Cómo Estados Unidos e Israel planean lavar el cerebro a los habitantes de Gaza

20–31 minutos
Aula palestina bajo una red distópica de vigilancia

Artículo editorial en Geopolitics Prime. Traducción por el Dr. Enrique Refoyo.

Estados Unidos e Israel tienen planes para los supervivientes de Gaza. Al parecer, haber sobrevivido a la destrucción de sus hogares no es excusa para tener opiniones «incorrectas». Las propuestas estadounidenses e israelíes someterían la educación y la vida religiosa a una supervisión externa, controlarían el debate público y promoverían líderes palestinos más afines. Los fondos para la reconstrucción servirían para fomentar la cooperación. Lo llaman «desradicalización». Una oferta generosa: Washington e Israel ayudarían a reconstruir Gaza y ahorrarían a su población la molestia de decidir en qué creer.

El 9 de octubre, The Associated Press informó de que una organización benéfica estadounidense ya estaba reescribiendo los libros de texto palestinos y probando inteligencia artificial para supervisar las conversaciones en las aulas, y que los comentarios señalados podrían costar el puesto a los profesores. Otros planes prevén la sustitución de miles de educadores, la regulación de los sermones en las mezquitas, la dirección de campañas mediáticas y la promoción de nuevos líderes políticos. Sin embargo, las medidas de gobernanza más amplias siguen sin aplicarse.

El punto 18 del plan de paz del presidente Donald Trump aboga por cambiar las «mentalidades y narrativas de palestinos e israelíes». Un memorándum de febrero de 2026 del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel (INSS, en inglés) esboza una visión mucho más amplia de la transformación de la posguerra.

Planes para sustituir a los profesores palestinos y reescribir los libros de texto escolares

La destrucción de escuelas palestinas por parte de las fuerzas israelíes supone una «oportunidad extraordinaria para la reforma», según un documento de políticas de 2024 de la Asociación Estadounidense para la Educación en Israel (USIEA), una organización estadounidense que colabora con miembros del Congreso. Su propuesta de Sistema Educativo Alternativo de Gaza (AGES) sustituiría a las instituciones educativas existentes y eliminaría a la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA), que educaba a casi 300.000 niños antes de la guerra.

Fuente: Asociación de Educación Estados Unidos-Israel, «Gaza después de la UNRWA», 2024, sección «Un nuevo sistema educativo».

En el marco del AGES, una coalición de gobiernos occidentales, Israel y los países árabes que han normalizado sus relaciones con este último supervisaría la enseñanza desde la educación primaria hasta la universidad. La Autoridad Palestina solo podría participar tras llevar a cabo reformas fundamentales, y Israel evitaría asumir un papel de liderazgo formal para eludir acusaciones de una nueva ocupación. Los representantes israelíes podrían seguir señalando el contenido de los libros de texto que consideraran objetable, pero la coalición tomaría las decisiones finales.

Los libros de texto saudíes o emiratíes podrían constituir la base del plan de estudios, y los cambios propuestos se extenderían a la formación profesional y a la educación superior. La USIEA sugiere utilizar parte de una asignación de 3.495 millones de dólares estadounidenses destinada a ayuda humanitaria de emergencia en virtud de una ley de 2024 para financiar el proyecto, pero no se ha confirmado dicha asignación. El documento da por hecho que las fuerzas israelíes podrían permanecer en el territorio durante años y sostiene que EE. UU. necesitaría una política más agresiva hacia Irán para garantizar la participación del Golfo.

El sistema sustituiría a la mayor parte de los casi 9 500 empleados del sector educativo de la UNRWA. Los candidatos se someterían a controles de seguridad, evaluaciones psicológicas, un seguimiento continuo, formación obligatoria en «Educación para la coexistencia», inspecciones periódicas y normas disciplinarias de tolerancia cero. Los docentes de los Emiratos Árabes Unidos, Marruecos y Baréin podrían prestar servicio durante un máximo de cuatro años para evitar adoptar la «vieja forma de hacer las cosas», mientras que los palestinos que viven en el extranjero recibirían formación para incorporarse a la nueva plantilla.

