en anular ninguno de los dos aspectos, sino en una interacción dinámica que produce un modelo singular de gobierno. Las instituciones civiles modernas —Parlamento, ministerios, bancos— trabajan junto a las instituciones religiosas revolucionarias —hawzas científicas, Basiy[23]— bajo el paraguas del “Liderazgo”, que garantiza la armonía.
4. De potencia regional a la profundidad estratégica mundial: la dirección de los frentes de resistencia
Si la construcción interna es la base, la proyección hacia el exterior es la culminación. La estrategia del líder mártir Jamenei en la política exterior se basa en la doctrina de “enfrentar la injusticia y auxiliar a los oprimidos”, no mediante guerras directas, sino a través de la “construcción de frentes”. Esto convirtió a Irán en una gran potencia regional.
Construcción de la fuerza militar disuasoria
El líder comprendió que la fuerza militar es la única garantía para disuadir a los enemigos de destruir el proyecto de construcción interna. Por ello orientó la construcción de:
§ La industria misilística: desarrollo de un arsenal de misiles preciso y avanzado que cubre toda la región y las bases de Estados Unidos, y que puede penetrar los sistemas de defensa aérea más poderosos, como ocurrió en los ataques contra las bases estadounidenses emplazadas en los países del Golfo [2026], así como anteriormente en el ataque contra la base estadounidense de Ain al-Asad en Irak [2020] y en los ataques contra la profundidad de la entidad israelí en las operaciones “Promesa Verdadera 1, 2, 3 y 4” [2024 a 2026].
§ El arma de los vehículos aéreos no tripulados —drones—: la República Islámica[24] se ha convertido en una gran potencia en este ámbito, pues sus drones se extienden por toda la región e incluso han llegado a Ucrania, que los utiliza como herramienta estratégica barata e influyente.
§ Una fuerza naval estratégica: mediante el desarrollo de fuerzas navales de la Guardia Revolucionaria[25]especializadas en guerras asimétricas, son capaces de amenazar la navegación vital del enemigo en el estrecho de Ormuz y en aguas internacionales.
Fundación y asentamiento del Eje de la Resistencia en la región
Aquí reside la mayor creatividad estratégica del líder mártir Jamenei. Convirtió la idea de “apoyar a la resistencia” de una acción emocional en una enorme red de seguridad, política y militar. El “Frente de la Resistencia” es una alianza doctrinal y estratégica que incluye Estados y grupos:
§ Hezbolá en el Líbano: es un modelo de Estado dentro del Estado, que se transformó en la fuerza militar no regular más poderosa del mundo, dirigió la liberación en el año 2000 y logró la victoria en la guerra de 2006 contra la entidad sionista. Además, constituyó la punta de lanza en su confrontación después del Diluvio de Al-Aqsa [7 de octubre de 2023].
§ Las Fuerzas de Movilización Popular en Irak: es la reconstrucción de la fuerza militar iraquí aliada que liberó Irak de Dáesh y se convirtió en parte de la estructura oficial de Irak.
§ Ansar Allah en Yemen: el movimiento se transformó en una fuerza regional que impone un bloqueo marítimo sobre la entidad sionista, golpea su profundidad con misiles y drones, paraliza el movimiento de navegación en el mar Rojo y cierra el estrecho de Bab al-Mandeb.
§ Las facciones de la resistencia palestina: apoyo ilimitado con armas, entrenamiento y tecnología, hasta que movimientos como Hamás y la Yihad Islámica pudieron construir sus capacidades misilísticas y ofensivas, que sorprendieron al mundo el 7 de octubre de 2023, en el Diluvio de Al-Aqsa.
La confrontación estratégica contra la arrogancia mundial, la lucha contra el terrorismo y contra la entidad sionista
El líder Jamenei creó una nueva ecuación: “Irán no es un escenario para amenazar a otros, sino una fuerza que amenaza los intereses de los agresores”.
§ Confrontación contra Estados Unidos: el rechazo a la sumisión y a la negociación bajo presión, y la transformación del golfo Pérsico de “lago estadounidense” en un posible escenario de confrontación que termina con la derrota de Estados Unidos. El lema “Muerte a Estados Unidos” dejó de ser una simple consigna y se convirtió en una política práctica basada en expulsar a las fuerzas estadounidenses de la región.
