Unos documentos filtrados sacan a la luz la campaña de influencia encubierta de Gran Bretaña en Irak

10–15 minutos

Escrito por Kit Klarenberg en The Cradle. Traducción al español por el Dr. Enrique Refoyo.

Unos documentos británicos filtrados revelan cómo una plataforma de medios dirigida a los jóvenes se convirtió en un instrumento de influencia encubierta en Irak, lo que plantea interrogantes que perduran más allá de la retirada de la coalición.

La retirada de las fuerzas de la coalición liderada por EE. UU. de Irak cierra otro capítulo de la presencia militar que siguió a la invasión anglo-estadounidense de 2003. Las operaciones de influencia de Gran Bretaña, sin embargo, dejan un rastro menos visible.

Los documentos filtrados describen una elaborada campaña puesta en marcha durante la guerra contra el ISIS, con la plataforma de noticias y redes sociales de Bagdad orientada a los jóvenes Yalla como eje central. Detallan cómo un contratista del Gobierno británico planeó utilizar su considerable alcance para moldear las actitudes de los iraquíes, al tiempo que mantenía oculto el papel de Londres.

Los archivos plantean interrogantes sobre quién dirigía los mensajes, quién los financiaba y qué se comunicaba a la audiencia de «Yalla» acerca de su supuesta independencia.

Fundada por jóvenes periodistas iraquíes en 2015, según su perfil público, «Yalla» se convirtió en una de las mayores plataformas de noticias y redes sociales de Irak, con millones de seguidores en el país y en toda la región.
El perfil representativo la califica como la «fuente de información más fiable y de mayor confianza» para los jóvenes iraquíes.

También afirma que Yalla «se diferencia de otras plataformas mediáticas iraquíes» por su independencia editorial y financiera, al tiempo que reconoce la dificultad de mantener dicha independencia. Los documentos británicos filtrados describen un importante flujo de financiación, cuyo origen no se ha revelado, y un control sustancial sobre el contenido de la plataforma:

«Yalla cuenta actualmente con más de 5 millones de seguidores. El 92 % de sus seguidores se encuentra en Irak y el 35 % de ellos son mujeres. Cuenta con aproximadamente 100 periodistas autónomos, influencers y cómicos repartidos por todo Irak para crear contenidos. Produce contenidos originales tanto en kurdo como en árabe para las plataformas kurda y árabe de Yalla, tales como reportajes fotográficos y vídeos de alta calidad de todo Irak, infografías atractivas y series temáticas».

Los archivos filtrados sitúan el gasto británico en Yalla en 4,3 millones de libras esterlinas en 2019/20, con otros 4 millones presupuestados para el año siguiente. Esas sumas cubrían su sitio web, sus cuentas de Instagram y YouTube, y sus páginas de Facebook en árabe, kurdo e inglés.

Lejos de la independencia financiera que alega Yalla, los archivos filtrados describen una financiación británica de millones de libras y una supervisión detallada de su producción y sus operaciones. El gigante publicitario M&C Saatchi ocupa un lugar central en este acuerdo.

En los documentos presentados al Ministerio de Asuntos Exteriores británico, M&C Saatchi citó su «amplia experiencia… en la implementación de programas delicados y no atribuibles para clientes gubernamentales». Entre los métodos propuestos figuraban la creación de «una entidad empresarial independiente» que actuara como empresa de cara al público y el uso de contactos «fiables» para «crear redes en el país» de personas influyentes, periodistas y otros creadores.

Asimismo, se solicitaba «personal de producción que hablara los dialectos locales para reforzar la credibilidad y la autenticidad, así como asesores culturales sobre el terreno». En Irak, la empresa propuso otro medio para ocultar la cadena de mando:

«El uso de redes privadas virtuales (VPN) vinculadas a la diáspora iraquí y kurda añadirá otra capa de anonimato. Todos los pagos de facturas y honorarios de autónomos se realizarán a través de un intermediario para garantizar un cierto grado de separación entre M&C Saatchi World Services y los equipos de producción sobre el terreno».

En 2019, cuatro años después del lanzamiento de Yalla, la plataforma había «alcanzado un alcance y un reconocimiento de marca significativos» en Irak y más allá, según el contratista. M&C Saatchi propuso convertir ese alcance en una «campaña de influencia de gran alcance» para «fomentar un sentido de autonomía personal y aumentar la cohesión comunitaria» en zonas anteriormente controladas por el ISIS.

El público al que se dirigía se extendía más allá de esas zonas, abarcando a iraquíes de todo el país y de Asia Occidental. La propuesta presentaba historias cotidianas sobre el trabajo, los viajes y la vida comunitaria como vehículos para un intento sostenido de influir en la forma en que el público se veía a sí mismo y al Estado.