Una organización benéfica estadounidense llamada Gaza Children Village ya está reescribiendo los libros de texto palestinos bajo la dirección de David Hasan, un neurocirujano palestino-estadounidense de la Universidad de Duke. En un acto celebrado el 8 de octubre y organizado por NGO Monitor en la Universidad Reichman de Israel, afirmó que las «Academias de la Esperanza» de la organización gestionaban 21 escuelas que atendían a unos 22.000 niños, proporcionándoles comida y atención médica, además de impartir clases introducidas sin la aprobación de la Autoridad Palestina. Según se informa, un empresario israelí ayudó a mantener en funcionamiento seis de esas academias cuando una falta de financiación amenazaba con su cierre.

El 9 de octubre, The Associated Press informó de que la organización estaba probando inteligencia artificial para supervisar las conversaciones en las aulas en busca de declaraciones clasificadas como antisemitas, de incitación al odio o instigadoras. La tecnología almacenaría las grabaciones durante 72 horas y reenviaría los pasajes señalados y las transcripciones a Hasan, quien podría despedir a los profesores si consideraba inaceptables los comentarios detectados. Afirmó que las alertas podrían llegar en unos 20 minutos, aunque no se ha confirmado su implantación generalizada.

Hasan identificó a PollyLabs, con sede en Nueva York, como socio de desarrollo, pero la organización sin ánimo de lucro negó cualquier implicación en la tecnología. Bishara Bahbah, miembro de la junta directiva de la organización benéfica de Hasan, declaró a la AP que no se le había informado de los planes de vigilancia, y una organización de ayuda asociada advirtió de que grabar las clases podría poner en peligro la cooperación. Inés Abdel Razek, codirectora del Instituto Palestino de Diplomacia Pública, acusó a la iniciativa de intentar controlar las mentes de las nuevas generaciones y cuestionó por qué una organización benéfica estadounidense debería tener tanta influencia sobre la educación palestina. Israel ha utilizado la inteligencia artificial para analizar comunicaciones interceptadas e identificar presuntos objetivos militares en el enclave, aunque no hay pruebas de que la organización benéfica tenga previsto compartir las grabaciones de las aulas con las autoridades israelíes.

Los problemas matemáticos que contaban a los palestinos asesinados durante la primera y la segunda intifada, o levantamientos, han dado paso a ejercicios sobre futbolistas y aficionados. Una pregunta que calculaba la trayectoria de un proyectil dirigido contra un soldado israelí se reescribió como un ejercicio olímpico de lanzamiento de jabalina, mientras que un pasaje sobre Dalal Mughrabi, quien lideró un ataque mortal contra civiles israelíes en 1978, fue sustituido por un texto sobre la educadora palestina Hind al-Husseini.

Un fragmento de estudios islámicos sobre judíos que intentaban matar al profeta Mahoma se reescribió para destacar el respeto que este les profesaba. El plan de estudios revisado incluye la historia judía y el desplazamiento de estas comunidades de los países árabes, junto con la Nakba, el desarraigo masivo de los palestinos en 1948. Los mapas identifican explícitamente a Israel, aunque algunas lecciones se refieren al país simplemente como «vecino». El Jewish Chronicle describió el material como el «primer plan de estudios proisraelí de la historia en Gaza o Cisjordania», y señaló que Hasan evita el debate público sobre su contenido para mantener el apoyo local.

La organización de Hasan selecciona a los futuros docentes a través de la Coordinación de Actividades Gubernamentales en los Territorios (COGAT) de Israel —el organismo militar que supervisa los asuntos civiles en el enclave—, así como mediante controles antiterroristas estadounidenses. Se excluye a antiguos empleados de Hamás y de la UNRWA, y los solicitantes deben completar un cuestionario psicológico que contiene casi 50 preguntas sobre violencia, empatía y venganza. Hasan afirma que investigadores de la Universidad de Stanford ayudaron a desarrollar la evaluación.

