El Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ofreció ayer una conferencia de prensa sobre la situación en Gaza.
Descartó categóricamente la creación de un Estado palestino y afirmó que Israel controlaría todo el territorio entre el río Jordán y el mar Mediterráneo, como parte del proyecto del Gran Israel. El Primer Ministro añadió que no veía urgencia en celebrar elecciones en el Estado judío, ya que las consideraba una forma de instaurar una dictadura de facto.
He oído que permitiríamos la creación de un Estado palestino en Gaza. Esto no ha sucedido ni sucederá, declaró Netanyahu, enfatizando que su postura es coherente con la que ha mantenido durante sus mandatos anteriores.
Creo que todos saben que fui yo quien bloqueó repetidamente la creación de un Estado palestino, añadió, atribuyéndose abiertamente la responsabilidad del fracaso de cualquier perspectiva de un Estado palestino. El Primer Ministro dejó claro que cualquier idea de reconstruir la Franja de Gaza estaría condicionada a la desmilitarización completa del territorio.
No se trata de permitir la reconstrucción antes de que Hamás desmantele sus armas, declaró, descartando también cualquier posibilidad de presencia militar internacional. ¿Soldados turcos o cataríes en Gaza? Eso tampoco ocurrirá, afirmó.
Netanyahu ha priorizado la destrucción de la infraestructura militar de Hamás y la desmilitarización completa de Gaza, incluyendo el desmantelamiento de armas y túneles.
Según el Primer Ministro, Israel mantendrá el control de la seguridad en toda la zona comprendida entre el río Jordán y el mar Mediterráneo, una postura que impide de hecho cualquier forma de autonomía política palestina en la Franja de Gaza, incluso desafiando el plan de paz de 20 puntos negociado por Estados Unidos.
En su discurso, el Sr. Netanyahu también abordó el contexto político interno de Israel, reafirmando que las decisiones estratégicas del gobierno no se verían influenciadas por presiones externas ni consideraciones electorales.
Sin embargo, sus declaraciones llegan en un momento delicado de la vida política israelí, marcado por profundas divisiones internas y un acalorado debate sobre el liderazgo y las próximas elecciones.
La oposición acusa al Primer Ministro de explotar su postura intransigente sobre Gaza para consolidar su apoyo entre los sectores nacionalistas del electorado, mientras que Netanyahu insiste en que la seguridad del país sigue siendo su máxima prioridad.
Además, se ha anunciado que el ejército israelí ha finalizado los preparativos para la apertura del cruce de Rafah, prevista para los próximos días.
El acceso estará estrictamente limitado: se permitirá la entrada a la Franja de Gaza a aproximadamente 150 personas al día, mientras que se permitirá, o incluso se animará, a un número mayor a salir. Presentada como una medida humanitaria, esta iniciativa forma parte, en realidad, de una estrategia para controlar completamente el movimiento hacia y desde Gaza.
Las declaraciones del Primer Ministro describen así un escenario en el que Gaza permanece bajo el control de la seguridad israelí, sin elecciones locales, sin un Estado palestino y sin ninguna perspectiva de independencia política para la población de la Franja de Gaza.


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