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Trump y Netanyahu: otra cumbre de alto perfil pero con resultados finales inciertos

3–4 minutos

Se concretó la esperada reunión entre el presidente de EE.UU., Donald Trump, y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, en Mar-a-Lago donde sus conclusiones públicas, expresadas por las dos autoridades estatales, confirman las evaluaciones previas concernientes a un apoyo de la Casa Blanca para algunas de las dimensiones de la política interna y externa de Netanyahu.

Como así también el requerimiento de Israel para que Hamás se desarme realmente y para un eventual ataque israelí contra las capacidades militares estratégicas iraníes en las próximas semanas.

A cambio, Trump mantiene los cientos de millones de dólares del lobby sionista y de las organizaciones religiosas puntales del giro teológico y geoestratégico israelí en aras de no perder las elecciones de medio término, retiene los votos de los legisladores afines a la geopolítica de Israel, evita (por el momento) ciertas fugas o filtrados de informaciones críticas que dañarían significativamente su reputación y consigue que la principal oficina política de Israel acepte avanzar con la segunda fase del Acuerdo sobre Gaza.

Al respecto, no hay nada excepcional ni tampoco significa que linealmente vaya a haber fuego y furia cuasi apocalípticos y habrá que ver cuán fuerte será Trump en una guerra contra los ejes antisionistas y antiestadounidenses y si, verdaderamente, cumplirá con lo que dijo al lado de Netanyahu. No será la primera vez que Trump diga cosas que luego no cumplirá, como tampoco no será la primera vez que Trump prometa discursivamente desatar el infierno y luego retroceda.

Junto con ello, Trump también obtendría el compromiso de Netanyahu de no ejecutar acciones tendientes a la ruptura del entendimiento trumpiano-erdoganista y que Israel sea el actor que amedrente y dañe a Irán.

Se sabe que los Estados Unidos no pueden limitar por sí solos a Irán sin sufrir enormes costos (y algunos irreparables) y que sin la vertical del poder iraní el plan de Trump de reestructurar la región no tendrá un éxito completo.

Irán, sin decirlo abiertamente, y pese a que no es un dominante entero, influye en los expedientes del Líbano, Gaza, Cisjordania, Siria, el Golfo y Yemen, Norte de África, entre otros archivos.

Irán es un problema que Trump no puede resolver ni lo hará, en los términos que él quiere, durante el presente mandato constitucional. Sólo podrá tener beneficios parciales con la ayuda de sus socios árabes y turcos y con los servicios de Rusia, pero cediendo también a los iraníes en un acuerdo.

Todos deben recordar que el binomio Trump-Netanyahu ya hizo una guerra contra Irán, en junio de 2025, con la participación de más de una docena de países (con los recursos de inteligencia, comunicaciones y armamentísticos de la OTAN, en realidad) sin haber podido destruir su poder. 

Por ello, la torre de poder de Irán, con el conocimiento previo que tenía de lo que, finalmente, se comunicó en Mar-a-Lago, y también anticipándose sobre una de las partes que no se revelaron a las audiencias mundiales por los líderes de Estados Unidos e Israel, se preparó y se predispuso a participar en una guerra en el primer trimestre del 2026.

Jameneí ya tiene su sucesor y ha planteado (ya hizo los preparativos para ello) que se debe, según su orden, humillar a Israel y Estados Unidos.

Con los compromisos con Trump, Netanyahu logra aumentar la presión para evadir la cárcel, pese a que, de acuerdo con la información disponible, Bibi todavía no obtuvo la garantía del deseado indulto y, a la vez, le facilita mantener a sus aliados internos con la agenda de la guerra cuando podrían darse las próximas elecciones israelíes a partir de marzo.

En conclusión, Trump y Netanyahu se necesitan en un año de calendario electoral y con ecuaciones que ambos quieren imponer internamente en sus países y externamente a otros países, pero cuyos resultados positivos no están asegurados para los dos líderes que terminarán sus respectivas carreras políticas en esta década, mientras sus estados, poderosos e influyentes, entraron en sus correspondientes declives en la arena mundial.


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