La cumbre de la OTAN ha comenzado este martes en Países Bajos en un momento especialmente delicado para la Alianza Atlántica, con una guerra de Ucrania al borde del colapso, y un más que evidente riesgo de escalada en el conflicto de Oriente Medio. El nerviosismo y la falta de una única dirección están provocando grietas que se van ensanchando con el paso de los días.
Para Donald Trump, esta es la primera reunión con sus socios tras su reelección, a los que ya viene dejando claro desde hace varios meses que tienen que incrementar su presupuesto para gastos en defensa hasta un 5% del PIB, algo que ha comenzado a incomodar a más de uno, como es el caso de Pedro Sánchez, quien ha asegurado que no irá más allá del 2%.
Por su parte, El premier británico Keir Starmer se ha comprometido a cumplir con el nuevo objetivo requerido por Trump del 5% del PIB del Reino Unido para 2035. Aunque la propia prensa británica ha puesto de relieve que existen tensiones en el seno de la organización tras la brecha abierta por España.
En este sentido, Mark Rutte, Secretario General de la OTAN, ha desmentido a Pedro Sánchez y confirmando mediante un mensaje de texto enviado este martes al Presidente de EEUU, que los 32 países aliados que conforman la OTAN, se comprometerán a incrementar el gasto hasta el 5% del PIB durante la cumbre de La Haya, algo que Donald Trump ya ha hecho público para meter más presión a Rutte.
Durante el vuelo en el Air Force One camino de La Haya, el mandatario estadounidense se ha referido a España a preguntas de los periodistas con respecto a este nuevo compromiso de incremento del gasto del que será objeto la cumbre, a lo que Trump ha contestado que EEUU debe pagar mismo lo que todo el mundo, y ha criticado duramente el hecho que Europa dedique inversiones a otras cosas superfluas en vez de hacerlo a gasto militar.
Todo apunta a una cumbre en la que no se van a alcanzar acuerdos, y que puede suponer el principio del fin de la Alianza Atlántica.



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