Alivio y relativa tranquilidad impregnaron las bases de MAGA cuando constataron que su jefe, Donald Trump, había desistido, por el momento, de participar en una guerra contra Irán para defender la agenda de Israel.
Es que estuvieron frenéticamente luchando, en semanas recientes, para influir en ese sentido ya que veían que a Estados Unidos y al proyecto de MAGA se los arrastraba a una, en definición de los patriotas de MAGA, “una guerra eterna por intereses extranjeros”.
No fue liviana ni simple la tarea que tuvieron por delante porque fue tan grande la influencia extremadamente belicista que rodeó a Trump, en el últimos mes y medio, que las personas que lo frecuentaban y que le habían demostrado su lealtad expresaron que el inquilino de la Casa Blanca se estaba apartando de su punto de equilibrio.
Pensaron, y así lo testimoniaron, que la hecatombe para el trumpismo estaba muy cerca y que los Estados Unidos sufrirían daños colosales en un contexto de guerra que disgustaba a la mayoría de los mismos ciudadanos de la nación.
En el medio, se notó la división que afloraba entre los partidarios de “America First” y de “Israel First”, siendo una de sus consecuencias -que será difícil de cambiar- el alejamiento del grueso de los conservadores patriotas de una alianza donde se privilegia a Israel y se prioriza su geopolítica en detrimento del bienestar soberano del pueblo de los Estados Unidos. Este efecto lo percibió significativamente la extrema derecha israelí y fue uno de los factores que incidió en la persona de Trump cuando decidió no aumentar el nivel de guerra contra Irán y llamó a un alto el fuego.
Por lo que no fueron en vano la llamada telefónica de Tucker Carlson a Trump, a mitad de la semana pasada, y el almuerzo de Steve Bannon en la Casa Blanca cuando concluía la citada semana.
A propósito de este almuerzo: fue Bannon quien alertó, al día siguiente, un ataque inminente de los Estados Unidos. Hacía alusión, sin decirlo explícitamente, al bombardeo contra las instalaciones nucleares iraníes que, más tarde, se llevó a la práctica.
Con ello, Bannon, tal vez, estaba dando el ”mensaje” que, 24 horas antes, Trump le habría pedido que emitiera.
Horas después de que entrara en vigor el alto el fuego entre Israel e Irán, las referencias patriotas de MAGA se lanzaron a mostrar cuán complicado es tratar con Netanyahu, las divergencias subsistentes entre Trump y el primer ministro de Israel, las “conexiones negras” de los neoconservadores de las “guerras permanentes” y las actividades de ciertos servicios de inteligencia para cambiar el rumbo estratégico de la presidencia Trump.



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