Alon Haimovich, director general de la división israelí de Microsoft, fue despedido por violar el código ético de la empresa tras una investigación que reveló el uso de tecnología para espiar masivamente a civiles palestinos.
Haimovich, junto con otros altos ejecutivos, presuntamente permitió que el ejército israelí accediera y recopilara información sobre usuarios palestinos a través de la nube Azure.
Tras el escándalo y el inicio de una investigación interna, la sede israelí quedó rápidamente bajo la supervisión de Microsoft Francia hasta que se designe un sustituto permanente.
Crisis interna en Microsoft: la sede israelí se ha visto envuelta en un escándalo relacionado con el espionaje a civiles palestinos en Gaza y Cisjordania con fines políticos y militares. El responsable de la tecnología utilizada para el genocidio es Alon Haimovich, y otros ejecutivos de la división han sido despedidos por la empresa.
Tras numerosas acusaciones y protestas, una investigación reveló que los servicios de Azure se pusieron a disposición de la Unidad 8200 de las FDI, la agencia de inteligencia militar, para archivar millones de grabaciones telefónicas palestinas.
El ministerio y el ejército utilizaron las escuchas telefónicas para recopilar información para sus propios fines, en violación de los términos de servicio de Microsoft, que prohíben el uso de tecnología para la vigilancia masiva.
Microsoft temía que las unidades militares israelíes utilizaran sus sistemas con fines opacos, ilegítimos y peligrosos, lo que suponía una amenaza significativa para la propia multinacional, la más expuesta a riesgos regulatorios y legales en Europa.
Según las reconstrucciones, el acuerdo entre Microsoft Israel y las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se alcanzó ya en 2021, cuando, en Redmond, Ohio, se reunieron en la sede de Microsoft Satya Nadella, director ejecutivo, y Yossi Sariel, entonces jefe de la Unidad 8200.
El resultado de esta reunión supuestamente permitió a las FDI crear un sistema invasivo y omnipresente que recopilaba y archivaba grabaciones de millones de llamadas diarias realizadas por palestinos que utilizaban teléfonos móviles en Gaza y Cisjordania.
El acuerdo de uso con la Unidad 8200 se habría rescindido en septiembre de 2025, pero ha salido a la luz que esta unidad era solo la punta del iceberg del problema, con numerosas otras unidades militares israelíes implicadas.
Varios empleados ya habían expresado su preocupación, protestando por los vínculos de la empresa con Israel, pero posteriormente fueron despedidos. Este caso plantea varias cuestiones apremiantes: no solo los aspectos objetivos de la privacidad de los datos de los usuarios, sino también la estrecha integración de la tecnología, la inteligencia artificial y los sistemas militares.
Los gobiernos utilizan cada vez más la tecnología civil para vigilar a los ciudadanos y desarrollar políticas coercitivas.
Los sistemas en la nube, junto con las plataformas de IA y los centros de datos, se han convertido en partes esenciales de la infraestructura utilizada para la recopilación de inteligencia, la vigilancia, la coordinación de drones y la toma de decisiones en el campo de batalla.


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