§ Lucha contra el terrorismo takfirí[26]: mientras las potencias mundiales observaban o apoyaban a Dáesh, Irán, bajo el liderazgo de Jamenei y de los asesores militares —a la cabeza de ellos el mártir Qasem Soleimani—, estuvo en las primeras líneas de defensa de Bagdad y Erbil, lo cual frustró el proyecto takfirí que pretendía desgarrar Irak.
§ Construcción de una presencia positiva en la región: y transición hacia la “construcción de asociaciones estratégicas” basadas en la defensa común y la economía resistente.
El legado vivo: cómo resistió Irán frente a la más poderosa fuerza mundial
La prueba final del éxito de la “construcción de Jameneí” se encuentra en el panorama actual. Tras más de tres décadas de su mandato, la República Islámica se enfrenta a la alianza más peligrosa de la historia: Estados Unidos, Israel, Europa y Estados del Golfo aliados con ellos. Y, pese a ello:
§ Irán ha demostrado su capacidad para gestionar una guerra de desgaste de larga duración.
§ Ha trasladado la batalla al corazón mismo del enemigo mediante el ataque estratégico directo.
§ Su economía ha resistido y no se ha derrumbado pese al bloqueo.
§ Se ha convertido en una fuerza existencial en la realidad, lo cual le ha otorgado una enorme profundidad estratégica.
La resistencia de Irán hoy no es fruto de la casualidad, sino la cosecha natural del árbol de la “construcción institucional, científica, militar y doctrinal” que plantó y regó con su sangre y su sudor el líder mártir Ali Jamenei. Es el líder que construyó un Estado “viable” en las circunstancias más oscuras; un Estado que no se derrumba por la pérdida de una persona, porque se ha convertido en una entidad firmemente arraigada.
5. El cimentado legado del líder mártir
En conclusión, puede decirse que el gran ayatolá mártir, el sayyid Ali Jamenei, es la encarnación práctica del modelo del “guía gobernante y combatiente”. Su recorrido no fue simplemente una trayectoria vital, sino una cadena continua de construcción estratégica que comenzó en las trincheras del yihad menor[27] contra el Sha, pasó por la gestión de la guerra de la Defensa Sagrada y llegó hasta la creación del nuevo orden regional.
El secreto de la grandeza de este líder no reside en su permanencia en el poder, sino en el efecto que dejó tras su partida. Construyó un sistema institucional que no se basa en el individuo, sino en una compleja red de instituciones civiles, militares y religiosas, todas las cuales giran en la órbita de la doctrina de la resistencia y la independencia. Hizo de Irán una fortaleza tan inexpugnable que sus enemigos, con Estados Unidos e Israel a la cabeza, reconocen hoy, tras el fracaso de la guerra contra ella, que cambiar su régimen es imposible y que cualquier guerra contra ella será una guerra regional total sin vencedor.
Estudiar la personalidad del ayatolá Jamenei es estudiar “cómo se fabrica el futuro de una nación”; es la receta de la fuerza para los Estados que buscan soberanía y dignidad en un mundo que solo respeta a los fuertes. Es el líder que no poseyó derecho de veto en el Consejo de Seguridad, pero sí poseyó el derecho de veto sobre los proyectos coloniales en la región árabe e islámica mediante la fuerza de la voluntad, la construcción y la sangre.
Es el mártir que ofreció su vida como sacrificio diario en el altar de la República Islámica, y su nombre permanecerá grabado como uno de los más destacados artífices de la historia de la umma en la época moderna.
[1] Ayatolá: Título honorífico usado en el chiismo duodecimano para designar a un alto jurista religioso. No equivale exactamente a “obispo” ni a “cardenal”, porque no pertenece a una jerarquía eclesiástica al modo cristiano. Indica autoridad religiosa, jurídica y doctrinal.
[2] Sayyid: En contextos islámicos, especialmente chiíes, suele designar a quien se considera descendiente del profeta Mahoma a través de su familia, en particular por la línea de Fátima y Alí.
[3] Líder Supremo: Es el título político-religioso del máximo dirigente de la República Islámica de Irán. En persa suele decirse también rahbar, “líder”. Su autoridad combina funciones religiosas, constitucionales, militares y estratégicas.
[4] En el chiismo, la hawza es el seminario religioso tradicional donde se forman los clérigos. Las hawzas de Qom, Najaf y Mashhad son centros fundamentales del saber religioso chií.
[5] Mártir: En el islam, el shahīd es aquel que muere dando testimonio de su fe o en una causa considerada sagrada. En el ámbito chií contemporáneo, “mártir” tiene una fuerte carga de legitimidad, sacrificio y continuidad histórica. Líder Mártir: Fórmula honorífica que combina mando político-militar y sacrificio religioso.