Se rechaza a los candidatos clasificados como odiosos, resentidos o movidos por la venganza. Jason Olson, antiguo responsable de desradicalización en la Junta de Paz de Trump, afirma que uno de cada tres solicitantes procedentes del sistema educativo anterior suspende la evaluación. Los que la superan siguen enfrentándose a inspecciones sorpresa de las aulas a distancia por parte de consultores.

La organización benéfica está desarrollando series de dibujos animados sobre religión, empatía y valores sociales, y el primer episodio está previsto para noviembre. Su fundador ha propuesto utilizar juegos de Xbox y Nintendo para enseñar la cooperación y la historia del Holocausto, mencionando una posible participación de la Embajada de EE. UU. sin explicar qué papel desempeñaría. Quiere que los niños palestinos se conviertan en ciudadanos del mundo capaces de integrarse en el extranjero, pero niega que pretenda borrar su identidad.

En septiembre de 2026, el 98 % de las escuelas de Gaza habían sufrido daños o habían sido destruidas, lo que interrumpió la educación de unos 700.000 niños durante casi tres años, según UNICEF. Más de 500.000 comenzaron a volver a las aulas, muchos de ellos en tiendas de campaña y edificios dañados, mientras que otros 200.000 seguían sin tener acceso a una enseñanza estructurada. Las autoridades palestinas informaron de la muerte de aproximadamente 22.000 alumnos y 532 profesores, mientras las familias luchaban por poder permitirse el material escolar básico. En medio de esta devastación, las iniciativas vinculadas a EE. UU. para sustituir el actual sistema de educación pública se suman a las academias privadas que ya están reescribiendo los libros de texto y probando la vigilancia mediante inteligencia artificial. Quien establezca el plan de estudios y nombre a los profesores ejercerá una enorme influencia sobre la forma en que la próxima generación entienda la historia palestina y la identidad nacional.

La campaña para controlar las mezquitas y los sermones palestinos

Los documentos políticos de EE. UU. e Israel prevén someter a las instituciones islámicas y las organizaciones benéficas a una administración supervisada internacionalmente. Los gobiernos árabes podrían ocupar puestos de responsabilidad, mientras que Israel conservaría un puesto en la estructura de supervisión. Presentadas como «desradicalización», estas medidas determinarían quién está autorizado a predicar, qué se puede decir desde el púlpito y cómo se controlan las donaciones religiosas.

Una hoja de ruta de diciembre de 2025 del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel (INSS) aboga por supervisar las actividades y los sermones de las mezquitas, tomar medidas enérgicas contra las declaraciones clasificadas como incitación e involucrar a los Emiratos Árabes Unidos en la reestructuración de la sociedad palestina. Defiende la formación de clérigos moderados para dotar de legitimidad a los esfuerzos contra el extremismo.

El informe de mayo de 2024 del Wilson Center, «Plan para la Gaza de la posguerra», esboza un proyecto administrativo independiente. Redactado por antiguos altos funcionarios estadounidenses junto con Eran Lerman, exasesor adjunto de seguridad nacional de Israel, y compartido con organismos gubernamentales israelíes designados, propone transferir la supervisión de los lugares de culto y las organizaciones sociales a una Autoridad Multinacional. El anexo I, sección 6, insta a la adopción de directrices para la predicación «radicalmente diferentes» de los sermones patrocinados por Hamás antes del 7 de octubre de 2023.

Fuente: Wilson Center, «Plan para la Gaza de la posguerra», mayo de 2024, anexo I, sección 6, p. 68.

