Como un hecho esclarecedor, las figuras católicas -tanto las que estuvieron en la Administración Trump, como las que aún permanecen en ella- se opusieron, en su gran mayoría, al ciclo de guerra contra Irán y levantaron su voz cuando Trump amenazaba con erradicar de la humanidad a toda una civilización -en referencia explícita por la iraní- y no tenía una salida que sea medianamente sensata a la espiralización de la guerra.
Estas personalidades católicas, entre las que se halla el vicepresidente, JD Vance, dieron un paso adelante para que la locura de la guerra no llegue a su punto máximo en abril.
Con todas las imperfecciones que pudiesen llegar a tener esas personas, como seres humanos, como católicos estadounidenses y como referencias públicas, es innegable que son un contrapeso a la fuerza de la ideología que pervierte la interpretación correcta de la Biblia y que influye para que la estructura de poder del país estadounidense reconfigure Medio Oriente a través de un Armageddon Nuclear.
El Sunday Times reportó, por su parte, que Vance recibió una tarea muy difícil que es la de evitar el reinicio de la guerra y que, en relación con ese asunto, su perfil tomó una mayor importancia por sobre los papeles de Marco Rubio y Pete Hegsett.
Este periódico inglés, y otros medios de comunicación, enfatizaron que el vicepresidente Vance está al frente del equipo estadounidense que se presentó, en Islamabad, por una exigencia de Teherán. A propósito de ello, nosotros informamos este hecho en el artículo del 23 de marzo cuando dijimos desde la profundidad de Irán, crece la idea de que, si en algún momento se da una conversación con el bando estadounidense, este no esté representado ni por Steve Witkoff ni por Jared Kushner.
Sin duda, que, dentro del espectro trumpista, hay fuerzas que tienen una animosidad visceral contra la Iglesia Católica y que consideran al Vaticano como una torre enemiga controlada por los enemigos del proyecto de Trump.
También hay jugadores que no tienen ese sentimiento de aversión, pero que creen -con gran razón, por cierto- que, en la cúpula vaticana, hay elementos globalistas y/o mundialistas que están queriendo dirigir con mayor gravitación al Vaticano como una herramienta de poder suya y que sea, contra el mismo mandato de Cristo, un campo destructor de las naciones y el cristianismo.
En ese contexto, David Axelrod, un hombre de confianza de Barack Obama, se reunió, el jueves 9 de abril, con León XIV, mientras informes periodísticos deliberadamente engañosos se propagaban denunciando que el ala trumpista del Pentágono había amenazado a León XIV por no que no se había alineado con el 47°.
Tras su encuentro privado con León XIV, Axelrod, que está en las antípodas del cristianismo, contó que la reunión fue tan interesante que se extendió por media hora más. Cabe esperar novedades y sucesos que se desprendan de estos movimientos.


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