La base de MAGA no colapsa: Prepara sus alternativas políticas

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Pese a que Donald Trump, a diestra y siniestra, afirma que él fue creador del Movimiento MAGA o America First, la real historia es que la base que estructuró MAGA o reactualizó, en tiempos de cambios cardinales mundiales, la tendencia de America First, es anterior al primer lanzamiento presidencial de Trump y, aún más, ya estaba, aunque no conformada totalmente, antes de que Trump haya probado incursionar en la política en 2011.

Hay que tener en cuenta que Trump quiso participar en la ronda electoral del 2012, pero su intento fracasó en la fase embrionaria al no tener dos condiciones insoslayables:

Una circunstancia apta y una legión de partidarios o socios competentes con los cuales pueda compatibilizar.

La masa de personas que ayudó decisivamente para que Donald Trump se sentara, en enero de 2017, en el Despacho Oval, no le debe nada al 47°. En cambio, es Trump quien le debe mucho a toda la galaxia patriota que lo siguió desde 2015 hasta el día de hoy.

Las alas libres y soberanistas, y que son pragmáticamente multipolares, de MAGA se mantenían fieles a Trump, durante una década, en tanto y en cuanto Trump cumpliera con las metas originarias de la fusión de ambas partes, la cual se concertó un año y medio antes de que Trump y Los Deplorables fulminaran a Hillary Clinton y enterraran para siempre las ambiciones presidenciales de la fémina de Vil (Clinton).

El hombre naranja sabía, en todo momento, que los conspicuos referentes patriotas de MAGA le trazaron algunas líneas rojas, una de las cuales es que EE.UU. no debía generar guerras en el mundo por dictados de un estado extranjero; muy particularmente, estos portavoces naturales de MAGA se referían a que Trump no debía participar en una guerra contra Irán.

Por tal razón, cuando Trump hizo todo lo opuesto, estos líderes soberanistas (comunicadores, políticos, militares, religiosos, etc) manifestaron frontalmente su negativa a ser cómplices de esa guerra, y la ira de Trump comenzó a fluir hacia ellos.

Pero estos, en vez de amilanarse, asumieron una mayor valentía y deliberan lo siguiente:

Esperar todavía a un cambio de postura de Trump. Es decir, que Trump retorne a las fuentes fundantes y, por ello, grupos del MAGA soberanista no rompieron puentes con el presidente estadounidense. Por el momento, piensan en hacer perder las elecciones de medio término a quien fuera su jefe movimientista.

Pero, simultáneamente, los cerebros y los conductores de estas alas patriotas construyen opciones políticas separadas del círculo trumpista y de los regímenes partidarios republicanos y demócratas para tener una alternativa política lista, estructural y con peso, para las elecciones de 2028 y, sobre todo, para los primeros años de la década de 2030.

Esta fragua no se sintetiza en las visiones divisorias de derechas ni izquierdas, sino que está albergando a matices diferentes que tengan patrones en común respecto del soberanismo del pueblo estadounidense, la libertad de su gente y la sensatez geopolítica para que EE.UU. viva en el mundo posterior al año 2030, pero dentro de los marcos multipolares.

A una parte de estos grupos, les genera entusiasmo la eventualidad de que un candidato conservador soberanista encabece una fórmula presidencial, acompañado de una mujer proveniente del ala liberal, pero, que, igualmente, sea soberanista, y que los dos coincidan en un Estados Unidos Primero.

La idea que tienen es que si, finalmente, la criatura nace con nombre propio y con vida independiente, esta no sea un remedo de los partidos libertarios o verdes, ni tampoco que tenga el historial político de estos partidos. No nacería para ser un tercer partido con irrelevancia ni para pactar tras bambalinas con los mismos de siempre.

Entre las estimaciones de estos grupos, está la posibilidad de que se anticipen algunos acontecimientos, como un reemplazo prematuro en la presidencia antes de 2028.

Por ello, manejan distintos escenarios, pese a que todavía no tienen una totalidad de certezas de lo que ocurrirá definitivamente.

Mantienen un canal de diálogo abierto con JD Vance, a quien preferirían en lugar del actual Trump, si las circunstancias se tornasen muy difíciles, pero también lo miran con una lupa para no ser engañados por el vicepresidente.


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