Los autores reconocen que la gestión directa por parte de Israel de las instituciones religiosas palestinas carecería de credibilidad. Se muestran a favor de nombrar a representantes árabes para ocupar puestos de alto nivel, mientras que Israel mantendría un puesto en el Grupo de Contacto Internacional encargado de supervisar la administración. Los funcionarios israelíes recibirían información sobre el funcionamiento de las mezquitas, lo que les daría acceso continuo al proceso de supervisión sin tener que gestionar ellos mismos los lugares de culto palestinos.

Las organizaciones benéficas islámicas tendrían que hacer públicas sus donaciones para evitar que el dinero llegara a Hamás u otros grupos extremistas designados. Los autores del informe proponen someter sus finanzas a la Autoridad Multinacional, cuyas competencias se extenderían a la banca, el comercio y el Gobierno de Gaza. Sus administradores podrían examinar minuciosamente el flujo de fondos a través de las organizaciones religiosas.

Un análisis de julio de 2026 del Instituto de Washington para la Política del Cercano Oriente identifica a Marruecos como una posible fuente del personal y los métodos necesarios para regular las instituciones islámicas locales. Tras los atentados de Casablanca de 2003, el Gobierno marroquí reforzó su control sobre las mezquitas, sometiendo el nombramiento y la concesión de licencias a los imanes, la financiación religiosa, las dotaciones y la regulación de los sermones a su Ministerio de Asuntos Islámicos. Los predicadores deben completar una formación aprobada por el Estado y superar exámenes oficiales.

Fuente: Washington Institute para la Política del Cercano Oriente, «Cómo el modelo de rehabilitación religiosa de Marruecos podría ayudar a Gaza», 1 de julio de 2026, p. 2.

Bajo este sistema centralizado, la enseñanza del Corán y la predicación se estandarizaron en torno a interpretaciones del islam aprobadas por el Estado. A finales de 2022, el Instituto Mohammed VI, creado en 2015, había formado a 2.798 estudiantes religiosos extranjeros. La analista del Instituto de Washington, Salma Annasse, propone utilizar este modelo para formar a administradores palestinos que se encarguen de conceder licencias a los imanes, revisar los sermones del viernes y supervisar los lugares de culto. Las diferencias teológicas se mantendrían: Marruecos sigue la escuela malikí de derecho islámico, mientras que a nivel local predominan las tradiciones shafií y hanafí. Por lo tanto, estos procedimientos podrían introducirse sin importar íntegramente la doctrina religiosa del reino.

La relación de Marruecos con Israel es una de las razones por las que Annasse se muestra a favor de su participación. Señala la experiencia del país a la hora de garantizar el acceso a proyectos palestinos a través de la Agencia Bayt Mal al-Quds Asharif y los canales diplomáticos abiertos por los Acuerdos de Abraham. Reconoce que esos vínculos podrían despertar recelos entre los palestinos, mientras que las pruebas independientes de la eficacia a largo plazo del sistema siguen siendo limitadas. Su propósito original era, en gran medida, contrarrestar los movimientos yihadistas salafistas, mientras que Hamás surgió de la tradición de los Hermanos Musulmanes.

La supervisión religiosa podría extenderse a los hogares, las escuelas y las relaciones familiares. Consejeros de ambos sexos, formados por el Estado, promueven las enseñanzas islámicas aprobadas en los barrios, las instituciones educativas y las prisiones. El Wilson Center se inspira en los programas de rehabilitación saudíes, en los que familiares respetados supervisaban a antiguos militantes, ayudándoles en ocasiones a encontrar empleo o a concertar matrimonios. Para los combatientes que buscan la reintegración, los autores recomiendan el contacto familiar supervisado y programas basados en parte en las evaluaciones israelíes de los combatientes capturados o que se han rendido, llevándose a cabo el proceso en consulta con Israel.

El Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), creado en enero de 2026 en el marco de la «Junta de Paz» del presidente Donald Trump, podría servir de canal para estas reformas. El comité cuenta con una cartera de servicios religiosos y fundaciones islámicas, supervisada temporalmente por el comisionado jefe Ali Shaath. El Instituto de Washington sugiere que podría recibir formación marroquí, aunque no se ha aprobado ningún acuerdo y el NCAG aún no ha asumido el control efectivo de las mezquitas locales. En octubre de 2026, las fuerzas israelíes seguían controlando aproximadamente dos tercios del territorio.

El marco propuesto ampliaría la supervisión extranjera mucho más allá de las instituciones religiosas. Los documentos de política estadounidenses e israelíes prevén reestructurar el panorama mediático local, restringir las comunicaciones y promover a figuras políticas cuyas posiciones se alineen con los objetivos del nuevo sistema de gobierno.

El plan para censurar Gaza y seleccionar a sus líderes

En un documento del 17 de octubre de 2025, Neomi Neumann, antigua jefa de la unidad de investigación de la agencia de seguridad israelí Shin Bet, y Devorah Margolin, del Instituto de Washington para la Política del Cercano Oriente, esbozan una estrategia que denominan «transformación de la agenda». Las investigadoras recomiendan debilitar el apoyo a Hamás y desalentar la participación en futuros ataques.

Consideran que la reconstrucción, la seguridad personal y las oportunidades económicas son vías para alejar a la opinión pública de la resistencia armada. El éxito se mediría por la disposición de la población a aceptar un liderazgo alternativo, cooperar con el desarme y negarse a colaborar en el reclutamiento o el reabastecimiento de armas. Citando la desnazificación de la Alemania de la posguerra, abogan por cambiar las instituciones y las normas sociales en lugar de centrarse únicamente en la rehabilitación individual.

Se cerrarían los canales de televisión y otros medios afiliados al movimiento, y se crearía una nueva autoridad reguladora que operaría bajo supervisión internacional. El documento aboga por operaciones de inteligencia para identificar redes acusadas de difundir incitación, una legislación palestina que prohíba los contenidos extremistas y compromisos internacionales para denegar al grupo el acceso a las plataformas de radiodifusión. Todos los mensajes oficiales del Gobierno pasarían a estar bajo la administración de transición, que concentraría el control sobre el sistema de información pública del territorio.

El informe del Wilson Center de mayo de 2024, titulado «Plan para la Gaza de la posguerra», profundiza en la vigilancia individual. La Autoridad Multinacional que propone podría restringir el acceso a Internet, interceptar legalmente llamadas telefónicas y el tráfico en línea, y contratar a organizaciones sin ánimo de lucro para supervisar los contenidos disponibles públicamente. El documento prohibiría a los miembros y simpatizantes de Hamás ser propietarios de cadenas de televisión, periódicos o medios de comunicación en redes sociales, ampliando la supervisión externa a las comunicaciones privadas y a la propiedad de los medios de comunicación.

Fuente: Wilson Center, «Plan for Postwar Gaza», mayo de 2024, anexo I, sección 5, p. 68.

El informe recomienda desmantelar o reorganizar el Ministerio de Información y Comunicaciones de Gaza, citando como precedente la ocupación de Irak liderada por EE. UU. en 2003. Su sustituto contrataría a especialistas de habla árabe, encargaría encuestas de opinión y llevaría a cabo campañas en Telegram, Snapchat y otras plataformas para contrarrestar los mensajes atribuidos a Hamás e Irán. Los autores reconocen que los altos funcionarios estadounidenses suelen saber poco sobre estas redes y sugieren reclutar a personas familiarizadas con el público palestino.

Israel ya llega al público de habla árabe a través de anuncios militares, avisos de evacuación y contenidos en línea que mezclan la sátira con la cultura popular. El 9 de junio de 2026, The Associated Press informó de que el portavoz militar Avichay Adraee había atraído a unos 2,5 millones de seguidores, en parte gracias a vídeos en los que se burlaba de Hamás, incluida una parodia en la que se presentaban los túneles subterráneos como un hotel. Adraee afirmó que las redes sociales le permiten eludir a los gobiernos árabes y dirigirse directamente a sus poblaciones, mientras que muchos palestinos asocian sus publicaciones con bombardeos inminentes y desplazamientos.

