No es una broma kafkiana, sino que es el caminar, de cuerpo entero, de la realidad misma.
El premier israelí, Benjamín Netanyahu, sigue lanzando advertencias, cada vez más agudas, de que la existencia futura de Israel no dependerá de las decisiones de los cuadros políticos de Washington y que la idea de una autonomía estratégica de Israel, respecto de los Estados Unidos, puede cristalizarse en el corto período de tiempo.
Inclusive, Netanyahu, hablándole a los estadounidenses, a través de Fox News, les dijo que Israel tiene como aliado inquebrantable a un pequeño país llamado India. Tiene 1.400 millones de habitantes, y vaya si contamos con un apoyo tremendo allí.
En un tono de ironía, Netanyahu llamó pequeño país a la India, pero resaltó la capacidad demográfica y el potencial incremental del estado que, en este año 2026, conduce Narendra Modi.
Desde las últimas semanas, los círculos políticos y los informativos dirigieron una serie de comentarios y producciones informativas en una franca oposición a la actitud que está teniendo el vicepresidente JD Vance.
Aún más, en algunos medios de comunicación de consumo israelí se subrayó una supuesta hostilidad de Vance para con la permanencia de Israel en la geopolítica y en la historia globales.
Para los conocedores autorizados de la relación israelí-estadounidense, estas campañas contra Vance son distorsivas de la realidad y buscarían, entre otros objetivos, esmerilar la imagen de sustituto presidencial de Vance, mientras que se trataría de potenciar la figura de Marco Rubio.
Claramente, los cambios regionales y las alianzas que Vance estaría intentando plasmar en Medio Oriente no cuentan con la aprobación, al menos, en partes importantes de ellos, de la cima de la élite rectora israelí y los integrantes de ésta verían que los movimientos del hombre de Ohio socavarían los intereses profundos de la expansión regional de Israel.
Así las cosas, las próximas semanas traerían consigo noticias y hechos vinculadas a esta disensión que las partes respectivas no la consideran de segundo plano y muchos ojos están dirigiendo sus miradas hacia la acción que tendría el lobby israelí en los Estados Unidos. Por lo pronto, a JD Vance le queda o progresar con su visión o retroceder.


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