Una plataforma para el «cambio de comportamiento»

M&C Saatchi propuso campañas multimedia para fomentar «la autonomía personal, la cohesión comunitaria y la unidad nacional» entre el público iraquí. Las cuentas en línea de Yalla servirían como «medio principal para influir en las actitudes y comportamientos del público, exponiéndoles a contenidos positivos en colaboración con una red de influencers de confianza».
El objetivo era «crear una experiencia de usuario similar a los programas de mentoría o de coaching personal». Su propuesta no pedía a los creadores que negaran las dificultades de los iraquíes. Argumentaba que reconocerlas haría que el mensaje resultara más persuasivo:

«En lugar de intentar enmascarar u ocultar las dificultades a las que se enfrenta gran parte del público objetivo, los mensajes y las narrativas que acepten la realidad de la situación poseerán automáticamente autenticidad y credibilidad. Estarán en mejores condiciones de iniciar un recorrido individual con cada usuario… Para ello son fundamentales el enfoque editorial, el tono, la identidad creativa y la estrategia de interacción que comparten las plataformas de comunicación, las cuales deben mantenerse en sintonía con la realidad, las quejas y las expectativas del público».

M&C Saatchi añadió que «se puede fomentar un sentido de autonomía personal y resiliencia mediante el desarrollo de contenidos en colaboración directa con miembros de la audiencia, medios de comunicación locales y microinfluencers, cuya credibilidad y alcance han sido puestos a prueba y demostrados».

La unidad de inteligencia se comprometió a colaborar con «psicólogos especializados en jóvenes y expertos en formación para desarrollar una serie de módulos atemporales, cada uno de los cuales comprenderá una serie de vídeos para redes sociales y gráficos interactivos que se publicarán en Facebook, Instagram y YouTube, y que los usuarios podrán consumir a su propio ritmo».

Estos «módulos» serían «desenfadados y prácticos, a menudo narrados a través de la experiencia de influencers exitosos con los que el público pueda identificarse y que presentarán temas relevantes, por ejemplo, “10 cosas que hice para convertirme en un…”.»

Por ejemplo, «con el fin de presentar la historia y el patrimonio multiétnicos de Irak como una fuente potencial de fortaleza política y económica, el equipo creativo desarrollará una serie de viajes con tres cómicos del sur, del norte y de Bagdad».

«Cada uno de estos influencers se encargará de diseñar un itinerario de viaje para que uno de los demás explore la región de la que procede, lo que permitirá a la audiencia conocer de primera mano la experiencia vital de las personas de esa región, así como su diverso patrimonio histórico y cultural. Las actividades y retos que planifiquen podrían ir desde visitar los principales lugares de interés cruzando los pantanos en barco, hasta diversiones inofensivas como tener que tomar el té con una de sus abuelas».

Aunque los programas se «alojarían de forma nativa» en las plataformas de Yalla, los influencers participantes los promocionarían de forma cruzada a través de sus propios canales y contactos. M&C Saatchi también tenía previsto «colaborar con cadenas de televisión y emisoras de radio nacionales y locales para adaptar el contenido a formato de emisión con el fin de maximizar su alcance».

Afirmó que había cultivado «relaciones con una amplia gama de medios de comunicación de todo el país» y esperaba aprovecharlas «con buenos resultados». Esto permitiría que el material encargado en el marco del programa británico se difundiera mucho más allá de las propias cuentas de Yalla, a menudo sin que el público conociera su origen:

«La campaña de influencia se difundirá a través de una serie de puntos de contacto mediáticos clave para el público objetivo. Estos puntos de contacto serán seleccionados cuidadosamente por el equipo de estrategia mediática con el fin de lograr el mayor alcance posible y transmitir el mensaje allí donde esté mejor posicionado para impulsar un cambio de actitud y de comportamiento a nivel personal y social… La campaña tratará de influir en las decisiones, reforzar las ideas positivas y cambiar las percepciones sociales… [y] prestará cada vez más atención al contenido generado por los usuarios a medida que el proyecto evolucione».

Una campaña que promete «autonomía personal, cohesión comunitaria y unidad nacional» podría parecer inofensiva en comunidades marcadas por el dominio del ISIS. Sin embargo, al público de Yalla no se le informó de que eran contratistas británicos quienes configuraban el contenido que consumía.

El papel de Londres en la invasión de Irak y su historial en la guerra contra el ISIS hacen que ese ocultamiento resulte aún más significativo. La misma plataforma que se presentaba a los jóvenes iraquíes como independiente se estaba utilizando para llevar a cabo la campaña de influencia de un gobierno extranjero.

«Mensajes continuados»

El proyecto de M&C Saatchi estaba concebido para resultar profundamente invasivo a nivel personal para todos los implicados. La empresa se jactaba de que sus «campañas de comunicación… operarán en el espacio donde se pueden desencadenar respuestas emocionales, intelectuales y sociales».

Esto supone una influencia potencial extraordinaria sobre las percepciones y el comportamiento de millones de personas vulnerables y que no han dado su consentimiento en toda Asia Occidental. Además, según se informa, las «estrategias de segmentación» de M&C Saatchi eran tan detalladas que permitían identificar «segmentos de audiencia e incluso individuos específicos», a los que luego se les lanzaba una avalancha de operaciones psicológicas aprobadas por los servicios de inteligencia británicos a través de Yalla.