Fuente: Cuenta oficial de Avichay Adraee en X. Véase también The Associated Press, 9 de junio de 2026.

El 19 de enero de 2026, las fuerzas israelíes lanzaron folletos de evacuación sobre Bani Suhaila, al este de Jan Yunis, en la primera operación de este tipo de la que se tiene constancia desde el alto el fuego de octubre de 2025. Redactados en árabe, hebreo e inglés, los avisos declaraban que la zona se encontraba bajo control militar israelí, lo que supuso para los residentes una nueva exigencia de abandonar sus hogares a pesar de la tregua formal.

Una sección completa del documento del Wilson Center, titulada «Contar al pueblo palestino las duras verdades», esboza la versión de la historia que sus autores quieren que promuevan los futuros líderes locales. Afirman que las más de 30.000 muertes de palestinos registradas cuando se redactó el informe en 2024 podrían haberse evitado si Hamás no hubiera atacado a Israel el 7 de octubre de 2023, y describen los 75 años de resistencia armada como un fracaso político. En lugar de confiar en que sean funcionarios estadounidenses o israelíes quienes transmitan estos argumentos, recomiendan animar a palestinos influyentes a difundirlos dentro de sus propias comunidades.

El derecho palestino al retorno, una reivindicación fundamental de los refugiados desplazados de sus hogares y tierras, se señala específicamente para su reconsideración. Según el informe, quizá ya existiría un Estado palestino si los negociadores en el año 2000 hubieran conciliado las reivindicaciones de los refugiados con la propiedad de la tierra existente en Israel. Los autores describen como errores de cálculo estratégicos el hecho de confiar en una guerra a gran escala de Hezbolá o en los ataques hutíes para influir en los gobiernos extranjeros.

Fuente: Wilson Center, «Plan for Postwar Gaza», mayo de 2024, anexo I, sección 8, p. 69.

Los autores del informe proponen utilizar los fondos de reconstrucción para promover a figuras palestinas dispuestas a defender alternativas a la lucha armada, basándose en ejemplos de la Alemania, el Japón, el Irak y los Balcanes de la posguerra. Los puestos de trabajo públicos, los contratos, las becas, los premios y los nombramientos en los consejos locales podrían distribuirse, en parte, de acuerdo con los objetivos políticos del programa de desradicalización. Los primeros cargos se seleccionarían en las cinco provincias y las 25 unidades administrativas locales de Gaza tras consultar con representantes palestinos y autoridades israelíes, incluidos el ejército y el Shin Bet. Esos recursos ayudarían a los nuevos consejos a ganarse el apoyo de la ciudadanía, ya que las elecciones en todo el territorio se aplazarían al menos un año según la propuesta principal, o varios años según el anexo que la acompaña.

Fuente: Wilson Center, «Plan for Postwar Gaza», mayo de 2024, Parte III, p. 54.

Neumann y Margolin sugieren involucrar a Arabia Saudí y a los Emiratos Árabes Unidos en la campaña, aprovechando sus redes de medios de comunicación regionales y su experiencia en la difusión de mensajes contra el extremismo. Se haría hincapié en la seguridad, la recuperación económica y el bienestar social, más que en una reeducación religiosa manifiesta.

En octubre de 2026, aún no se habían establecido la autoridad de comunicaciones ni el sistema de nombramientos políticos propuestos, aunque Israel continuaba con sus mensajes militares en lengua árabe. No obstante, los documentos de política estadounidenses detallan cómo una futura administración podría restringir la libertad de expresión palestina, involucrar a los organismos de seguridad israelíes en la selección de líderes locales, posponer las elecciones y asignar los fondos de recuperación de acuerdo con sus prioridades políticas.