[6] Ciudad santa de Irán donde se encuentra el santuario del imam Reza, octavo imam del chiismo duodecimano. Su nombre tiene raíz árabe vinculada a shahīd, “mártir” o “testigo”.
[7] Umma: En el islam designa a la comunidad de los creyentes. No equivale exactamente a “nación” en sentido moderno, porque trasciende fronteras estatales, étnicas y lingüísticas.
[8] Yihad: No significa únicamente guerra. Puede referirse al esfuerzo espiritual, moral, intelectual o militar. En este contexto debe entenderse como un concepto con carga política y revolucionaria: lucha contra el régimen del Sha, defensa de la revolución y resistencia frente a enemigos externos.
[9] Tagut: Es un término coránico. Puede designar a un poder ilegítimo, arrogante o idolátrico que se opone a la soberanía divina. En el discurso revolucionario iraní suele aplicarse al régimen del Sha, a poderes opresivos o a sistemas considerados antiislámicos.
[10] Iytihad / Ijtihad: En la jurisprudencia islámica, el iytihad es el esfuerzo intelectual del jurista para derivar normas a partir de las fuentes religiosas. Aquí, “iytihad revolucionario” significa que la jurisprudencia no debe limitarse a conservar normas heredadas, sino intervenir activamente en la transformación de la realidad política y social.
[11] Se usa para referirse principalmente a Estados Unidos y, de forma más amplia, a las potencias occidentales consideradas imperialistas o dominadoras.
[12] Fórmula política usada por Irán y otros actores para referirse a Israel sin reconocerlo como Estado legítimo.
[13] Jordad es un mes del calendario persa. El 15 de Jordad de 1342 corresponde al 5 de junio de 1963, fecha de protestas contra el régimen del Sha y momento simbólico del inicio del ciclo revolucionario jomeinista.
[14] Es una región histórica del mundo iranio. Aquí es importante porque Mashhad y los primeros pasos de Jamenei se sitúan en dicha región.
[15] Nombre persa. La mezquita de Goharshad, en Mashhad, es un lugar religioso e histórico importante. Es un espacio de predicación revolucionaria.
[16] SAVAK: Fue el servicio de inteligencia y seguridad del Irán del Sha.
[17] Ciudad ubicada en la provincia suroriental de Sistán y Baluchistán, no lejos de la frontera con Pakistán.
[18] Denominación usada en Irán para referirse a la guerra Irán-Irak de 1980-1988, que se la entiende cual defensa religiosa, nacional y revolucionaria frente a la agresión externa.
[19] Abu Dharr al-Ghifari, fue un compañero del profeta Mahoma muy venerado por su ascetismo y su denuncia de la injusticia.
[20] Es la doctrina central de la República Islámica de Irán. Sostiene que, en ausencia del Imam oculto (Mahdi), la comunidad debe ser guiada por un jurista islámico cualificado. El faqih, no es simplemente un “abogado”, el faqih es un especialista en la ley religiosa islámica, capaz de emitir opiniones jurídicas y orientar la vida normativa de la comunidad.
[21] Economía de la Resistencia, es el concepto político-económico iraní asociado a la autosuficiencia, la reducción de dependencia exterior, la adaptación a sanciones y la producción interna.
[22] La Sharía designa el marco normativo islámico derivado del Corán, la Sunna y la interpretación jurídica.
[23] Basiy (Basij), es la organización social que se conecta a la Revolución Islámica y al Cuerpo de Guardianes de la Revolución, y que puede tener funciones militares durante crisis de seguridad.
[24] Es una fórmula que combina dos principios: la representación política republicana y la identidad normativa islámica.
[25] El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica es la gran institución militar y político-estratégica creada tras la Revolución Islámica. Se trata de la estructura central para proteger la república islámica y proyectar poder regional.
[26] El takfir consiste en declarar a otro musulmán como infiel. En la perspectiva iraní y chií contemporánea, “takfirí” suele referirse a grupos yihadistas suníes extremistas, como Dáesh, acusados de declarar apóstatas a otros musulmanes y justificar su violencia contra ellos.
[27] En cierta tradición islámica se distingue entre yihad mayor, entendido como lucha espiritual contra las pasiones del alma, y yihad menor, entendido como combate exterior o lucha armada. El texto usa “yihad menor contra el Sha” en sentido político-revolucionario.


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