Por estas horas, el presidente Donald Trump recibe cuestionamientos de renombrados referentes del movimiento MAGA porque están en desacuerdo con una eventual participación de Estados Unidos en una guerra directa y total contra Irán y ven que Trump estaría saliendo de su compromiso de evitar crear guerras en el extranjero y protagonizarlas con la sangre y el dinero del pueblo estadounidense.
Sobresalen entre los leales a Trump y que contradicen el propósito belicista, la representante Marjorie Taylor Greene quien dijo que si Trump ordena una intervención activa al lado de Israel, ello supondría traicionar los ideales de MAGA y significaría, entre otros efectos prácticos, el incremento del volumen de los problemas externos e internos graves de USA y el deterioro del poder de Trump.
Marjorie no ahorró en palabras cuando calificó de amenaza a los intereses del pueblo de EE.UU. las declaraciones del primer ministro Netanyahu, quien dijo que ‘Estados Unidos Primero es la muerte de Estados Unidos”.
Sobre esto, otras expresiones de MAGA dijeron que es criticable que un Jefe de estado extranjero haya dicho eso y que es inadmisible que patriotas se queden callados ante Benjamín Netanyahu.
Asimismo, Tucker Carlson y Steve Bannon, con llegada directa al inquilino de la Casa Blanca, se pronunciaron en la misma línea que la representante republicana desaprobando una guerra de Estados Unidos con Irán. Estos dos últimos personajes declararon, por su parte, que el legado de Trump corre peligro.
En toda la transversalidad del trumpismo hay una gran presión para que su líder, Trump, no acompañe a Benjamín Netanyahu en su agenda de guerra y denuncian que el ala belicista ganó más influencia de la que debía tener.
Aún así confían en que Trump se mantendrá en su posición de “no guerra” y que es factible que, en una puja intestina, el ala pro-guerra pierda capacidad de influencia.


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