Tras el ataque de Kiev contra varios aeródromos rusos, la inteligencia militar norteamericana pronostica un ataque sin precedentes en los próximos días. La provocación de Ucrania bajo las órdenes de Reino Unido, Francia y Alemania no va a quedar sin respuesta, y se espera contundente.
Según medios norteamericanos como el Washington Post, Kiev no notificó el ataque con antelación como venía siendo costumbre, lo que ha generado mucha desconfianza, y ha enrarecido enormemente el ambiente entre los países aliados de la Organización para el Tratado del Atlántico Norte, OTAN, que ya empieza a sufrir una considerable fragmentación entre sus miembros.
Lo que esto pone sobre la mesa es que Reino Unido, que es quien realmente mueve los hilos del cómico Zelenky, no se fía de EEUU, y que estos a su vez se están viendo traicionados sistemáticamente.
El hecho de dejar fuera de las primeras negociaciones por parte de EEUU a los países europeos, sentó muy mal en el seno del bloque formado por Reino Unido, Francia y Alemania que ahora devuelven la pelota de esta forma.
Según numerosos analistas, Rusia va a desatar la guerra total contra Ucrania, y esta situación preocupa mucho a la OTAN, con un Trump que está a punto de abandonar a su suerte a los países europeos, lo que provocaría una clara ruptura que supondría el principio del fin de la Alianza.
Los últimos acuerdos firmados en Turquía no han sido más que un mero trámite humanitario, por lo que la próxima cita importante en la agenda será la próxima cumbre de la OTAN que tendrá lugar a finales de junio.
La paz parece cada vez más lejos, y esto no está gustando a Trump, que como buen empresario inmobiliario, quiere vender la casa cuanto antes, algo que cada vez se antoja más difícil.
En definitiva, el caos y el nerviosismo es ahora la tónica general en la OTAN que teme una iracunda reacción de Trump levantándose de la mesa y dejando a que los europeos resuelvan esta situación por si sólos.


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