Estimados lectores, en la gran traducción del día les traemos al español un artículo de la periodista libanesa Zeinab AL Saffar que pone el foco en su propio país, atentos:
Cómo los medios de comunicación israelíes están —y no están— abordando el dilema de las municiones merodeadoras de Hezbolá, que ha reescrito las reglas de la guerra.
Hay un arma que sobrevuela los campos de batalla modernos y que no se apresura a matar. Espera. Observa. Y, cuando llega el momento oportuno, se lanza en picado al estilo kamikaze.
El excelente «Juego de los drones» de Hezbolá se está convirtiendo en un tormento aterrador y en una pesadilla para los israelíes. La forma en que los medios de comunicación israelíes cubren ese dron FPV (First Person View) cargado de explosivos revela algo profundo sobre cómo entienden la guerra en sí misma.
Tres de los principales canales de televisión israelíes —los canales 11, 13 y 14— han adoptado cada uno un enfoque radicalmente diferente ante el dilema de las municiones merodeadoras de Hezbolá, y juntos forman un espejo fortuito de los puntos ciegos estratégicos que plagan el discurso militar en la región.
El canal 11 plantea la pregunta de fondo. Su cobertura enmarca las municiones merodeadoras no como un nuevo artilugio, sino como un cambio civilizatorio en la guerra. El análisis es de carácter arquitectónico: estas armas derrumban la separación tradicional entre la recopilación de inteligencia y la ejecución de ataques en una única plataforma de bajo coste.
Se mantienen en vuelo estacionario. Cambian de rumbo en plena misión. Imponen un estado de incertidumbre operativa perpetua a cualquier fuerza a la que apunten —no solo a través de la destrucción, sino a través del peso psicológico de no saber cuándo caerá el cielo—. Se trata de una guerra reinventada, no de una guerra reequipada.
El Canal 13 plantea la pregunta urgente. Su enfoque es inmediato, visceral y táctico: ¿qué le hace esta arma en este preciso momento, en este campo de batalla, a este soldado? La respuesta que ofrece es implacable. Alta precisión. Transmisión en directo por parte del operador.
Casi imposible de interceptar en tiempo real —especialmente las variantes de fibra óptica inmunes al bloqueo. Lo suficientemente baratas como para proliferar.
Lo suficientemente sencillas como para que la experiencia militar sea opcional. El Canal 13 trata las municiones merodeadoras de Hezbolá como una emergencia táctica que requiere soluciones inmediatas, no como una reflexión filosófica sobre la guerra del futuro.
El Canal 14 no pregunta nada en absoluto (el portavoz de Netanyahu). Su tiempo de emisión se consume en teatro político, dejando la dimensión militar totalmente sin abordar. En un entorno mediático ya fragmentado por lealtades partidistas, este silencio no es neutral: es una elección, y tiene consecuencias.
Conclusión:
Un arma capaz de permanecer en vuelo estacionario, observar, elegir el momento oportuno y atacar con precisión milimétrica a una fracción del coste de las municiones tradicionales no es un avance marginal: es una reestructuración de la dinámica de poder en el campo de batalla.
La brecha entre la profundidad estratégica del Canal 11 y el silencio deliberado del Canal 14 no es meramente una diferencia en las prioridades editoriales. Es una medida de la seriedad con la que una sociedad se está enfrentando a las guerras que se libran en su nombre.
Cuando un dron barato puede hacer lo que antes requería un misil sofisticado, y cuando la mitad de su ecosistema mediático está ocupada sumando puntos políticos en su lugar, es posible que la verdadera vulnerabilidad no se encuentre en el cielo. Puede que se encuentre en la sala donde nadie está mirando la pantalla.


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