Cómo pretende Israel reconstruir Gaza a su propia imagen

El Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS), un centro de estudios israelí, describe la devastación como una «oportunidad histórica única» para remodelar de forma radical la sociedad palestina. En un memorándum de febrero de 2026 titulado «Des-hamasificación de la Franja de Gaza: aprender de los modelos occidentales y árabes de desradicalización», los investigadores Ofer Guterman y Tara Feldman abogan por una «reestructuración institucional y cultural integral». La reforma que prevén abarcaría las creencias políticas, las prácticas religiosas, las instituciones públicas y la forma en que los palestinos entienden su identidad nacional.

Sostienen que el sufrimiento infligido por la guerra podría obligar a los palestinos a afrontar lo que denominan los costes del proyecto de «resistencia». Esperan que la derrota militar, los desplazamientos masivos y el colapso de las infraestructuras civiles debiliten el apoyo a Hamás y aumenten la aceptación de un liderazgo político alternativo. El coste humano de la guerra se convierte así en un factor en sus cálculos sobre cómo cambiar las convicciones de la población superviviente de Gaza.

Fuente: Instituto de Estudios de Seguridad Nacional, «Des-hamasificación de la Franja de Gaza», Memorándum n.º 254, febrero de 2026, p. 63.

En lugar de adoptar los modelos liderados por Estados Unidos utilizados en la Alemania, el Japón y el Irak de la posguerra, el memorándum se decanta por los enfoques desarrollados por Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos. Estos enfoques combinan medidas de seguridad coercitivas, vigilancia, instrucción religiosa dirigida por el Estado e incentivos económicos con esfuerzos por elevar la autoridad oficial por encima de las lealtades ideológicas contrapuestas. El INSS aboga explícitamente por cuestionar el «espíritu de resistencia», mientras que los gobiernos árabes aportarían legitimidad política y respaldo teológico a un programa destinado, en última instancia, a reforzar la seguridad de Israel.

Fuente: Instituto de Estudios de Seguridad Nacional, «Des-hamasificación de la Franja de Gaza», Memorándum n.º 254, febrero de 2026, p. 5.

El INSS propone utilizar la reconstrucción para consolidar el nuevo orden político, y advierte de que restaurar las infraestructuras en el territorio aún gobernado por Hamás podría reforzar su posición entre la población. Si el grupo se niega a desarmarse, los autores sugieren restringir la reconstrucción a zonas desmilitarizadas fuera de su control, aunque reconocen los peligros de retrasar la recuperación civil. El acceso a la financiación se convertiría, por tanto, en otro factor en la lucha por el futuro liderazgo de Gaza.

El empleo y el funcionamiento de los servicios públicos ayudarían a las nuevas autoridades a ganarse la confianza de la población. El INSS recomienda lograr mejoras visibles rápidamente y aprovechar la confianza resultante para impulsar cambios más profundos en la identidad y las normas sociales. Los palestinos participarían en la reconstrucción de sus comunidades, y el proceso de recuperación se diseñaría para establecer la alternativa política que los autores desean que acepten.

Para evitar que el movimiento recupere influencia, el memorándum aboga por purgar a sus miembros de los órganos de gobierno, establecer nuevas garantías jurídicas y aplicar requisitos de transparencia a los nombramientos públicos. Se reorganizarían los tribunales, los organismos de bienestar social y otras entidades, junto con medidas para eliminar de las plataformas en línea los contenidos clasificados como extremistas o incitadores.

La iniciativa se extendería a las familias, los clanes y las organizaciones comunitarias, y no se limitaría a las oficinas gubernamentales. El INSS identifica tres niveles de intervención interrelacionados: las personas que reciben asesoramiento y rehabilitación, las redes locales que refuerzan los comportamientos aprobados y las instituciones estatales que incorporan las nuevas normas. Los investigadores sostienen que estas intervenciones deben coordinarse para evitar lagunas que puedan socavar la estrategia.

