Benjamín Netanyahu sigue decidido a trabajar más para conseguir que Israel sea el “Sol de las naciones”, pero para ello tiene que asegurar “un lugar entre las naciones” para su Israel.
Él heredó ese objetivo existencial no de los Rothschild ni de los rabinos, sino de su propio progenitor que fue secretario de Jabotinsky y terminó peleado con la mayoría de los judíos de su época.
«Bibi» quiere ocupar totalmente y anexarla para siempre la Franja de Gaza porque razona que las circunstancias se volvieron mejores por el acompañamiento de Trump y los neocons estadounidenses, creyendo que los palestinos y los grupos antisionistas, referenciados, principalmente, por Irán no podrán impedir su agenda por el poderío de Trump y del complejo militar-industrial de los Estados Unidos.
Equivocado o no, Netanyahu, quien no pudo resolver un importante problema de salud, piensa en lograr la mayor cantidad de ganancias geopolíticas para la cesta sionista hasta octubre de 2026, pese a que sabe que tendrá que superar un cúmulo de oposiciones en la escena israelí.
En tan sólo unas pocas semanas, se ganó la simpatía de Steve Witkoff -quien pisó, en este 2025, Gaza en dos oportunidades- y con él puede influir un poco más en los desarrollos de la Casa Blanca para la cuestión palestina o para la neutralización de la agenda antisionista en Cisjordania y Gaza.
Determinadas fuentes periodísticas mencionaron que Trump le dio luz verde a Bibi para ocupar la totalidad de la Franja de Gaza, pero le habría indicado que la ocupación debería ser transitoria para no cambiar el estatus legal de la Franja de Gaza y que una anexión sería contraproducente para los intereses israelíes y estadounidenses. Desde Washington siguen hablando de que un consorcio internacional árabe deberá gestionar Gaza.
Por su parte, autoridades y figuras militares israelíes desaconsejan aumentar la guerra en Gaza y exhortan a no avanzar con una anexión. Dentro de Israel, se habla de un agotamiento militar en algunos niveles, además del escepticismo respecto a un triunfo militar y político de Netanyahu en la Franja de Gaza.
Asimismo, las organizaciones armadas palestinas se están perfilando para actuar conforme a las probables nuevas circunstancias si Israel implementa definitivamente su nuevo programa ya que, argumentan, aprendieron las lecciones e incorporaron otros elementos a su forma y enfoque de lucha.
Entonces, el próximo mes y medio puede contener eventos enormes con repercusiones significativamente mundiales acelerando la transición a otra fase para Gaza. El campo de batalla y las negociaciones en las mesas de poder determinarán el color y el signo de esa nueva fase.


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