Esta plataforma «independiente» de noticias, entretenimiento y redes sociales, cuya popularidad sigue en auge, no es más que un componente de un amplio aparato de guerra psicológica construido en secreto por Londres en Irak hace más de una década con el pretexto de combatir la propaganda del ISIS, y que nunca fue desmantelado.

En la base de estas maniobras clandestinas se encuentra un «análisis del público objetivo» de los servicios de inteligencia británicos, realizado en 2015. En él se abogaba por difundir «mensajes continuados» entre la población iraquí a través de diferentes «canales locales», al tiempo que se ofrecía una visión detallada de cómo se podía manipular a ciudadanos de diferentes confesiones y etnias en distintas regiones.

Tal y como The Cradle ha revelado anteriormente, esto se extendió hasta el aprovechamiento de «líderes tribales y clérigos religiosos» como altavoces propagandísticos, concretamente para promover «el autogobierno árabe suní de manera positiva» a nivel local.Sorprendentemente, M&C Saatchi también gestionó dicha operación. En documentos filtrados dirigidos al Ministerio de Asuntos Exteriores, la empresa describió su experiencia «trabajando con determinados líderes [islámicos] para ayudarles a articular sus ideas y su visión a través de artículos bien redactados, formándoles en cómo pronunciar discursos y prestándoles apoyo en la organización de eventos».

El trabajo de M&C Saatchi también se extendió a Imams Online, un sitio web dirigido a clérigos suníes. Informes previos de The Cradle han analizado sus esfuerzos por influir en el contenido de los sermones, incluido el relativo a Palestina que favorecía formas pacifistas de solidaridad. El público árabe suní y kurdo ocupaba un lugar destacado en la planificación británica en Irak.

Los expedientes más amplios también documentan esfuerzos por moldear las percepciones sobre Irán, pero habría que examinar la producción específica de Yalla antes de atribuir cada parte de esa agenda más amplia a la plataforma. El nexo de unión es el uso por parte del contratista de medios de comunicación aparentemente locales e intermediarios de confianza para transmitir mensajes cuyo patrocinador permanecía oculto.El ángulo iraní

Por ejemplo, The Cradle ha revelado anteriormente cómo, «a las pocas horas» del asesinato, en enero de 2020, del general Qassem Soleimani, de la Fuerza Quds iraní, Global Strategy Network —una tapadera del MI6— activó su red de periodistas ciudadanos y sus instalaciones de producción audiovisual con sede en Alepo para producir un vídeo en el que se mostraba a residentes de Atarib «repartiendo dulces para celebrarlo».

El vídeo fue «retuiteado por destacados activistas y periodistas tanto dentro como fuera de Siria, recogido por [el medio saudí] Al-Arabiyya y difundido a sus 22,5 millones de seguidores, y retuiteado por el secretario de Estado de EE. UU., Mike Pompeo».

Esta maniobra formaba parte de una campaña de operaciones psicológicas más amplia, mediante la cual Global Strategy «desvió significativamente el debate en curso sobre Siria e Irán», de una manera desfavorable para la República Islámica. Es fundamental tener en cuenta este contexto, dado que el análisis de público objetivo realizado por Londres en 2015 identificó a los ciudadanos iraquíes que creían que «Irán tiene demasiada influencia en Irak hoy en día» como un colectivo al que potencialmente se podría bombardear con operaciones psicológicas.

Cabe destacar que unos intensivos grupos de discusión revelaron que la abrumadora mayoría de los iraquíes rechazaba vehementemente esta opinión, independientemente de su origen étnico o religioso.

En total, el 54 % de los encuestados afirmó que la afirmación de que Irán tenía demasiada influencia en Irak «no tenía ningún sentido»; solo el 18 % se mostró de acuerdo. Sin embargo, entre los suníes encuestados, el 68 % se mostró de acuerdo. Los planificadores británicos vieron una oportunidad en esa división.

Años más tarde, cuando comenzó la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán, los grupos armados kurdos iraníes con base al otro lado de la frontera iraquí se prepararon para una posible ofensiva. Según se informó, un asalto terrestre kurdo figuraba en los planes de guerra de Israel, pero los grupos desmintieron las informaciones de que hubieran cruzado la frontera hacia Irán. Dicha ofensiva no llegó a materializarse.

Era posible movilizarlos porque, tal y como reveló el análisis del público objetivo realizado por el Reino Unido en 2015, ciertos kurdos iraquíes creen que las fronteras de su país «deberían modificarse» y apoyan la conquista por la fuerza de territorio iraní.

A medida que las tropas estadounidenses abandonan Irak, las facciones de la resistencia del país ya están en desacuerdo con Bagdad sobre el futuro de su armamento. Los archivos filtrados sacan a la luz la maquinaria que Londres creó para «impulsar un cambio de actitud y de comportamiento» entre los iraquíes. Es necesario examinar minuciosamente si sigue funcionando y con qué fines.

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