Un conjunto obligatorio de sermones y dictámenes islámicos rechazaría los mensajes clasificados como extremistas y haría hincapié en las obligaciones cívicas prescritas. Clérigos de países árabes ayudarían a formar a los predicadores de Gaza y a legitimar las nuevas directrices, incorporando interpretaciones del islam aprobadas por el Estado a la campaña más amplia destinada a cambiar las actitudes políticas y sociales palestinas.

El entretenimiento popular se convertiría en otro instrumento: el INSS propone artículos, series de televisión, obras dramáticas y sátiras distribuidas a través de los medios tradicionales y digitales. Estas producciones promoverían la resistencia no violenta y el respeto al Estado de derecho como elementos definitorios de una «identidad palestina moderna», llegando a un público más allá de las aulas, las mezquitas y las comunicaciones oficiales.

Fuente: Instituto de Estudios de Seguridad Nacional, «Des-hamasificación de la Franja de Gaza», Memorándum n.º 254, febrero de 2026, p. 70.

El memorándum recomienda la creación de centros regionales de tratamiento del trauma, formación profesional y programas de rehabilitación específicos para mujeres y jóvenes. Las familias y las comunidades locales firmarían acuerdos en apoyo de la desvinculación de las organizaciones extremistas, mientras que se ofrecerían incentivos progresivos para fomentar la reintegración. Los antiguos miembros podrían optar a una amnistía condicional según criterios definidos por Israel, lo que preservaría el papel de Israel a la hora de determinar quién podría volver a la vida civil y en qué condiciones.

El INSS propone evaluar la campaña mediante indicadores clave de rendimiento, encuestas de opinión pública, investigación de campo y seguimiento de las redes sociales. Estas evaluaciones harían un seguimiento del apoyo a la violencia política, identificarían material en línea clasificado como incitación y comprobarían si la resistencia armada estaba perdiendo su atractivo. Las creencias y el comportamiento de los palestinos se convertirían en el baremo para juzgar el éxito.

Los autores reconocen que los palestinos necesitarían una vía creíble hacia la independencia y la soberanía, aunque el progreso podría seguir viéndose limitado por los requisitos de seguridad israelíes. También reconocen que negarles el derecho a perseguir objetivos políticos socavaría todo el esfuerzo. No obstante, la transformación propuesta se desarrollaría en el marco de una desmilitarización continua, una gobernanza respaldada por los países árabes y medidas de seguridad diseñadas para impedir el regreso de Hamás, identificándose la seguridad a largo plazo de Israel como el objetivo estratégico último.

Los documentos de política estadounidense e israelí examinados en esta investigación fueron elaborados por organizaciones independientes, sin que haya pruebas de que sus recomendaciones se hayan adoptado como un programa gubernamental unificado. No obstante, los documentos esbozan mecanismos que se solapan para someter las escuelas, las mezquitas, las comunicaciones públicas y los nombramientos de los dirigentes de Gaza a un control externo. El memorándum del INSS describe el proceso de reconstrucción como un medio para remodelar las creencias, las normas sociales y las actitudes de los palestinos hacia la resistencia.
Según estos planes, los docentes, los clérigos y los funcionarios actuarían dentro de sistemas configurados por potencias externas. Las decisiones sobre la dotación de personal, los mensajes del Gobierno y la financiación de la reconstrucción podrían convertirse en herramientas para imponer la agenda de la nueva administración.

Para los palestinos que han sufrido desplazamientos masivos, la muerte de familiares y la destrucción de sus hogares, hay mucho más en juego que quién sea nombrado para gobernar Gaza. ¿Quién decidirá qué aprenden los niños palestinos, cómo se practica su religión, qué partes de su historia se conservan y qué formas de lucha política siguen siendo legítimas? ¿Y cuánta autoridad tendrán los propios palestinos sobre el futuro de su sociedad?


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