Los encargados del archivo libanés en la administración Trump, están impulsando un nuevo sistema de seguridad que sea concorde con los equilibrios regionales que el duopolio Washington-Tel Aviv postula implementar en el terreno.
Así lo hicieron saber los estadounidenses a los negociadores libaneses, recordándoles que Trump -cuyo consuegro es de origen libanés- quiere la reconfiguración del sur del Líbano para que la influencia israelí-estadounidense sea gravitante en dicha área y se mantenga libre de amenazas para sus intereses durante los próximos años.
Esta reorganización territorial y de seguridad planeada por la gente de Trump, en una negociación paralela con los israelíes de la élite política y militar, busca suprimir, en la zona, la existencia de Hezbollah, fijándose plazos de entre 4 a 6 meses para concretarlo en algunas áreas, mientras que para otros lugares se habla de plazos de un poco más de un año.
Durante todo este tiempo, el ejército israelí no se retiraría de las posiciones libanesas que ocupa y, según afirman los estadounidenses, las abandonaría más adelante, entregándoles al ejército libanés. Esta promesa es mirada con escepticismo por importantes jefes del ejército libanes y por cuadros políticos locales y extranjeros, quienes se muestran preocupados por una ocupación prolongada en el tiempo de Israel.
También aseguran que esta medida, fortalecería el plan israelí para cooptar al estado libanés, pese a las informaciones que los estadounidenses les transmiten a los libaneses de que ello no ocurriría porque el Líbano quedaría bajo la influencia arbitral y externa de los Estados Unidos, quien le pondría frenos a cualquier expansionismo israelí.
En aras de lograr, más rápido, el avance de su plan, Washington comisionó a su delegación negociadora para que aumente la cooperación con el ejército del Líbano mediante la puesta en práctica de distintos programas para trabajar en las áreas sureñas del Líbano lo que se traduciría en que asesores, especialistas y fuerzas estadounidenses estarían formal y directamente involucradas en el campo de acción para desarmar a Hezbollah y que todo el sur sea un espacio de control por los rivales de la organización chiita libanesa.
Para dar un marco de pluralidad y de consenso internacional, los estadounidenses admitirían la participación de otras fuerzas extranjeras para supervisar el área y erradicar a Hezbollah bajo el pretexto de ayudar con la estabilidad y la seguridad nacional del Líbano y la lucha contra el terrorismo internacional del chiismo.
Cabe resaltar que este enfoque modificaría la presencia y el funcionamiento de los cascos azules de la ONU y se daría, en la práctica, casi por terminada la resolución 1701.
Hasta la fecha, todos estos detalles no están acordados de un modo definitivo y Hezbollah ya anunció que no permitirá la viabilidad de dicho encuadramiento.


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