Los BRICS siguen presentes en los procesos transformativos de los paradigmas económicos, culturales y geopolíticos del mundo.
Pese a que todavía este bloque no está en el punto en el que muchos de sus partidarios aseguraban, hace cinco años, que llegaría para esta fecha, los BRICS participan, incuestionablemente, en varias de las situaciones importantes que tiene el contexto internacional.
A medida que caen las asociaciones de raíces atlantistas y globalistas, la organización de cooperación multipolar se mantiene viva y con buenas expectativas, planeando su andamiaje para los años venideros.
A diferencia de lo que suele ocurrir últimamente con las cumbres de grupos como el G7 y similares, alrededor de los BRICS hay un aire de esperanza para muchas partes del mundo y una apuesta por lo constructivo positivamente que podría ser para la estabilidad y la evolución desarrollista de los pueblos.

Salvo un reducido número de ricos, famosos y analistas desconectados del sendero de la historia, luego, el resto de los habitantes de este planeta no se interesa por nada que se traten en las cumbres euro-anglosajonas-norteamericanas y ve que los allí reunidos son antitéticos del progreso auténtico de los pueblos.
En cambio, los BRICS transmiten otra sensación, llegando a hablarse, en ciertas corrientes de opinión, como que este bloque sería una rebelión del sur global y la única entidad que realmente escucha y atiende los problemas y las necesidades de los países que no corresponden al globalismo anglo-europeo-estadounidense.
En torno a los BRICS, se comenta que la época dorada estaría cerca y que la presidencia del 2027 que asumió -por cuarta vez- la República Popular China provocaría la plasmación de algunos hechos y medidas que los demás participantes de los BRICS estarían esperando con cierta ansiedad.
Pekín sigue versando sobre un mundo multipolar, equitativo y ordenado a medida que se producen cambios en el equilibrio de poder global y la tercera década de los BRICS comenzó con la inclusión de Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Irán y Arabia Saudita e Indonesia, además de los países fundadores, y, de acuerdo con algunas informaciones, en el plazo de los próximos dos años, se sumarían más estados emergentes y, por consiguiente, la diversidad del bloque será mucho más evidente, conforme al criterio normativo de las potencias de la multipolaridad y de la línea abordada en el Cumbre de Xiamen de 2017 donde se dio origen práctico a los BRICS Plus.
Al mismo tiempo que las instituciones de la plutocracia globalista como el FMI tienden sus trampas y asechanzas contra las naciones, BRICS Plus ofrece un foro de cooperación que conlleva beneficios para las naciones que quieran ser soberanas.



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