Se levantó una pregunta descarnada sobre la mesa según la plantea el sitio de análisis The Cradle: ¿Está Francia facilitando un plan israelí de limpieza étnica en Gaza bajo la apariencia de evacuaciones humanitarias? Mientras algunos países europeos trasladan discretamente a ciertos gazatíes, Tel Aviv podría estar avanzando en su objetivo de alterar la demografía de Gaza, con la aparente complicidad de Francia y la inacción de los estados árabes.
El ministro israelí Bezalel Smotrich reveló las intenciones coloniales de Israel el 29 de abril en un asentamiento ilegal en Cisjordania, declarando que la campaña terminará cuando Gaza esté “limpia” de Hamás, cientos de miles de gazatíes hayan sido desplazados a otros países, y los rehenes israelíes sean liberados.
Estas palabras coinciden con informes de un éxodo silencioso de gazatíes hacia Europa, algunos vía el aeropuerto de Ramon y otros por Ben Gurión, con Francia como destino reciente.
El silencio de los gobiernos occidentales y las instituciones internacionales sobre estas evacuaciones parece intencionado, permitiendo a Israel explotar la narrativa humanitaria. Esto ocurre tras 19 meses de una guerra brutal en Gaza, marcada por asesinatos masivos y hambruna, que busca quebrar la resistencia palestina antes de cualquier traslado organizado.
Fuentes diplomáticas francesas confirman que decenas de palestinos han llegado a París, pero aseguran que se trata de un programa preexistente para ciudadanos franceses o sus familiares en Gaza, ampliado a profesionales francófonos y afiliados al Instituto Cultural Francés.
Niegan facilitar una evacuación masiva, afirmando que el programa se detuvo tras la toma de Rafah por Israel. Sin embargo, reconocen que Israel podría estar usando este programa como una vía para ampliar los desplazamientos, coordinados ahora con Ramala y la Autoridad Palestina.
Por el lado israelí, según The Jerusalem Post, las FDI impondrán control militar en Gaza, es decir, que vuelven a la carga con los ya repetidos planes de que su solución para Gaza es el control absoluto de la franja. Para ello, esgrimen una vez más que deben desplazar a los gazatíes hacia el sur de la franja, comprimiéndolos una vez junto a la frontera con Egipto mientras encuentran una solución a su problema.
Dicho de otro modo: Mientras el gabinete de Netanyahu consigue efectuar la deportación masiva de todos los palestinos tanto a Egipto como a Jordania, pues no solo es la franja sino también Cisjordania lo que tienen en el punto de mira. Las declaraciones de sus ministros más radicales como Smotrich y Ben Gvir aclaran toda duda: Quieren fuera a todos los palestinos para ocupar sus tierras y establecer nuevas colonias.
Mientras tanto, en Francia, el mismo día 7 de mayo el presidente francés, Emmanuel Macron se reunió con Ahmed al Sharaa, a quien reconoce como actual presidente legítimo en Siria. Y todo ello con el trasfondo reciente de las masacres contra la minoría alauita en la costa siria (marzo) y los ataques contra la minoría drusa en el sur (mayo).
Tampoco parece interesarle ni preocuparle a Macron el hecho de que al Sharaa haya militado hasta en el Estado Islámico en Irak ni en Al Qaeda ni que su grupo, HTS, sea una reconversión del grupo terrorista yihadsta Frente al Nusra que durante años estuvo atentando en territorio sirio. Recordemos que el ministro de exteriores francés, junto con su homóloga alemana fueron los primeros en visitar Damasco de forma oficial para abrir nuevas relaciones diplomáticas entre países europeos y la Nueva Siria.
Así pues, el palacio del elíseo está dirigo por un presidente que a nivel europeo quiere más control social mientras coaliga a una serie de países en una guerra contra Rusia; y a nivel de oriente medio, apoya de forma callada a Netanyahu y de forma pública al terrorista de Al Sharaa, por el cual Estados Unidos ofrecía hasta 10 millones de dólares por su cabeza bajo acusación de ser un dirigente de Al Qaeda en Siria.


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