Al cumplirse el decimotercer día de la guerra comenzada por el estado de Israel contra Irán, los liderazgos de ambos países no habían llevado integralmente al terreno el alto el fuego que, precedentemente, Donald Trump había informado.
Pero, al amanecer de este martes, 24 de junio, Irán siguió atacando con misiles a la profundidad israelí porque, para la cúpula del poder persa, Irán será el que le imponga el alto el fuego a Israel y, tras producir enormes daños en ciudades clave de Israel, Teherán aceptó la tregua después de que lo hiciera Tel Aviv.
En la lógica de Teherán, el agresor israelí era quien debería suplicar por el cese de hostilidades ya que, creen los iraníes, ellos no iniciaron la guerra, pero serán ellos -y no los israelíes, quienes detengan el movimiento de la guerra.
Durante la tarde-noche del lunes, el mandatario Trump anunció que Israel e Irán se habían comprometido con la tregua. Después de varias horas y cuando mucha gente se preguntaba por el silencio de Irán al “alto el fuego” de Trump, el ministro de relaciones exteriores, Abbás Araqchi, dijo que su país no había acordado nada y que Irán está dispuesta a no continuar con la respuesta de guerra una vez que Israel cese sus actividades bélicas.
Fuentes solventes afirmaron que el “alto el fuego” de Trump habría sido peticionado, primordialmente, por Israel al quedar en una situación de inferioridad continua frente al despliegue militar parcial de Irán y que también pesó en él los razonamientos de Donald Trump al ver que el estado sionista no podía revertir por sí mismo un escenario de desventaja en el enfrentamiento directo y abierto contra los iraníes.
Obviamente, también el alto el fuego se estableció debido a la situación complicadísima en la que Trump estaría si Estados Unidos maximizaba una guerra contra Irán.
Paralelamente, otros estados bregaron por una solución que lleve calma a la región, sobresaliendo los esfuerzos de Rusia, Catar y China, entre otros.
Cabe destacar que Trump dejó en desconcierto al mundo entero, el cual esperaba una ronda cruda de disparos entre los estadounidenses e iraníes después de que estos últimos hayan atacado a la principal base del Pentágono en Medio Oriente, Al Udeid, emplazada en Catar.
Cinco misiles impactaron en las instalaciones que, anteriormente, habían Sido evacuadas porque Teherán le informó a Washington que llevaría a cabo el ataque, gesto que Trump le agradeció a los iraníes.
Estos concretaron ese ataque restringido, además de ser una respuesta contra el bombardeo estadounidense contra las instalaciones nucleares de Irán, como un mensaje claro para los árabes y los estadounidenses, enfatizando que tienen la capacidad de destruir gran parte de Medio Oriente y arruinar los planes de sus rivales si lo precipitan a una guerra amplia.
Hasta el momento, la situación seguiría dentro de un marco de guerra controlada.


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